APAGANDO CONECTA

Guisantes con Atún, Carne Empanada con Patatas Fritas, Sopa de Pescado y Algas, Sepia Guisada,  con Arroz

La mar que nos ha echado del Cap de Creus se calma esta noche como queriendo despedirse en paz de nosotros, después de cuarenta días de una campaña bendecida por un porcentaje inusualmente bajo de horas perdidas por mal tiempo.

El GdC, con CONECTA a cuestas, ha dejado el Cap de Creus y ha ido en busca del frente, intentando tener muestras casi simultáneas de las aguas frías y calientes separadas por dicho frente. Así hemos estado durante todo el día, y seguiremos muestreando con los bongos y el CTD hasta que llegue la hora de arrumbar a Barcelona, donde tenemos previsto amarrar a primera hora de mañana. Mientras, se van recogiendo la Mocness, la mesopelágica y el patín Neuston, y los trabajos de mantenimiento son realizados con machacona regularidad.

Morane, en estas últimas horas, ha querido mostrarnos algunas de sus habilidades, al margen de su capacidad para generar modelos matemáticos que recreen la conectividad entre las poblaciones de Aristeus antennatus, la gamba rosada, la cual podrá demostrar a lo largo del desarrollo de su tesis. A bordo nos interesaba mucho más su habilidad culinaria, que ya mostró con las galettes. Esta vez nos ha obsequiado con un Far Breton, una especie de pudding o natilla espesa, con ciruelas pasas en su interior: un alimento que debería ser añadido a los menús de los viajes siderales y a las bolsas de supervivencia de las balsas salvavidas.

Lo que desconocíamos de ella es que practica el pole dance, esa modalidad gimnástica que consiste en hacer piruetas de todo tipo en torno a una barra vertical. Morane apareció en proa mientras yo observaba la vida que pasa junto al barco, se encaramó al mástil de proa y se quedó suspendida de una mano y de sus muslos, que aprisionaban el mástil como si lo fueran a estrangular. Mi primer impulso, como delegado de Prevención que soy, fue conminar a Morane a que depusiera inmediatamente su actitud ante el riesgo de sufrir daños de consideración, teniendo en cuenta de que todo lo que le rodeaba eran hierros. Pero pronto pude comprobar que la probabilidad de que Morane perdiera su asimiento era mucho menor que la de que yo tropezara con cualquiera de esos hierros, estando como estaba sentado sobre el tambucho del pañol de proa. Así que le dejé hacer, maravillado de la facilidad con la que desafiaba aparentemente a las leyes de la física.

La campaña de CONECTA llega a su fin. Sentado en el tambucho, solo de nuevo, me invade una extraña sensación. Junto con la obvia alegría por encontrarme con la familia -la que escogí; la de a bordo viene impuesta por el contrato- para disfrutar de unas vacaciones alejadas de las fechas usuales, no puedo evitar sentir como algo que no puedo catalogar sino de saudade anida en algún lugar entre la consciencia y el corazón. Después de cuarenta días, ¿hacia dónde y cómo voy a fijar los ojos ahora, acostumbrados como están a enfocar el horizonte y a la vez a las aguas más allá de la superficie? Tendré que ir acomodándolos al plano corto, a la carestía de la fascinación…

Es así. La mar se va metiendo en nosotros, o somos nosotros los que nos vamos disolviendo en ella, no lo sé. La cuestión es que cuanto más tiempo estás en este mundo líquido, cuanto más tiempo permites que te rodee y te meza, aunque sea violentamente, más cuesta despertar de la hipnótica atracción que produce. Si empiezas a soñar con la Vendée Globe, entonces ya no tienes remedio.

