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La cubierta del GdC, lista para ser descargada

La cubierta del GdC, esperando ser despejada

Entrante de Fritura de Marisco, Lubina al Horno, Berenjenas Rellenas, Gateau Breton

Aproximadamente a las 20:00 de ayer el GdC, con WINFISH a bordo, llegaba a Barcelona. Unas horas antes, equipo científico había decidido dar por acabada la campaña, tras realizar el enésimo muestreo en el que predominaba la captura de plancton gelatinoso.

Seguiremos con atención las noticias que WINFISH pueda ofrecer en los próximos meses sobre resultados de la gestión de las muestras en los laboratorios del ICM. Al GdC le van de perlas estos tres días extras para que los talleres que se postulan para reparar su maltrecho casco puedan valorar el trabajo a realizar y proponer un presupuesto.

Lared mesopelágica, secándose

La red mesaopelágica, aventándose solgada del pórtico

Para hacer que el colofón fuera un poco más dulce, Morane, una científica bretona que trabaja en modelos matemáticos sobre poblaciones de crustáceos, se empecinó -los dioses le den larga vida- en hacer un postre de su tierra, el Gateau Breton -un bizcocho sobrealimentado con mantequilla-  ayudada por este humilde cocinillas. 1200 gr de harina, 600 gr de azúcar, 600 gr de mantequilla con sal, 14 yemas de huevo, un chorrito de esencia de azahar, unos brazos fuertes para amasar todo eso, 20 min a 220ºC, 35 min a 180ºC… una delicia.

Esta mañana se ha descargado el material de la campaña. Ha sido una mañana rara. Tras los saludos y las charlas con los científicos, que han vuelto a descargar el material, subsistía una sensación de tristeza pastosa y gris. Los pantalanes del muelle de pescadores, que están enfrente del muelle donde atraca el GdC, estaban casi vacíos: la mayoría de pesqueros habían salido a peinar con sus sondas el fondo marino, buscando a El Fairell, que ayer a primera hora de la tarde se hundió junto a la boya Sierra de recalada del puerto de Barcelona -al cual se dirigía para llevar sus cajas de pescado a la lonja-, después de colisionar con el mercante ruso MID Volga 2, que en ese momento doblaba la boya dejando atrás la bocana sur.

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El Fairell. Detrás, el GdC. Foto: La Vanguardia

No soy muy amigo de banderas, lienzos que en muchas ocasiones no son más que la expresión del empeño de un grupo humano por significarse respecto al resto.

Pero hoy la bandera ha servido como herramienta para expresar el dolor y la solidaridad.

Fruto del hundimiento de El Fairell dos de sus marineros, Mfeddal Sarghini y Cheikhou Mane, de 34 y 37 años respectivamente, casados y con hijos, se hallan desaparecidos.

El trabajo de la pesca es uno de los más peligrosos que hay, dentro de lo que es la actividad laboral reglada e inspeccionada. Busco algún dato en Internet: En EE.UU., durante el periodo entre 1992 y 2008, hubo una media de 58 muertes de pescadores al año. Eso significa una tasa de 128 muertes por cada 100.000 trabajadores, 32 veces más que la tasa en el computo toal del colectivo de trabajadores. En España, el sector pesquero sufre una siniestralidad de nivel medio, si se contabilizan todos los accidentes con baja; sin embargo, si se atiende a los accidentes graves y a la mortalidad, la actividad pesquera ocupa el primer puesto, por encima, incluso, de la minería.

A estas horas, casi se puede asegurar que Mfeddal y Cheikhou han fallecido, posiblemente atrapados en el interior del pesquero. Una inmensa tristeza.

Terra levis sit, hermanos.

A media asta en señal de duelo

Homenaje y Respeto

LA ASTRONOMÍA ERRA

WINFISH ante la encrucijada

WINFISH ante la encrucijada

Ensalada de Mejillones y Escabeche de Caballa, Ternera Guisada con Coco, Ketchupp y Miel, Crema de Calabacín, Salmón Salvaje a la Plancha, con Champiñones

La Primavera ha llegado hoy, a las 11:30 (hora oficial de España), aproximadamente.

