GRACIAS A WINFISH

Empedrat, Tortilla de Atún con Gambas, Sopa de Pollo y Jerez, Sepia Estofada

“Desde el espacio, el planeta es azul; desde el espacio, el planeta no es el territorio de los humanos: es el territorio de las ballenas”.

Así empieza el álbum “Dive”, de Sarah Brightman, que oigo en la soledad del camarote mientras la mayoría de personal se ha ido a tierra… en Palamós.

Trece días después de abandonar precipitadamente el muelle de Pescadores en medio de un vendaval huracanado,  y temer por la continuidad no sólo de la campaña WINFISH, sino incluso de la marea del GdC, volvemos a recalar en este puerto que nunca dejará de ser querido por el barco  y su tripulación, a pesar del disgusto que nos dio al no saber protegernos adecuadamente del viento del sur, el que ahora mismo sopla con fuerza moderada. Sin embargo, probablemente nunca más volvamos a atracar en el muelle de Pescadores. El muelle Comercial, adosado a la escollera, será el que nos acoja cuando volvamos a Palamós. El paseo hasta el bar del Catellet se alargará un poco más, y mucho más del Castellet al barco.

De todas las opciones que WINFISH manejó durante los días en los que el GdC estuvo valorando los daños causados  y ratificando la autorización para navegar, supervisada por la Autoridad Marítima y por Bureau Veritas, se impuso la de volver a la mar y acabar con la campaña, después de conseguir unos días de compensación por el perjuicio recibido. Quizás hubiera sido más conveniente para el proyecto el haber podido retomar la campaña en algún momento durante los dos primeros meses del año que viene, a tenor de lo que está encontrando: kilos y kilos de salpa y demás plancton gelatinoso, que abotargan las redes de muestreo hasta el punto de necesitar medios mecánicos para acabar de embarcarlas a bordo. No es sino la expresión de una situación oceanográfica poco esperable en esta época del año: agua menos fría de lo habitual, poca mezcla vertical de la columna de agua  y, por lo tanto, poco afloramiento de aguas profundas, y escasísima presencia de larvas de las especies objetivo, sardina y bacaladilla. Pregunto a los científicos -medio en broma- si eso significa que la temporada de sardinadas  estivales corre peligro y me contestan que, de hecho, las pesquerías de sardina en esta zona del Mediterráneo están en regresión desde hace tiempo. Esa  noticia me trae a la memoria la veda de más de cuatro años -desde mediados de 2005 a finales de 2009- que la UE impuso a la pesca de anchoa en el Cantábrico, como medida de emergencia para recuperar las pesquerías de esa especie en la zona, y me pregunto si acabará pasando lo mismo en el Mediterráneo occidental con la sardina.

Sin embargo, la poca densidad de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla, parece que está relacionado también con la situación oceanográfica. De hecho, las pocas larvas de bacaladilla se han encontrado sobre el talud y la plataforma continental, y no en zonas más profundas, donde cabía esperar.

WINFISH no ha podido gestionar el traslado de su crédito temporal y económico al año que viene, y ahora se devana los sesos intentando optimizar los frutos de una campaña que para los autores intelectuales del proyecto se está convirtiendo en una pesadilla, tras ver como una y otra vez las redes vienen a reventar de salpas, como si fuera el argumento de una película catastrofista de serie B.

No puedo evitar sentir lo que le está pasando a WINFISH. Desde el momento que un proyecto se fija el en el GdC para realizar sus campañas, me siento -de una manera humilde pero intensa- parte del proyecto. Pero al fin y al cabo sólo soy un cocinillas que intenta poner un plato de comida nutritiva y organolépticamente confortable, así que cuando no estoy en la cocina me voy a cubierta, a ver una mar a la que me siento unido de una forma compleja, aunque aparentemente no sea más que la percepción de la vista abarcándo la mar hasta el horizonte o siguiendo el viaje de una ola como si fuera reconocible de una orilla a otra; el oído oyendo su susurro en la calma o el atronador rugido del temporal; el olfato percibiendo el spray de la mar en el aire, la interfase que consigue que el tacto encuentre al amanecer el salitre depositado sobre la batayola; el gusto del roción sobre la cara mientras los pies casi pierden el contacto con la cubierta mientras el barco se precipita hacia el seno ede la siguiente ola… Entonces, en este caso gracias a WINFISH, olvido durante unos instantes las propias vicisitudes del proyecto, las del GdC, las vergonzosas de la Ciencia en España, he intento retener estas sensaciones y las emociones que me crean, atesorarlas para los tiempos de carestía.