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CERRANDO CÍRCULOS

Ensalada con Crujiente de Jamón y Vinagreta de Salmorejo, Chuleta de Cerdo Agridulce con Pimientos Fritos, Sopa de Pollo y Verduras, Caldeirada de Pescadilla del Pincho

El círculo se cerró y lo hizo Marta, la misma que lo iniciara algunos días antes, al decirme: “tengo algo para ti… es de Florence”. Así comenzó para mí y para los que quisieron involucrarse -“para los que todavía tienen su alma de niño”, decía Florence en la carta que me entregó Marta- un viaje por todo el barco, buscando las pistas que Florence, con sigilo y astucia gatuna, había dejando por rincones que habían pasado desapercibidos para todos hasta saber que guardaban un secreto.

La cubierta de la Magistral, la de Botes, la Principal, la de Popa, la lavandería, el laboratorio, el comedor… Las pistas aparecían escritas a lápiz en pequeños papeles pegados con cinta aislante, invisibles si no te contorsionabas, te arrodillabas, reptabas… “el ojo del barco”, “estoy con el bebé García”, “¿Una ducha salada?”, “tu, tu, tu tu, tu tu tu tu…”, una pista llevaba a la siguiente.

Y al final, la última: “¿Alguna duda en música?… ¡Pregúntame!”. Bajé de la Magistral, donde había encontrado la penúltima, pasé junto a los botes, el mástil de la bandera, la grúa, el chigre, la maquinilla… Recorrí el pasillo, entré en el comedor pequeño, donde sabía que estaría Marta, y le presenté mi mano abierta, lista para recibir el tesoro.

Marta, licenciada en Ciencias Ambientales, cantante, directora de orquesta… En cubierta, algunas tardes, su voz -que a mí me trae reminiscencias celtas- suena en contrapunto de la guitarra, jugando con el rumor de la mar, que rompe calladamente en la roda. ¿A quién preguntar sobre música, si no a ella?

Florence, conchabada con Marta, nos hizo dos regalos: un juego que rompió la aparente monotonía de la campaña, y un tesoro de chocolate que hizo que quien no encontró en primera instancia su “alma de niño”, lo hiciera ipso facto en cuanto las tabletas se pusieron sobre la mesa. Gracias, Florence, por ese milagro.

El regalo de Florence no ha sido el único en las últimas horas. Laia, que está haciendo la tesis sobre los estudios de genética del parentesco necesarios para el proyecto CONECTA, nos dio una charla sobre dicho tema. El mundo de la Genética es un campo de difícil comprensión para los no iniciados. Laia nos lo explicó con una claridad y pedagogía tal que los aplausos  que recibió al acabar su exposición a punto estuvieron de obligarle a un bis. Mientras, anochecía frente al Cap de Creus.

Un nuevo amanecer, y de nuevo a muestrear. Desde que atravesamos el frente que se forma en las aguas cercanas a Palamós y nos adentramos en aguas comparativamente más frías, la biomasa recogida en los lances de todas las redes ha aumentado. Si eso conlleva un aumento en la presencia de larvas de Aristeus antennatus, no se sabrá hasta que Laia, Marta y la
Genética entren en acción, como ya se ha dicho en estas crónicas anteriormente.

A nuestro alrededor, la vida circula en sentido contrario al rumbo del GdC. Plancton gelatinoso se muestra con regularidad a banda y banda del barco. Una medusa Pelagia noctiluca extiende sus tentáculos y nos recuerda que no conviene acercarse a ella. Y a veces, más lejanos, grandes seres marinos se asoman a la superficie: mantas, atunes, peces luna, tintoreras…  Claudio revisa las fotos que hice, exigiéndole  un 110% a las posibilidades de la cámara, a unas aletas que se movían en la lejanía, sólo observables a través de los prismáticos. Las fotos son horrendas, borrosas, pero Claudio no duda: Prionace glauca, tintorera o tiburón azul. He puesto la foto no para demostrar la identificación, sino para demostrar lo malas que eran las fotos y, de paso, el conocimiento enciclopédico de Claudio.