Eso dice la Astronomía, la ciencia creada para estudiar los astros del Universo y sus movimientos. Hoy, a la hora señalada, el sol cortaba la Eclíptica y su declinación era de oº. A partir de ese instante el valor de esa coordenada ha ido incrementándose, y no dejará de hacerlo hasta que tome el máximo valor de +23º 27’, momento en el que producirá el solsticio de Verano en el hemisferio norte.

Pero la Astronomía se equivoca.

En el GdC todos sabemos que la Primavera llegó hace ya bastantes días. No paran de pasar junto a nosotros pajarillos terrestres en plena migración prenupcial, y se ven gaviotas reidoras, cabecinegras y cormoranes con la librea nupcial.

Muchos insectos que también migran llegan al GdC no sé si por capricho del viento o por acción deliberada. Algunas aves insectívoras merodean por los rincones del barco buscando insectos que le den energía para seguir su viaje, mientras las gaviotas patiamarillas planean más alto, preparadas para llevarse al pico uno de esos pajarillos en cuanto surja la oportunidad.

Las salpas, aprovechando  la coyuntura, campan por sus fueros y conquistan estas aguas. Las sardinas dan por finalizado el ciclo reproductor ante unas aguas poco frías para su gusto.

La Primavera llegó bastante antes de lo que la Astronomía anuncia.

Ana Sabatés me cuenta que las sardinas que estaban capturándose en las últimas horas pertencen, seguramente, a la puesta de Diciembre. Por eso tienen un tamaño que las acerca al concepto de recluta, cuando se incorporan a las poblaciones de adultos. Hace unos años, la máxima actividad de puesta de la sardina en esta zona del Mediterráneo se localizaba en el mes de Febrero. Este año, sin embargo, da la sensación de que en esas fechas la actividad de freza estaba ya en franco declive. La sardina siempre ha tenido una actividad reproductiva muy dilatada. Mientras el agua estuviera suficientmente fría, la sardina realizaba una freza tras otra. El periodo reproductivo iba desde Octubre a Febrero, por término medio. Pero estos datos no están actualizados desde hace aproximadamente diez años. En estos diez años las cosas han cambiado, las aguas sufren un calentamiento progresivo pero imparable, y eso ha significado un acortamiento del periodo reproductivo de la sardina.

O sea, para que no se nos olvide: factores que pueden haber influido en la poca captura de larvas de sardina y bacaladilla, son: la disminución de las poblaciones, hecho constatado por la disminución de las capturas comerciales, sobre todo de sardina; el acortamiento del periodo reproductivo; el aumento de temperatura en toda la columna de agua; la falta de la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas; la presión depredadora sobre el colectivo de larvasr…

Mientras doy largos sorbos al primer té del día un científico me cuenta que en el muestreo nocturno con la red mesopelágica -con el que se inició un nuevo ciclo de cuarenta y ocho horas, semejante al que se realizó antes del “desastre de Palamós”- entraron bastantes larvas de sardina y algunas de bacaladilla. Al fin puedo hacerle una fotografía a una, ya daba por hecho de que me tendría que quedar con los dibujos de las guías de identificación.

Pero tras ese subidón efímero la cruda realidad vuelve a imponerse, tan cruda y dura como cruda y blanda es la masa de salpas que al parcer ha decidido hacerse con el control de los océanos y, en cuanto le salgan patitas, con el del planeta entero.

La pesca en la que entraron numerosos individuos de sardina -en estadio de “pubertad”- se realizó en un punto a unas ocho millas al este de la desembocadura del Fluviá. Ayer estuvimos de nuevo en la zona, acompañados por muchas decenas de gaviotas patiamarillas, que nos sobrevolaban durante un rato para posarse después en las inmediaciones del barco. Con los prismáticos se podía contemplar bandadas dispersas de gaviotas cabecinegras, que revoloteaban la superficie del mar en actitud bastante frenética, supongo que depredando algún banco de peces. Además, tres rorcuales fueron avistados a lo largo del día. La mesa estaba puesta, estaba claro.