Calamar3.gif

EL YUGO DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Pan con Tomate, Jamón y Espárragos, Butifarra con Alubias Salteadas y Pimientos de Padrón, Sopa de Verduras e Hinojo, Sancocho de Bacalao.

El viento del norte nos llevó a buscar refugio en Palamós pero el GdC, con Palamós, ya tenía una cita. Uno de los dos motores auxiliares había sufrido una avería que obligaba a buscar ayuda en puerto para repararlo. Los motores auxiliares son los que producen toda la energía eléctrica necesaria para que el barco funcione. Salvo cuando el barco está conectado a tierra por un umbilical conectado a un poste eléctrico, siempre tiene que haber un motor auxiliar funcionando, incluso cuando estamos navegando. El motor principal es sólo propulsor: su único cometido es hacer girar el eje de la hélice para que ésta dé empuje al casco. Los dos motores auxiliares funcionan alternadamente, de modo que cada uno es el motor de emergencia cuando es el otro el que está proporcionando la energía eléctrica. Si se estropea uno de los motores auxiliares, el que le sustituye no tendrá ninguno que le suceda si él también se avería. Por ello, no conviene estar mucho tiempo con un motor auxiliar averiado.

Así que en cuanto se supo que debido al mal tiempo  íbamos a tener que buscar refugio en Palamós, el departamento ee Máquinas lo organizó todo para aprovechar la circunstancia.

Al atracar en Palamós nos pudimos comprobar que se había convocado en su puerto un Congreso Internacional de Pelagia noctiluca, la pequeña medusa con toques de color cárdeno que atemoriza a los bañistas cuando se acerca a las playas. O era un congreso, o la mar las había empujado al interior del puerto de Palamós, dejando alta mar libre de ellas, o el bloom de Pelagia era tan desproporcionado que había invadido cualquier rincón, incluído el puerto. Consultado el staff científico, este apostó por la tercera opción, o sea, que había Pelagia por todos sitios. Y eso no era una buena noticia para los huevos y larvas de sardina y bacaladilla ni, a la postre, para WINFISH.

Reconozco que quizás fue una falta de sensibilidad el hecho de que el menú de ayer fuera huevos rellenos y sardinas a la plancha. Tal vez algún científico creyera ver en esos platos una carga de ironía gastronómica. Espero que no fuera así. Por si acaso, en cuanto dí la comida escurrí el bulto con la excusa de ir a pajarear por los riscos que flanquean la playa de el Castell, a ver si veía alcas (Alca torda) invernando en estas aguas. No las ví, pero si vi a un par de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis), uno adulto y otro joven, pescando en la Fosca, y eso ya valió el paseo. El personal del barco se dedicó, en su mayoría, a soportar como pudo la música a todo meter de las carrozas del carnaval mientras intentaban relajarse delante de una cerveza, o paseando por las calles de Palamós.

El mal tiempo amainó y antes de media noche nos hicimos a la mar. Los trabajos de muestreo se han reanudado a partir de las 04:30… con idénticos resultados: los huevos y las larvas de bacaladilla andan prácticamente desaparecidos. El equipo está reunido en un permanente gabinete de crisis, intentando tomar decisiones que optimicen el tiempo de campaña. Las circunstancias que explican esta coyuntura son variadas. Está claro que el hecho de que los temporales que ha habido en la zona durante este invierno hayan sido predominantemente de Levante puede haber significado un insuficiente enfriamiento de la superficie marina para permitir la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas. Se está valorando la posibilidad de aumentar las mediciones de los valores ocenaográficos (temperatura, salinidad, etc.) -incluso aunque eso signifique menos tiempo de muestreo- con tal de tener una idea clara de hasta qué punto se ha realizado esos dos fenómenos que tanto influyen en la biología reproductiva de la sardina y la bacaladilla.