Tanto rato observando la mar, esperando un nuevo avistamiento, hace que al final uno se los imagine, le parezca que entre los reflejos de la luz del sol penetrando hacia las profundidades, algo se mueve lentamente. Quizás vaya siendo hora de tomarse un descanso. CONECTA está acabando su campaña a bordo del GdC. Dentro de menos de setenta y dos horas deberemos entrar en Barcelona con los congeladores repletos de muestras. Otro círculo está a punto de cerrarse.

GRACIAS POR LOS REGALOS

Crepúsculo tras el Montseny

Crepúsculo tras el Montseny

Potaje Vegetariano de Garbanzos, Brocheta de Cerdo con Patatas Fritas, Gazpacho, Lubina Asada con Papas y Mojo Picón

Zarpamos de Palamós con los JJ.OO. ya acabados, al fin. A bordo vuelven a interesar las noticias, de una manera convulsiva, además. Vuelve el canal 24 de RTVE en sentido estricto: casi 24 horas viendo el “24 horas”, si no fuera porque algunos nos rebelamos -con escaso éxito, por cierto-. En cualquier caso, no tengo mucho tiempo para ver la tv. Si uno se encuentra con la mar como un plato de caldo aceitoso, no puede perder el tiempo viendo en dos dimensiones, y menos unos noticieros tendenciosos.

En ese estado de calma la mar se nos ofrece, pero hay que asomarse a la amura, hay que estar patrullando con la mirada los 90º a banda y banda, desde la máxima distancia a la que la reflexión no nos impide penetrar con la mirada más allá de la superficie, hasta justo las aguas que rodean la roda, porque no se sabe por dónde aparecerá la maravilla. Hay que estar atentos con el oído porque cualquier ruido de chapoteo puede significar un avistamiento. Prismáticos, cámara de fotos, GoPro… todo vale para encontrar, para reconocer, para identificar.

Siempre acaban apareciendo esas maravillas… si uno tiene una buena predisposición a maravillarse. Pero, ¿a quién no maravillaría ver por primera vez una manta? Una enorme Mobula mobular, con sus apéndices laterobucales bien desarrollados. ¿Y si, en vez de una, ves tres? ¿Y si las ves acompañado de un especialista en tiburones y rayas, como es el caso de Claudio, embarcado en el GdC como parte del equipo de CONECTA? Bueno, creo que ya se pueden ir imaginando el estado de catarsis en el que aún estoy.

Observar estos enormes peces de reproducción ovovivípara y vida pelágica, que están amenazados de extinción, es un privilegio.

La reducida velocidad del barco cuando arrastra la red Mocness permite arriesgarse a introducir la GoPro bajo el agua utilizando la pértiga (originalmente diseñada para pintar techos altos). Gracias a ello he podido filmar el paso efímero de ctenóforos y medusas,  a veces confundidas entre los plásticos y demás basura que las corrientes acumulan en esta zona.

Esa imagen ayuda a comprender por qué los animales que se alimentan de medusas -tortugas, peces luna…- sucumben al ingerir repetidamente plásticos que confunden con su alimento. Y eso no pasa sólo con esas especies. Cada año muere un número  indeterminado de aves marinas que ingieren plástico. No es tan difícil encontrar cadáveres de dichas aves -sobre todo gaviotas- pudriéndose en playas recónditas, donde no hay servicio de acondicionamiento. Es de sorprender lo frecuente que es encontrar plástico en el contenido de sus tractos digestivos. Tan frecuente como encontrar plásticos en la mar. Cuesta acostumbrarse a que el plástico sea el elemento más avistado mientras se observa la mar. Y eso se debe a la ingente y descontrolada cantidad de plástico que consumimos. Si consumiéramos una décima parte de plástico, contaminaríamos una décima parte.

