ARRORRÓ PARA EL GdC

“Pa amb Tomaquet” y Jamón, Langostinos Cocidos, Gambas rebozadas, Caldo Gallego, Pollo a la Cerveza

Abandonamos el sitio de Las Palmas y pusimos rumbo hacia el NE para dejar por nuestro costado de babor a Fuerteventura y Lanzarote. En cubierta, una batería de contenedores que ni IKEA hubiera diseñado mejor esperaban a que llegáramos a la zona de estudio del proyecto GEOMARGEN, liderado por el profesor de Investigación César R. Ranero, del ICM-CSIC.

El objetivo de GEOMARGEN en la zona es estudiar la sismicidad de la cuenca de Tarfaya, registrando la sismicidad de la zona durante tres meses, analizando las causas que la puedan provocar, sabiendo que los terremotos pueden ser originados por procesos tectónicos o volcánicos. También producen terremotos los deslizamientos de ladera, la migración de fluidos y la actividad antropogénica. Para realizar ese estudio, GEOMARGEN necesitaba fondear diecisiete sismógrafos de fondo oceánico (Oceanic Bottom Seismograph, OBS, en inglés), para formar una red a complementar la terrestre ya instalada por el CSIC en tierra firme, en Canarias y en África.

Y ahí estaba el GdC, aburridísimo en el puerto de Barcelona, dispuesto a cualquier cosa con tal de ser fiel a su naturaleza más íntima, que es ser útil a los científicos. De tal intensidad es esa naturaleza que, no contentos con acudir a la llamada de GEOMARGEN desde Las Palmas, se aprovechó la ocasión para fondear un anclaje del proyecto FORMED, del Dr. Jorge Guillén, del ICM-CSIC en aguas cercanas a Garrucha, Almería.

La operación de fondeo de los OBS ha discurrido con eficacia y celeridad semejante al de los bombardeos aliados de Dresde. Tras probar los transductores electroacústicos que forman parte del sistema de liberación del OBS, sumergiéndolos a 1000 m. -en una canastilla parecida a las que contienen las botellas de refrescos para su reparto al por mayor-, y mientras el barco navegaba al punto designado, se montó el primer OBS como si fuera un diseño de Playmovil (aunque un juguete de esa marca no hubiera sufrido la rotura de una soldadura en el enjaretado donde se monta la estructura –lo juro: he montado y remontado, como asesor de mi hijo, naves espaciales, granjas, castillos, vehículos de todo tipo, y nunca, nunca se rompió una pieza al montarla… y no, este blog no está patrocinado por la marca de juguetes-).

El OBS no es un anclaje como los que se utilizan en Oceanografía física, en los que sobre un cable se monta la instrumentación y las boyas que le proporcionan flotabilidad, mientras un lastre –ruedas de tren, cadenas de ancla…- lo mantiene anclado al fondo hasta que se activa el transductor y el liberador deja que toda la línea emprenda el viaje de vuelta a superficie. Los OBS apenas levantan un metro desde el enjaretado metálico sobre el que se montan. En un bloque compacto se acopla el sismógrafo, las boyas que lo devolverán a la superficie, el transductor electroacústico, el mecanismo de liberación, el lastre que lo mantiene pegado al fondo, y un emisor de radio, una luz estroboscópica y un banderín la mar de gracioso para facilitar su detección en superficie. Cuando se largan desde la popa con la grúa pórtico del barco, emprenden su viaje hacia el fondo perfectamente adrizados, a una velocidad de 50 metros por segundo. Los primeros metros de ese viaje han sido filmados con mi nuevo juguete, una cámara GOPRO, colocada en una pértiga que permite sumergirla y enfocarla desde el barco. De esa misma manera he podido filmar delfines comunes nadando por delante de nuestra proa, y cómo se desplegaba la red mesopelágica que probamos antes de salir de Barcelona hacia Las Palmas. Todos esos vídeos serán subidos en cuanto sea posible a YouTube, y sus enlaces aparecerán en estas páginas.

Montando un OBSEn cuanto se largaba un OBS, ya se empezaba a montar el siguiente, mientras esperábamos en la zona a que el anterior llegara al fondo para comunicarnos con él y comprobar que había llegado indemne. Así hasta diecisiete. Sin contratiempos. Tres meses estarán los OBS en el fondo, entre los 700 y los 1300 metros de profundidad. El GdC se quedará aquí, mientras tanto; nosotros, la tripulación, no. Nos iremos a casa para pasar una temporada entre los nuestros. Pasado ese periodo, hacia finales de Enero, volveremos a Las Palmas, arrancaremos las máquinas del GdC y zarparemos para recuperar los OBS.

A nuestro alrededor, pesqueros japoneses y rusos se avituallan antes de emprender una nueva campaña de pesca. El GdC, mientras, se va poniendo el pijama.

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