Por cierto, ¿habrá algún científico que me explique cómo pueden evitar los rorcuales tragar media tonelada de salpas cada vez que llenan el buche de lo que pretende ser una masa de sardinas?¿O es que no lo evitan?¿O es que se tragan las salpas como si fuera la guarnición del plato del día?¿o es que las escupen, como si fueran las pepitas de una sandía?

Hace un rato WINFISH  ha dicho que ya tenía bastantes salpas… hasta me ha dado un cubo lleno para que investigue. Si estos seres tunicados van a acabar siendo parte de la alimentación de los humanos en generaciones futuras, las cuales conocerán la biodiversidad que hubo en los océanos gracias a los documentales, cuanto antes comencemos a descubrir sus texturas, sus cualidades organolépticas y sus posibilidades culinarias, mejor. Pienso cocer algunas, desecar otras y congelar algunas más. A ver qué pasa. No sé si esta experiencia podría calificarse como Ciencia Ciudadana, el involucramiento de la sociedad civil en la investigación científica.

Antes de acabar esta entrada, aprovechando que he nombrado a la Ciencia Ciudadana, no quiero dejar pasar la oportunidad de recomendar la visita a la exposición “Observadores del mar. Tu mirada es el cambio” http://www.observadoresdelmar.es/actualitat.php#187

Se trata de la exposición que muestra la importancia que la involucración de la ciudadanía tiene para detectar y alertar sobre los cambios que están ocurriendo en la mar, aportando datos que pueden ser implementados en investigasciones  llevadas a cabo por los organismos científicos.

La comisaria de la exposición es Elisabetta Broglio, coordinadora de Observadores del Mar y hasta hace poco responsable del Área de Divulgación y Comunicación del ICM. Cualquier proyecto llevado a cabo por Elisabetta lleva el marchamo de los trabajos bien hechos.

La exposición se encuentra abierta en la sala Álex García de la Biblioteca Sagrada Familia, donde permanecerá hasta el 9 de Abril. Yo, desde luego, me voy a acercar en cuanto el barco llegue a Barcelona. Yo, de ustedes, no me la perdería

 

GRACIAS A WINFISH

Empedrat, Tortilla de Atún con Gambas, Sopa de Pollo y Jerez, Sepia Estofada

“Desde el espacio, el planeta es azul; desde el espacio, el planeta no es el territorio de los humanos: es el territorio de las ballenas”.

Así empieza el álbum “Dive”, de Sarah Brightman, que oigo en la soledad del camarote mientras la mayoría de personal se ha ido a tierra… en Palamós.

Trece días después de abandonar precipitadamente el muelle de Pescadores en medio de un vendaval huracanado,  y temer por la continuidad no sólo de la campaña WINFISH, sino incluso de la marea del GdC, volvemos a recalar en este puerto que nunca dejará de ser querido por el barco  y su tripulación, a pesar del disgusto que nos dio al no saber protegernos adecuadamente del viento del sur, el que ahora mismo sopla con fuerza moderada. Sin embargo, probablemente nunca más volvamos a atracar en el muelle de Pescadores. El muelle Comercial, adosado a la escollera, será el que nos acoja cuando volvamos a Palamós. El paseo hasta el bar del Catellet se alargará un poco más, y mucho más del Castellet al barco.

De todas las opciones que WINFISH manejó durante los días en los que el GdC estuvo valorando los daños causados  y ratificando la autorización para navegar, supervisada por la Autoridad Marítima y por Bureau Veritas, se impuso la de volver a la mar y acabar con la campaña, después de conseguir unos días de compensación por el perjuicio recibido. Quizás hubiera sido más conveniente para el proyecto el haber podido retomar la campaña en algún momento durante los dos primeros meses del año que viene, a tenor de lo que está encontrando: kilos y kilos de salpa y demás plancton gelatinoso, que abotargan las redes de muestreo hasta el punto de necesitar medios mecánicos para acabar de embarcarlas a bordo. No es sino la expresión de una situación oceanográfica poco esperable en esta época del año: agua menos fría de lo habitual, poca mezcla vertical de la columna de agua  y, por lo tanto, poco afloramiento de aguas profundas, y escasísima presencia de larvas de las especies objetivo, sardina y bacaladilla. Pregunto a los científicos -medio en broma- si eso significa que la temporada de sardinadas  estivales corre peligro y me contestan que, de hecho, las pesquerías de sardina en esta zona del Mediterráneo están en regresión desde hace tiempo. Esa  noticia me trae a la memoria la veda de más de cuatro años -desde mediados de 2005 a finales de 2009- que la UE impuso a la pesca de anchoa en el Cantábrico, como medida de emergencia para recuperar las pesquerías de esa especie en la zona, y me pregunto si acabará pasando lo mismo en el Mediterráneo occidental con la sardina.