Seguimos trabajando, muestreando machaconamente el área fría al norte del frente, con la esperanza de adquirir datos que ayuden a entender el por qué de la presencia anormalmente importante de juveniles de Aristeus antennatus en los lances de los pesqueros de Palamós. Muestreamos con todas las redes disponibles a bordo, y de vez en cuando largamos el CTD para saber en dónde nos encontramos respecto al frente que separa las aguas relativamente cálidas al sur con las más frías, al norte. Utilizamos  boyas SVP para determinar el movimiento de las capas superficiales de la columna de agua, aunque no haría falta: cada cierto tiempo encontramos abandonados unos flotadores de playa que perfectamente podrían servir como boyas SVP económicas.

Y así seguimos. En mi caso, con una nueva obsesión: la de ver mantas y tiburones  y poderlos fotografiar y grabar con la GoPro. Hasta ahora mi vista se enfocaba más bien hacia el infinito; ahora vivo en un estado bipolar que acabará llevándome al oftalmólogo. Es lo que pasa cuando uno tiene la suerte de poder contactar con especialistas en campos relacionados con la vida marina. Gracias, Claudio, por tu regalo.

Otra nueva obsesión: encontrar las pistas que Florence, desembarcada en Palamós, dejó para que nos devanáramos los sesos en la búsqueda de un tesoro tan prometedor como esquivo. Y todo por haberle preparado platos vegetarianos, como es mi obligación. O sea, que mi mirada va paulatinamente del infinito al plano corto, pasando por el escaneo de todos los rincones que puedan encajar con las pistas que fue dejando la muchacha. Al oftalmólogo, seguro. Gracias, Florence, por tu regalo.

¡Ahora que estoy intentando eliminar obsesiones…! ¡Dos más!… Ssstupendo.

El 'regalito' de Florence

CONECTA ILUMINADA POR UNA ARAÑA

Siguiendo una tradición inmemorial -sí, algunas tradiciones (sólo algunas, muy pocas) son buenas-, “Batis”, el Investigador Principal (IP, en el futuro) de CONECTA,  ha decidido entrar en el exclusivísimo club de los  E.T.P. (Está to’ pagao), investigadores que con artes oscuras que no voy a describir aquí -no por pudor,  sino por ignorancia- consiguen reunir suficiente calderilla entre el fondo de los bolsillos como para reunir a la dotación -tripulación y equipo científico y técnico- en torno a una mesa, esta vez muy bien surtida de platillos imaginativos y, según dice la mayoría de comensales, sabrosos, realizando así un esfuerzo considerable para generar sinergias que permitan fructificar semillas caídas en suelo yermo durante la estación de sequía.

Estamos en Agosto, mes en el que las simpáticas gambas rosadas –Aristeus antennatus- dejan a sus larvas salir a la calle.

Estamos en Agosto,  mes en el que,  por lo general,  las familias participan del dolce fare niente propio de estas fechas.

Estamos en Agosto  y estamos aquí,  en Palamós,  metiendo provisión y combustible para hacer la última etapa de la campaña,  en vez de estar metiendo las últimas cervezas en la nevera portátil antes de irnos a la playa.

Esa concatenación de circunstancias son las que argumentan y justifican la magia implicada en el evento. El hecho de que la cena se celebrara bajo la luz tenue de una araña y de que los camareros fueran con pajarita y mandiles largos no fue sino algo anecdótico (aunque muy comentado por la tripulación). Y si Montoro no lo entiende, pues es él quien tiene un problema de conexión con la realidad,  y una desafección hacia el sentido común que yo calificaría como enfermiza.

A las 16:00 salimos hacia el Golfo de León. No sé los demás, pero  yo estoy ansioso por llegar. La promesa de maravillas a la vista es irresistible.

Veremos.

