FRÈRE JACQUES SUR MER

Fotografiando a Aurora

Fotografiando a Aurora

Potaje de Acelgas y Garbanzos, Revuelto de Setas y Espárragos, Crema de Calabaza, Carriladas al Horno.
De pronto todos salen a cubierta aprovechando que la mar está calmada y no hay peligro de embarcar agua. Algunos aparecen con la taza de café del desayuno aún en la mano, para contemplar el impresionante espectáculo del amanecer, con el cielo incendiado rolando su tono encarnado segundo a segundo, mientras el sol reclama un día más al cielo como botín de pleitesía. Las cámaras empiezan a disparar, sobre todo las de los científicos, por lo general poco acostumbrados a estos despertares.
MIFASOL ha debido pactar arcanos acuerdos con el sol, con el viento y con la mar, gracias a los que se le otorgan inmunidad durante cuatro días. Estamos trabajando en una de las zonas donde más fácil es ver un cambio de tiempo repentino, y más difícil se hace pasar varios días en la mar sin tener que bregar con vientos entablados del Norte.
Busqué información en las Crónicas del GdC sobre el proyecto y la campaña que realizamos en Septiembre del año pasado para ponerme al día y poder mantener mi actitud curiosa con conocimiento de causa. Pronto comprobé que no tenía nada sobre ella, salvo una carpeta de fotografías que en su momento compartí a través de mi cuenta en Flick. Viendo las fotos recordé que en esas fechas la inmunidad no apareció por ningún lado y la campaña se quedo más que coja, inválida, por culpa del mal tiempo –trabajar cerca del eje bisectriz del Golfo de León es jugar a la ruleta con los caprichos meteorológicos, siendo ellos la banca- y de que el barco no podía alargar su colaboración porque nos esperaban en Las Palmas, donde debíamos fondear los OBS que el proyecto GEOMARGEN tenía previsto colocar entre Gran Canaria, Fuerteventura y el continente africano.
La campaña MIFASOL pertenece al proyecto DOREMI (Disolved Organic matter REMIneralization in the ocean) –sí; los científicos son de una imaginación inacabable generando acrónimos-. DOREMI / MIFASOL estudia la importancia de las bacterias en la remineralización de la materia orgánica disuelta. Esta materia puede provenir de los excedentes excretados por los productores primarios, de los aportes arrastrados por las aguas continentales, etc. La producción primaria convierte carbono inorgánico en compuestos orgánicos. Las bacterias remineralizadoras realizan un trabajo contrario al de los productores primarios, en un equilibrio del que depende la capacidad del océano para secuestrar carbono. El proyecto está amparado por el Plan Nacional de 2013, y finaliza este año, y sigue la línea del que estudió las mismas cuestiones en el Atlántico. En el caso del Mediterráneo, concurre la circunstancia de que sus aguas son más pobres en nutrientes que las del Atlántico, y ello condiciona la producción de los microorganismos.
Esta campaña sigue el eje Palamós – Mallorca para aprovechar el histórico de datos de dicho eje, que en el caso de Cèlia Marrasé, la científica del ICM/CSIC que lidera el proyecto, se remonta a 1982. Además de los muestreos para MIFASOL, paralelamente se está muestreando para estudios relacionados con el impacto de los contaminantes orgánicos en la microbiota marina que llevan a cabo Elena (OPE, Cloratos, PAH, Alcanos…). Para dichos estudios mantiene un cultivo de microorganismos sometidos a diferentes concentraciones de contaminantes (10x-100x-1000x) que, a diferencia de los cultivos realizados en la anterior campaña MEDIMAX, se realiza en una incubadora instalada a bordo. Además, Pau está muestreando para realizar estudios sobre el impacto de sustancias volátiles en la microbiota.
Para realizar todos estos estudios, MIFASOL utiliza el archiconocido por todos CTD, así como el sistema de filtrado para clorofila, el espectrofotómetro –que mide la concentración de las sustancias objeto de estudios a través del espectro que presentan–, y el espectrofluorímetro –que mide la concentración de ciertas sustancias que son capaces de generar fluorescencia. Son tantos los sets de tratamiento de las muestras que el GdC ha tenido que hacer crecer su espacio de laboratorio por arte de birlibirloque, a base de colocar un contenedor en cubierta, de la que en esta ocasión sólo se necesita espacio suficiente para poder maniobrar con el CTD.
Esas reformas eventuales de la cubierta no perjudican mis ratos de observación. Pensaba que estas aguas podían regalar algunas sorpresas, y quizás los den en otros momentos, –ayer, mientras algunos hablábamos ociosos en cubierta, yo mismo pude descubrir cómo un gran pez que recordaba a un pez espada -sin la aleta dorsal que parece una vela- saltaba una y otra vez sobre el agua, a una distancia suficiente del barco como para no conseguir una fotografía clara del espécimen-, pero por ahora no está siendo una campaña muy espectacular en cuanto a avistamientos.
Eso no quita que no haya recibido una sorpresa muy agradable. Hoy he podido ver la máquina virtual en donde Alberto, uno de los informáticos del CMIMA, guarda la página antigua de la UTM, en la que yo empecé hace años a redactar estas crónicas. Por un error típico de un usuario informático básico perdí los textos que escribí en su momento. Hoy he podido constatar que las 168 entradas siguen a buen recaudo en manos de los técnicos de la UTM. Creo que en los próximos días podré recuperar todos esos textos. Saudade.
Escribo estas líneas mientras las carrilladas se hacen en el horno para que estén listas a las 17:30, hora del primer turno de cena. Cuando la cocina haya acabado de darla, a las 18:30, subiré a cubierta para disfrutar del último atardecer de la temporada. A partir de mañana, con el cambio horario, la noche se nos echará encima mientras estemos dando la cena. Caprichos de los lobbies económicos.
Do, re,mi… do, re, mi… mi, fa, sol… mi, fa, sol… el canon se repite en mi cabeza mientras un nuevo CTD llega a cubierta y los científicos se congregan en torno a él como colibríes en torno a un ramo de flores… Frère Jacques, Frère Jacques
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RITORNELO EN MIFASOL