Sin embargo, la poca densidad de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla, parece que está relacionado también con la situación oceanográfica. De hecho, las pocas larvas de bacaladilla se han encontrado sobre el talud y la plataforma continental, y no en zonas más profundas, donde cabía esperar.

WINFISH no ha podido gestionar el traslado de su crédito temporal y económico al año que viene, y ahora se devana los sesos intentando optimizar los frutos de una campaña que para los autores intelectuales del proyecto se está convirtiendo en una pesadilla, tras ver como una y otra vez las redes vienen a reventar de salpas, como si fuera el argumento de una película catastrofista de serie B.

No puedo evitar sentir lo que le está pasando a WINFISH. Desde el momento que un proyecto se fija el en el GdC para realizar sus campañas, me siento -de una manera humilde pero intensa- parte del proyecto. Pero al fin y al cabo sólo soy un cocinillas que intenta poner un plato de comida nutritiva y organolépticamente confortable, así que cuando no estoy en la cocina me voy a cubierta, a ver una mar a la que me siento unido de una forma compleja, aunque aparentemente no sea más que la percepción de la vista abarcándo la mar hasta el horizonte o siguiendo el viaje de una ola como si fuera reconocible de una orilla a otra; el oído oyendo su susurro en la calma o el atronador rugido del temporal; el olfato percibiendo el spray de la mar en el aire, la interfase que consigue que el tacto encuentre al amanecer el salitre depositado sobre la batayola; el gusto del roción sobre la cara mientras los pies casi pierden el contacto con la cubierta mientras el barco se precipita hacia el seno ede la siguiente ola… Entonces, en este caso gracias a WINFISH, olvido durante unos instantes las propias vicisitudes del proyecto, las del GdC, las vergonzosas de la Ciencia en España, he intento retener estas sensaciones y las emociones que me crean, atesorarlas para los tiempos de carestía.

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PARTE MÉDICO

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Visto desde babor, el GdC tiene el aspecto lozano de casi siempre.

Pero el parte médico contradice la primera impresión.

Y eso que, a pesar de que los marineros se han aplicado a la hora de darle a estribor una buena capa de maquillaje. Sólo una mirada detallista detectaría los daños en el forro, con las costillas -las cuadernas- marcándose como las de yogui después de un ayuno…

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El maquillaje no oculta los daños a una mirada escrutadora

Las cosas están así: Bureau Veritas nos da dos meses y medio para reparar los daños. Eso significa que lo antes posible debemos encontrar un astillero que acepte el trabajo, o un taller que esté dispuesto a hacer la reparación con el barco a flote: se escora el barco a babor todo lo posible para dejar la herida -que afortunadamente está por encima de la linea de flotación- lo más alejada del agua; entonces se opera y cuando todo ha cicatrizado se adriza el barco y listo. Desde luego, como sea así como reparan a nuestro querido GdC, paralizo mis vacaciones y me vengo a Barcelona a documentar el proceso.

Mientras, Capitanía retiene nuestro despacho -el visto bueno de la Autoridad Marítima para salir a navegar-, así que si el GdC ha de salir a navegar, habrá que pedir que nos lo devuelva… nos ha prometido que así será.