(Foto gentileza de Benito,  1º maquinista del GdC)

BUENA SUERTE EN EL FRENTE

Pescando con la Mocness al aterdecer

Pescando con la Mocness al atardecer

Vinagreta de Lentejas, Chuletitas de Ternasco con Puré de Patatas Gratinado, Gazpacho, Bonito Encebollado con Arroz

Atardecía cuando cruzamos el frente. Él era invisible en la superficie, pero nosotros teníamos ojos de búho y nariz de sabueso. El satélite sí lo veía, y el ADCP lo olía. Nos internamos en su lado frío y nos pusimos a pescar. Mientras, llegó la noche.

Mandamos a Mocness de expedición a su lado más profundo, esperanzados de que la caída de la temperatura facilitara la presencia de nutrientes, de larvas, de Aristeus antennatus. Nos imaginábamos la llegada de la red a cubierta, reventada de seres planctónicos. Pensábamos que ahí podía estar una explicación de la presencia estadísticamente significativa de juveniles de gamba rosada en los caladeros de Palamós: el frente instalado en la zona favorecería la acumulación de vida en su vertiente fría. En cubierta, esperábamos el retorno de Mocness con noticas de toda la columna de agua.

Cundió la duda. Mocness se había cerrado antes de tiempo. Mandamos a los bongos a que recuperaran la información perdida, desde los 45 metros de profundidad hasta la superficie…

Reinó cierta desilusión. Aparentemente, las muestras eran bastante parecidas a las que se habían recogido al sur, lejos de las aguas frías confinadas por el frente. Pero no había tiempo para analizar en profundidad las muestras. Había que congelarlas cuanto antes para que, una vez en tierra, estuvieran en las mejores condiciones para su procesamiento.

Sin embargo, los augurios habían sido prometedores. Habíamos visto decenas de bonitos pescando en la luz del crepúsculo, y un autillo surgió de la nada y dio varias vueltas en torno al barco, como queriendo esparcir buena suerte con el batir silencioso de sus alas.

La boya SVP fue largada en el lugar idóneo para mantenernos informados de la evolución de la corriente: despliega una vela que se hunde hasta los 15 metros de profundidad, de manera que es la corriente presente en esa cota la que queda reflejada en la itinerancia de la boya. Fue ahí donde tuve ocasión de brindar a los presentes a bordo un momento bochornoso. Sabiendo que la boya iba a ser largada, me preparé para dar testimonio del hecho: colgada del cuello, la cámara de fotos; en la mano, la pértiga con la gopro, lista para grabar el momento en que la vela se desplegase al ser accionado automáticamente el resorte liberador. Se lanza la boya, cae con gran chapoteo al agua, enfoco con la gopro para no perder detalle y… nada… ni ahora… nada de nada. El barco se aleja lentamente de la boya, y la vela sin aparecer. Me giro hacia el técnico más próximo, con la pértiga inhiesta cual Quijote agraviado y cara de “¡que empiece ya, que el público se va!”, y este me informa: “¡Nooo, si hasta dentro de una hora no saltará el resooorteee!”… Estupendo, recogida de instrumental y a la cocina, de donde a veces no debería salir…

Mantenemos el gesto y continuamos muestreando, sabiendo ya que mañana sábado deberemos entrar en puerto porque viene una gorda de tramontana. Hasta el lunes por la tarde no podremos volver a trabajar.

El autillo quedó algo corto en su entrega de suerte… o sólo me cayó a mí: este mediodía he podido ver un  gran grupo de calderones grises (Grampus griesus), que aunque han pasado lejos del barco, he podido reconocer por sus lomos, tan arañados por los dientes de congéneres y los tentáculos de las potas que pierden la coloración oscura y se ven casi como los de una beluga, y sus aletas dorsales, grandes y falciformes como una daga turca.