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Acelgas de la Abuela de Iris,  Salmón con Salsa Tártara,  Crema de Champiñones y Mascarpone, Pollo Asado con Tabulé

Más de un año después de realizar la campaña del proyecto MIFASOL, de Celia Marrasé, científica del ICM,  el GdC vuelve a la mar para un ritornelo que repare el tiempo perdido por la mala mar.
Navegaremos entre Palamós y Mallorca. A partir del sábado el pronóstico de la meteo es bueno,  así que. .. ¡ quién sabe qué se avistará desde la cubierta de la magistral y de la proa!

Esperemos acabar el domingo con buenas notas.  De momento ya tenemos tres. ..

ALICANTE, POR BABOR

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Alicante y su castillo de Santa Bárbara decora la visión por el costado de babor,  señal de que el GdC inicia el viaje de regreso a casa

Llegaremos a Barcelona mañana antes del mediodía. A partir de ahí disponemos de tres días para dejar preparado el barco para la próxima campaña, del proyecto MIFASOL, liderado por Celia Marrasé, científica del ICM, que nos invitará a navegar en aguas entre Palamós y Mallorca. ..

Buenas oportunidad para avistar cetáceos y aves marinas,  así que. …

¡A toda máquina y ¡adelante,  por favor!

¡LOS MICROBIOTAS INVADEN ALICANTE!

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Noticia de alcance:

Hordas de microbiotas,,entre los que destaïcan los comandos casi invisibles de Actinomarina minuta, han invadido cierto muelle del puerto de Alicante,  y amenazan con ocupar varios kilómetros de tubos de ensayo en las Universidades de Alicante y Valencia.

El desembarco se ha producido aprovechando las primeras luces de la mañana. Afortunadamente,  se ha perpetrado en perfecto orden.

Un equipo de intervención de las mencionadas universidades se ha trasladado al lugar a fin de gestionar la crisis.

A estas horas la situación parece controlada.  Para celebrarlo,  la tripulación del GdC,  el buque utilizado de manera artera para llegar a Alicante,  se afanan por salir a la ciudad en una visita que con jugará intereses deportivos,  culturales,  gastronómicos,  ecológicos, comerciales…

¡ vamos,  como si el GdC fuera un crucero de PullmanTours!

EL HÉROE MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO

Jugando con la microbiota

Jugando con la microbiota

Lentejas Estofadas, Merluza en Salsa Verde con Pleorotus y Ajetes, Crema de Calabacín y Jengibre, Entrecotte con Tomates Fritos, Patatas y All i Oli

He cocinado para ovolactovegetarianos, para veganos y para carnívoros obsesivos; he cocinado para omnívoros radicales y para raros especímenes cuya lista de alimentos desagradables superaba con creces a la de los gratos; he cocinado para comensales que acudían al comedor como si se encaminaran al patíbulo, como si el castigo divino –qué majete, el creador, qué buen rollo- no fuese el tener que ganar el pan con el sudor de la frente –no el de las axilas ni el del espinazo, no… el de la frente-, sino el de tener que nutrirse ingiriendo alimentos por la boca y teniéndolos que masticar una y otra vez, machaconamente, hasta poder deglutirlos sin que provoquen la asfixia; he cocinado para bon vivant de mirada alegre y gesto ilusionado, siempre dispuestos a probarlo todo y con una predisposición natural a encontrar aspectos positivos al plato servido, cumplidores de la ceremonia civilizada de acercarse a la ventana de la cocina con una sonrisa y exclamar un “gracias, estaba todo buenísimo”, quizás ignorantes del efecto placenteramente sedante que dichas palabras producen en los que trabajamos en la cocina…

Para quien no había cocinado nunca era para una comunidad de microorganismos, y llevo veintitrés años cocinando en el GdC…

No lo había hecho… hasta hoy.