Que el GdC salga a navegar puede ser por varias causas, a saber:

  1. Que se tenga que desplazar al astillero asignado para realizar la reparación…
  2. Que se decida continuar con la campaña de WINFISH. El miércoles se había decidido darla por finalizada, pero los viejos del lugar sabemos que el concepto donde dije “digo”, digo “Diego” es un leitmotiv en la actividad científica, por tantas causas que su enumeración no cabría en esta entrada. Eso sí, mientras el barco no esté en disposición deba cumplir con el punto 1, y el viento y la mar lo permitan… ¡casi nada!
  3. Que, no dándose el número 2, salgan otros trabajillos para pasar el rato mientras se da orden de cumplir el número 1…
  4. Otros…

A todo esto, la cofa de nuestras vacaciones asoma por el horizonte: el 1 de Abril deberíamos estar en casa. Confiamos firmemente en que se cumpla ese plazo, peeero… atiéndase al punto 2 anterior…

En fin, como dice mi cuñado, “es todo muy complicado”, que junto con lo que dice mi sobrino -“la vida es dura”-, refleja perfectamente la situación en la que se encuentra el GdC y su tripulación.

Visto así, quién diría que…

Mientras, el tiempo va pasando, para angustia de muchos. Pero no para nuestro compañero Anxo, que el miércoles cumplió años con un talante alegre y despreocupado, convirtiéndose durante un momento en ejemplo para todos:

Anxo, soplando… ¿o resoplando?. Foto: Cristina

En fin, veremos cómo acaba todo. Por ahora, el fin de semana lo pasamos amarrados a nuestro manso y protector atraque en el Maremágnum de Barcelona.

Podría ser peor, ¿verdad, doctor?

PRONÓSTICO RESERVADO

El GdC sigue amarrado en su atraque habitual de Barcelona, junto al Maremágnum, desde que llegara el domingo pasado tras abandonar la dársena de Palamós, después del temporal huracanado que le castigó golpeándolo contra el hormigón del muelle de Pescadores, tras reventar sus defensas, romper (faltar, se dice en el argot marinero) varias estachas y dejar claro que las defensas propias del muelle son insuficientes por su tamaño, por su número, o por ambas cosas, cuando las cosas se ponen realmente mal.

En los momentos más duros del temporal la aguja del anemómetro quedó pegada en el límite de su escala, que está en 60 nudos. O sea, que durante un buen rato estuvo soplando a más de 60 nudos, probablemente con ráfagas que debieron acercarse a los 70 nudos. Esos son casi 130 km/h. La suerte y la profesionalidad de mis compañeros que estuvieron maniobrando el barco, desde el Puente y la Máquina, y en cubierta, trabajando con estachas y defensas de respeto, hicieron que no hubieran daños personales. El comportamiento de los científicos y técnicos que estaban a bordo, a la hora de abandonar el barco y seguir las indicaciones de quienes debíamos ocuparnos de su seguridad, también es necesario reconocer y agradecer.

Durante la jornada de hoy, diferentes técnicos han estado evaluando los daños producidos en el forro y estructura del GdC, que está a la espera de que la Autoridad Marítima mantenga o revoque el Certificado de Navegabilidad, indispensable para que el barco pueda hacerse a la mar y seguir con sus actividades oceanográficas.

Hay que esperar.

Mientras, a modo de confabulación de energías positivas para sobrellevar estos momentos de incertidumbre, y aprovechando mi escapada para pasar en familia la celebración de la mayoría de edad de Eduard, mi hijo, dejo aquí algunos archivos gif que por su peso he preferido no subir con los limitados recursos del barco.

CORMORÁN GRANDE

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con su librea nupcial

Rompiente I en la escollera de Palamos

La mar de fondo, tras el temporal nocturno, rompiendo en la escollera de Palamós

Atraque en Barcelona

Maniobra de atraque en el Marmágnum de Barcelona

SALPASARNA

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El GdC en Palamós

Garbanzos Estofados, con Comino y Huevo Duro, Calamares Fritos, Paletilla de cordero al Horno

Pensaba que en esta campaña me iba a hartar de ver larvas de sardina y bacaladilla, pero por ahora, lo que más estoy viendo ni siquiera son gaviotas, charranes, pardelas y págalos… son marmotas.