Grampus griseus, calderón gris

Grampus griseus, calderón gris

PRONÓSTICO PARA LAS PRÓXIMAS HORAS

Buscando inspiración

Buscando inspiración

Ensalada de Salmón y Champiñones Marinados con Teriyaki y Wasabi, Arroz a la Milanesa, Gazpacho, Fritura de Pescado, Marisco y Pimientos

Desde hace años, los pescadores de Palamós vienen constatando que casi el 50% de sus capturas de Aristeus antennatus son juveniles. Este porcentaje es muy superior al que capturan los pescadores de otros puertos, como los de Blanes, por ejemplo. Que la mitad de las capturas sean juveniles no significa solamente que la viabilidad de la pesquería se pone en peligro a medio plazo sino que, a corto plazo, los beneficios que consiguen en relación al tiempo de trabajo disminuyen considerablemente.

Dicha cuestión preocupa de tal manera a los pescadores de Palamós que por propia iniciativa han llegado al acuerdo de: hacer dos paradas biológicas -los de Blanes, por ejemplo, hacen sólo una-; aumentar el diámetro de la malla cuadrada de 40 a 50 mm… y pedir ayuda.

Y de esa necesidad de obtener información relevante para poder autogestionar los caladeros de Palamós, es de donde nace CONECTA (sí, CONECTA y no CONNECTA: alguien me pasó la información sobre el proyecto en catalán… incluido su nombre).

Pero como comúnmente pasa en Ciencia, de una suposición, de una pregunta, de una hipótesis, nace como las antenas de una dendrobranquiata multitud de ramificaciones.

Actualicemos la situación de CONECTA:

  1. Nuestro avance en latitud se ha acelerado espectacularmente desde que zarpamos de La Rápita. Ello se debe a tres factores:
    1. En las estaciones más cercanas a costa no se muestrea con la red Mocness, que es la que más tiempo consume por la lenta velocidad de su maniobra
    2. La línea interna del campo de estaciones hace de secante respecto a la curva que sigue la costa.
    3. Algunas estaciones quedan unidas por el recorrido barrido por la Mocness, de manera que de dos estaciones se acaba muestreando como una sola.

 

  1. Los científicos de CONECTA han podido constatar que durante la noche las larvas de gamba rosada se hallan en la capa más superficial de la columna de agua, de manera que son capturadas por el patín Newston. Sin embargo, hasta que no analicen en tierra las muestras de la res Mocness y de los “bongos”, que pescan en profundidad, no podrán saber en dónde pasan las horas de luz solar.
  2. Los oceanógrafos físicos han constatado que la corriente superficial que circula en sentido Norte-Sur cambia de sentido durante los meses de verano, coincidiendo con el debilitamiento de los vientos de componente norte, formándose un frente entre las aguas cálidas que provienen de zonas meridionales y las relativamente más frías de la zona septentrional. Este frente, que toca tierra en la costa de Palamós y que sigue la dirección sureste, se detecta en las imágenes por satélite y los datos aportados por las boyas argos, que miden perfiles de temperatura y salinidad, entre otros parámetros.
  3. Ante estos datos, los biólogos de CONECTA se preguntan si no estará relacionada la existencia de este frente con el porcentaje abultado de juveniles de antennatus en los caladeros de Palamós. El muro formado por el contraste en las dos masas de agua quizás haga que en esa zona se acumulen nutrientes que faciliten el porcentaje de juveniles que sobreviven de cada reclutamiento.
  4. Por lo tanto, el próximo objetivo es localizar el frente -mediante el continuo TS, que recoge en todo momento agua de la superficie y determina su temperatura y salinidad, y el ADCP, que utiliza el efecto Doppler para detectar la dirección e intensidad de la corriente-, y muestrear a lo largo de él, a fin de comprobar si la presencia de larvas es significativamente diferente que en otras zonas. La imagen de satélite diaria indica que el frente está últimamente entre Blanes y Palamós. Por lo tanto, es posible que mañana contactemos con él. Si es así, la cubierta va a ser un hervidero durante las próximas horas.

CONNECTA, MITAD Y CUARTO

Acelgas Rehogadas con Chistorra, Bistec con Cuscús y Pisto, Ensalada de Hortalzias, Merluza en Pepitoria.