“Receta de cremita para microorganismos marinos”

1. Cójanse 30 litros de agua extraída a 60 metros de profundidad –o de donde quiera que se encuentre el máximo de clorofila profundo (DCM) en ese momento- y fíltrense convenientemente, de tal manera que quede en el filtro toda la sustancia, o sea, toda la microbiota.
2. Introdúzcase el filtro en una botella pirex con un par de cucharadas de agua, y llévese a ebullición, dejándola en cocción durante una hora, aproximadamente.
3. El producto resultante será una cremita que quita el hipo a los heterótrofos microscópicos, rica en material orgánico del que se alimentan.

Porque de eso va el experimento que han estado realizando los científicos de MEDIMAX durante las últimas horas: estudiar las comunidades de microorganismos presentes en el DCM en diferentes escenarios, desde la penuria alimenticia a la gula desenfrenada. Los organismos autótrofos producen materia orgánica gracias al proceso de la fotosíntesis, aprovechando la energía contenida en la luz. Una buena parte de esa materia creada se utiliza para que el microorganismo prospere; el resto la excreta, no se sabe por qué (¿por mantener la esbeltez, me pregunto?). Esa materia excretada es la que utilizan los microorganismos heterótrofos como alimento. Nosotros somos un ejemplo palmario de organismo heterótrofo: o nos comemos la materia orgánica excretada por otros organismos (leche, frutas, miel, cereales, legumbres…), o a los organismos mismos. Es eso o morir.

Así que los científicos de MEDIMAX cogen unas muestras de los microorganismos que viven en torno a la profundidad del DCM y las colocan en diferentes botellas herméticamente cerradas, que son sumergidas a la profundidad en la que fueron capturados. Cada botella se convierte en un universo en el que se suponen diferentes situaciones, simplemente añadiendo más o menos concentración de la cremita para heterótrofos y variando la incidencia lumínica mediante obturaciones con plástico negro, emulando momentos en los que la producción primaria de los autótrofos está por debajo de lo normal, en el nivel medio, o por encima de la producción normal. Dichas variaciones pueden deberse a cambios en el medio ambiente (temperatura, aporte de materia inorgánica desde el fondo marino, aporte lumínico, turbidez del agua, etc.)

Uno de los microorganismos estudiados es la bacteria Actinomarina minuta, el organismo vivo más pequeño que se conoce: su longitud no supera los 0,29 µm, o sea, una tercera parte de una milésima de milímetro… sí, la verdad es que cuesta un poco hacerse la idea de sus dimensiones: la mayoría de bacterias miden entre 3 y 30 veces más.

Esta bacteria heterótrofa, además de ser peculiarmente pequeña, presenta otras particularidades, como la posibilidad que tiene de consumir materia orgánica utilizando energía lumínica capturada por un pigmento fotosensible, la rodopsina (pigmento relacionado, también, con la parte del proceso de la visión que se ejecuta en la retina.

Una vez finalizado el tiempo de incubación de los cultivos, las botellas son recuperadas y su contenido analizado. Cada bacteria reacciona a un tinte específico, de manera que bajo la microscopía de fluorescencia se pueden realizar conteos de cada especie de bacteria, y comprobar cuál de ellas ha medrado en las condiciones impuestas en su botella, y cuál ha sucumbido.

Los científicos de MEDIMAX siguen extrayendo agua como si quisieran compensar el aumento del nivel del mar por el deshielo de los polos…

Los mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) siguen a bordo, desinsectando el barco sin pedir nada a cambio… ni falta que les hace…

Yo sigo buscando aves marinas: hoy he visto cuatro pardelas cenicientas (Calonectris diomedea), y casi lloro de la emoción…

La tripulación sigue con sus quehaceres habituales de apoyo a los científicos y de mantenimiento del barco…

Y, por debajo de la superficie, el ecosistema más importante del mundo, hogar de Actinomarina minuta, el héroe más pequeño del mundo, sigue con su hercúlea tarea.