No, no he descubierto ninguna nueva especie de la familia de los Esciúridos que, emulando a la nutria, haya decidido conquistar el océano.

Es que, esto de entrar en Palamós, juraría que ya lo he vivido. Nuestro rítmico zarpar y arribar a este puerto está comenzando a tener la exactitud de una línea regular de transbordadores costeros. No me extrañaría nada que cualquier día de estos se acercara una familia de turistas preguntando qué calas tocamos.

Pero así es la mar y el tiempo, y nosotros no hacemos otra cosa que seguir sus dictados y aprovechar todo lo que podemos el intervalo entre Palamós y Palamós.

Desde que zarpamos la última vez de nuestro atraque en el muelle de Pescadores de esta pintoresca localidad gerundense -ya, suena a NODO, pero es por no repetir por enésima vez su nombre- hemos realizado nuestro primer ciclo de 24 horas, en esta ocasión a unas diez millas al Este del Golfo de Rosas. O sea, que hemos estado muestreando 24 horas en la misma localización GPS. Es importante entender que, de la misma manera que estando un día entero sentados en una silla, inmóviles, no respiramos el mismo aire porque éste circula a nuestro alrededor, la columna de agua bajo el casco del GdC va cambiando durante esas 24 horas. Además los organismos planctónicos y con ellos toda la cadena trófica prsente en esa columna de agua migran verticalmente en función de la luz. Es, por lo tanto, un sistema complejo con muchas variables que se interrelacionan.

En las últimas horas parece que ha aumentado algo la presencia de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla. Estás últimas están apareciendo, sin embargo, en la zona de la plataforma, a profundidades menores de lo que es estadísticamente normal. Las razones de esta circunstancia quizás se puedan adivinar tras el ánalisis sistemático de los datos oceanográficos y el estudio minucioso de las muestras, una vez WINFISH se traslade a sus laboratorios del ICM. Por ahora, sabemos que el régimen de vientos no ha sido, ni está siendo, el esperable en estas fechas; que, debido a ello, la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas no ha sido de la envergadura habitual; que, tal vez por esa razón, la presencia de plancton gelatinoso en las redes de muestreo está siendo masiva, y la densidad presencial de huevos y larvas de sardina y bacaladilla está siendo menor de lo previsto…

Apareció la marmota, volvimos a puerto, y ya sabemos que mañana sábado, por la noche, volveremos a zarpar. Sabemos eso y sabemos, incluso, que la marmota volverá a aparecer 24 horas después. Hoy ha habido varias personas del equipo científico que han decidido pasar por casa, ya que Barcelona está a hora y media en autobús. Los demás, ya se sabe: paseos, bareteos, cine -si no se es muy exigente con la cartelera-, lectura, películas p2p, TV -futbolera, sobre todo-… Sí, somos humanos, para lo bueno y para lo malo.

A los animalillos se les acaba cogiendo, con el tiempo, cariño. Incluso a las marmotas. A esta le he puesto el nombre de Salpasarna, en recuerdo de que su presencia está siendo tan molesta como la de las salpas en las redes, tan irritante como la sarna perniciosa.

EL EMPECINAMIENTO DE LO INMUTABLE

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La mar en la amura de Br

Ensalada de Quinoa, Trigo, Surimi y Champiñones, Huevos Fritos con Bacon y Pimientos, Crema de Calabaza, Pescado Variado a la Plancha, con Mojo Verde y Rollitos de Primavera

La mar hace que el barco se balancee moderadamente, ayudando a conciliar el sueño. Salvo unas horas en el que el viento del NW sopló con fuerza en el Golfo de León, obligándonos a volver a Palamós, la mar predominante ha sido de componente sur, lo cual no ayuda a que la superficie se enfríe y se active la mezcla vertical y el afloramiento de agua profunda.

Eso explica en parte el estado oceanográfico de la zona, y quizás la empecinada falta de bacaladilla sobre todo, pero también de sardina. El agua en superficie de esta parte del Golfo de León está 1°C más caliente que la media de los registros  para estas fechas. Lejos de ser despreciable, ese grado de más supone una situación biogeoquímica diferente a lo que se considera normal, cuando cada temporal predominantemente del NW que sopla durante el invierno en el Golfo de León, que suele durar días, enfría un poco más la superficie hasta que esas aguas acaban hundiéndose y haciendo que su lugar sea ocupado por aguas profundas, ricas en nutrientes, que son las que favorecen la reproducción de varias de las especies frecuentes en la zona.