CONNECTA navega cuesta abajo después de culminar el puerto de montaña que han sido los veintiún primeros días de campaña. En su conquista ha habido repechos fuertes -el calor intenso, el ritmo machacón Mocness-Bongos-Patín y, de vez en  cuando, mesopelágica, tormentas eléctricas que parecían la guerra de los mundos, aguaceros tropicales…-

y falsos llanos -días de brisas y sol, mar en calma, maniobras sin problemas…-.

Pasamos bajo la pancarta del puerto y se me ocurrió celebrarlo con una tarta -rellena de bienmesabe y naranja amarga, cubierta de chocolate- , utilizando medio enchufe como avatar de “medio connecta”. Se sirvió mientras yo cantaba a voz en grito una tonadilla inventada para la ocasión (con base rítmica del archiconocido “cumpleaños feliz”:

“Connectaaa la mitaaad,

Connectaaa la mitaaad,

Si coneeectaaa enteeeraaa,

Nos da laaa Naaaviiidaaad”

CONNECTA sigue buscando larvas de Aristeus antennatus, la sabrosa gamba rosada por las que se pagan buenos dineros en los restaurantes de la costa. Mientras no lleven las muestras a tierra y los genetistas ayuden a comprobar si se da o no la conectividad entre poblaciones de zonas contiguas, no pueden hacer otra cosa que seguir muestreando mientras el barco sigue el ritmo pegadizo de “un, dos, tres, un pasito pa’lante, María; un, dos, tres, un pasito pa’tras”.

Por mi parte, me aprovecho del tresbolillo que estamos tejiendo para seguir observando la mar, dispuesto a asombrarme, a reafirmar mi enamoramiento y mi compromiso con ella.

Así, descubro un fumarel común joven (Chlidonias niger) posado sobre un bidón, un pez luna (Mola mola) tomando el sol…

Y en el laboratorio, una pequeña medusa del mar profundo, Perifilia perifilia, de unos 5 cm de diámetro… ¡Pero si hasta nos hemos encontrado una hamaca a la deriva!…

El paso del ecuador de CONNECTA casi coincidió con la lluvia de las Perseidas. La cubierta de botes se convirtió en observatorio astronómico y pozo de los deseos por una noche. A CONNECTA, las Perseidas le concedieron acabar felizmente el segundo tramo de la campaña, y hacerlo en La Rápita, puerto ya hollado por el GdC en años pasados. Un buen puerto, muy cerca del delta del Ebro, que aún mantiene reminiscencias de su antiguo esplendor fruto del mundo del petróleo.

Hartos de padecer las ocurrencias de los provisionistas, decidimos aprovisionarnos contactando con un supermercado perteneciente a la cadena con la que solemos trabajar en Barcelona. El único inconveniente es que, al ser un supermercado con clientela mayoritariamente turista, no tenía servicio de reparto. Lo solucionamos alquilando una furgoneta y yendo nosotros a buscar las provisiones. Todo iba a salir bien… hasta que dejó de ir. Cuando llegamos al establecimiento la mayoría de lo solicitado ya estaba agrupado en palés… pero sin pasar por caja. Consecuencia: hasta las 23:30 no acabamos de estibar la mercancía.

“No comment”

Con los restos de energía que me quedaba, durante la tarde siguiente alquilé una bici y me fui a pasear entre los arrozales del delta.  Un par de horas oliendo el dulce aroma del cereal verde, descubriendo las aves y los insectos que medran en él, me hicieron olvidar la noche anterior. Unas cervezas con Félix, antiguo cocinero del GdC, mi mentor y amigo, me ayudaron a no olvidar las cosas buenas que me ha dado este trabajo.

Después me encontré con las luces rojas y verdes, el camino de vuelta a la mar. Ya llevamos medio y cuarto de CONNECTA.

Esta noche la luz cenicienta de Barcelona marca el horizonte. Mañana seguiremos ganando latitud. El Golfo de León nos espera.