MEDIMAX Y LOS EXTRAÑOS HALLAZGOS

Extraños hallazgos

Extraños hallazgos. Foto: Van Rap

Macarrones boloñesa, Tortilla de Queso con Rollitos de Primavera, Ensalada de Tomate, Marmitako

El GdC se ha comportado en Alicante como lo hubiera hecho un containero en una terminal con grandes medios de manipulación, como la de Algeciras, por ejemplo: en tres horas volvíamos a la mar, con los científicos embarcados montando a toda prisa el laboratorio en el que, durante apenas cuatro días, van a muestrear más de tres toneladas de agua de mar, tomadas a diferentes profundidades, desde la superficie hasta los 2500 metros.
MEDIMAX –que no MADIMAX, como erróneamente escribí en la anterior entrada (gracias, Anne, por la involuntaria ayuda)- es un proyecto liderado por Francisco Rodríguez-Valera, del Departamento de Producción Vegetal y Microbiología de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante. El proyecto estudia el máximo de clorofila profundo del Mediterráneo. Creo que vale la pena explicar un poco cuál es el objetivo de este proyecto:
El máximo de clorofila profundo es el hábitat de la Tierra más importante. Es la región de la columna de agua en la que se concentra los niveles máximos de producción primaria (producción realizada por la fotosíntesis) y de absorción de CO2. Estas características se ven favorecidas por la relativa calma de la zona, sin el hidrodinamismo de la superficie, lo cual permite a los microorganismos formar comunidades mucho más estables que las de la superficie. MEDIMAX busca descifrar la biología de la microbiota presente en esa zona de la columna de agua, incluidos los virus.
El GdC y el técnico de la UTM presente a bordo van a extraer para MEDIMAX 200 litros de agua cada diez metros de profundidad, desde la superficie hasta los 100 metros, en un punto situado a 13 millas mar adentro de la isla de Tabarca, sobre la plataforma continental. En otro punto, situado a unas 44 millas del primero y en el mismo eje, se extraerán 1000 litros más de agua, también a diferentes profundidades.
Es muy común que los proyectos que estudian la producción primaria y la microbiota de la columna de agua extraigan grandes cantidades de agua que filtran después en el laboratorio de a bordo. Esta vez, sin embargo, utilizan un método que no recuerdo haberlo visto antes en el GdC. El CTD, instrumento de investigación oceanográfica que recopila en tiempo real los valores de temperatura, salinidad, turbidez, etc., lleva incorporada una roseta de botellas que, accionadas por control remoto, permiten capturar agua a la profundidad deseada. Una vez a bordo, los científicos se afanan – como si fueran ordeñadores de vacas sentados sobre sus típicos taburetes- en recoger esa agua en bidones identificados para cada profundidad. Esos bidones son llevados al laboratorio de a bordo para su filtrado. Pero MEDIMAX filtra inmediatamente el agua, antes de introducirla en los bidones, mediante unos aparatosos filtros que acarrean hasta los pies del CTD. No he podido refrenarme y he preguntado el por qué de ese procedimiento. Al parecer, se trata de extraer cuanto antes los microorganismos presentes en la muestra de agua para poder trabajar con su ADN.
Tras una noche de lluvia intensa, que dejó al GdC baldeado como para el paseo dominical, el día ha sido luminoso, con la mar pícaramente juguetona, con el gesto travieso justo para hacerse notar, pero sin llegar a tener que regañarla. Ausentes la aves marinas –esperaba poder observar, al menos, ejemplares de Larus audouinii (gaviota de Audouin, con su pico rojo intenso surcado por unos tiznes negros) y Puffinus mauretanicus (pardela balear, de aleteo nervioso y tripa blancuzca, como manchada de aceite)-, me dediqué a buscar entre los rincones de la cubierta aves migradoras que estuvieran usando el barco como oasis móvil en su camino hacia África, siguiendo a los insectos también migradores, sin los cuales no pueden sobrevivir. Sin embargo, con quien me encontré fue con una lavandera blanca (Motacilla alba), con su librea invernal, atiborrándose de mariposas que revoloteaban por el barco en una parada de su épico viaje hacia el sur. Fue un extraño hallazgo, porque las poblaciones de lavanderas blancas de la Península no migran, quizás porque durante el invierno son capaces de encontrar dietas sustitutivas a la insectívora, quizás porque los insectos de los que se alimentan tampoco emigran…
Pero, para hallazgo extraño, el de dos enormes grúas embarcadas en una plataforma remolcada con las que nos cruzamos mientras nos acercábamos al lugar de trabajo. A lo lejos, parecían flotar con una magia emanada de las profundidades.

El GdC, en Alicante

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Ensalada de Arroz y Pulpo,  Merluza al Orio, Sopa de Cocido,  Cus Cus con Pollo.

El GdC acaba de entrar en Alicante,  donde embarcarán en unos minutos los científicos del proyecto MADIMAX (Microbiota del Máximo de Clorofila Profundo del Mediterráneo), de la Universidad “Miguel Hernández” de Alicante.

Serán cuatro días extrayendo agua de diferentes profundidades,  como si el GdC fuera un misticeto hambriento.

Atentos a esta crónica durante los próximos días,  si quieren saber qué ocurre allá abajo. ..