No sólo la temperatura afecta a las condiciones ecológicas de estas aguas. Utilizando los datos de temperatura y salinidad que de manera continua va recopilando el barco, y cotejándolos con las imágenes de satélite en las que se exponen los niveles de clorofila de las capas superficiales de la columna de agua, Jordi Salat, uno de los científicos con más experiencia del ICM, pudo identificar una pluma de agua menos salada, probablemente proveniente del Ródano, que penetraba en el Golfo de León siguiendo un eje con dirección SW. Hay que puntualizar que la diferencia de salinidad de las aguas de la pluma con las que le envuelven era de 0,2 grados. Para hacerse una idea, basta imaginar que a un litro de agua le añadimos 38 gramos de sal y a otro litro le añadimos 36 gramos, y que hacemos una cata ciega. ¿Seríamos capaces de detectar cuál era el agua más salada? Probablemente no, pero para muchos organismos marinos esa diferencia puede ser crucial para determinar la viabilidad o no de sus poblaciones.

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Con la esperanza de que un cambio en la salinidad de los primeros metros de la columna de agua –aproximadamente, los veinte primeros metros-, se muestrearon las aguas de la pluma y las colindantes, más saladas, repetidas veces. Pero el resultado no vario apenas. Se mantuvo la baja concentración de larvas, y la alta densidad de plancton gelatinoso.

Después aumentó el viento y la mar, y el GdC se apresuró a buscar refugio en Palamós. Nadie se sorprendió. Hacía varios días que ese cambio de tiempo estaba anunciado, de la misma manera que ahora mismo, poco antes de medianoche del miércoles, sabemos que el viernes tendremos que volver a Palamós para huir del mal tiempo, que probablemente podamos volver a la zona de trabajo el domingo –con lo cual me quedo sin poder celebrar con mi familia el cumpleaños de mi hijo-, y que el buen tiempo disponible acabará pronto: el martes que viene volveremos a replegarnos ante otra intensificación de la marejadas.

Palamós en invierno es un puerto tranquilo –salvo en carnaval, cuando miríadas de decibelios en forma de música “Los40” son liberados arbitrariamente con el pretexto de que la vida se va a volver un asco con la exigencia de penitencia y constricción (exigencia que muy poca gente cumple todavía, afortunadamente)-. Se echa de menos el poder utilizar la playa como lugar donde dejar pasar las horas, adormilado en la arena o, como en mi caso, observando el fondo rocoso del litoral (observar, siempre: el cielo, la superficie de la mar, su fondo… ¿una obsesión?… quizás; un remedio para abstraerse de todo y encontrar la serenidad, seguro). Pero, por contra, uno puede tomarse un vino y comerse unas tapas sin tener que sufrir las aglomeraciones estivales. Y eso es de agradecer. O puede sentarse en el borde del camino de ronda que sigue la línea litoral, observando las aves jugar con el viento que ha llevado al GdC a puerto, sin que continuamente te corten la visión una hilera interminable de paseantes con tonos alangostados y olor a crema hidratante a granel. Cines, de dos que había sólo queda uno. Ambos ofrecían la programación más comercial, pero de vez en cuando era agradable repantigarse en la butaca y dejar que, en verano, pasaran las horas de mal calor. Pero lo que nunca perderá Palamós son sus bellos crepúsculos en los días de viento.

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Nos quedan, tal vez, menos de cuarenta y ocho horas de muestreo antes de tener que abandonar la zona por tercera vez. Ahora mismo estamos pescando con una red mesopelágica de arrastre que puede capturar organismos a partir de tamaños mayores de 4 mm. El primer lance ha venido embotado de plancton gelatinoso, sobre todo de grandes salpas, de más de 10 cm de longitud.

Es, definitivamente, el empecinamiento de lo inmutable.