A todo esto, me ha parecido oír por el barco no sé qué de que el miércoles viene otra vez mal tiempo.

Es curiosa, esta campaña: necesitamos que haya mal tiempo para que a continuación la situación oceanográfica favorezca la aparición de huevos y larvas y se pueda medir, entonces, la relación entre ambos fenómenos. Pero el mal tiempo nos obliga a parar los trabajos y buscar refugio en puerto. Y ¿quién puede preferir estar en puerto a estar navegando?

CERRANDO CÍRCULOS

Ensalada con Crujiente de Jamón y Vinagreta de Salmorejo, Chuleta de Cerdo Agridulce con Pimientos Fritos, Sopa de Pollo y Verduras, Caldeirada de Pescadilla del Pincho

El círculo se cerró y lo hizo Marta, la misma que lo iniciara algunos días antes, al decirme: “tengo algo para ti… es de Florence”. Así comenzó para mí y para los que quisieron involucrarse -“para los que todavía tienen su alma de niño”, decía Florence en la carta que me entregó Marta- un viaje por todo el barco, buscando las pistas que Florence, con sigilo y astucia gatuna, había dejando por rincones que habían pasado desapercibidos para todos hasta saber que guardaban un secreto.

La cubierta de la Magistral, la de Botes, la Principal, la de Popa, la lavandería, el laboratorio, el comedor… Las pistas aparecían escritas a lápiz en pequeños papeles pegados con cinta aislante, invisibles si no te contorsionabas, te arrodillabas, reptabas… “el ojo del barco”, “estoy con el bebé García”, “¿Una ducha salada?”, “tu, tu, tu tu, tu tu tu tu…”, una pista llevaba a la siguiente.

Y al final, la última: “¿Alguna duda en música?… ¡Pregúntame!”. Bajé de la Magistral, donde había encontrado la penúltima, pasé junto a los botes, el mástil de la bandera, la grúa, el chigre, la maquinilla… Recorrí el pasillo, entré en el comedor pequeño, donde sabía que estaría Marta, y le presenté mi mano abierta, lista para recibir el tesoro.

Marta, licenciada en Ciencias Ambientales, cantante, directora de orquesta… En cubierta, algunas tardes, su voz -que a mí me trae reminiscencias celtas- suena en contrapunto de la guitarra, jugando con el rumor de la mar, que rompe calladamente en la roda. ¿A quién preguntar sobre música, si no a ella?

Florence, conchabada con Marta, nos hizo dos regalos: un juego que rompió la aparente monotonía de la campaña, y un tesoro de chocolate que hizo que quien no encontró en primera instancia su “alma de niño”, lo hiciera ipso facto en cuanto las tabletas se pusieron sobre la mesa. Gracias, Florence, por ese milagro.

El regalo de Florence no ha sido el único en las últimas horas. Laia, que está haciendo la tesis sobre los estudios de genética del parentesco necesarios para el proyecto CONECTA, nos dio una charla sobre dicho tema. El mundo de la Genética es un campo de difícil comprensión para los no iniciados. Laia nos lo explicó con una claridad y pedagogía tal que los aplausos  que recibió al acabar su exposición a punto estuvieron de obligarle a un bis. Mientras, anochecía frente al Cap de Creus.

Un nuevo amanecer, y de nuevo a muestrear. Desde que atravesamos el frente que se forma en las aguas cercanas a Palamós y nos adentramos en aguas comparativamente más frías, la biomasa recogida en los lances de todas las redes ha aumentado. Si eso conlleva un aumento en la presencia de larvas de Aristeus antennatus, no se sabrá hasta que Laia, Marta y la
Genética entren en acción, como ya se ha dicho en estas crónicas anteriormente.

A nuestro alrededor, la vida circula en sentido contrario al rumbo del GdC. Plancton gelatinoso se muestra con regularidad a banda y banda del barco. Una medusa Pelagia noctiluca extiende sus tentáculos y nos recuerda que no conviene acercarse a ella. Y a veces, más lejanos, grandes seres marinos se asoman a la superficie: mantas, atunes, peces luna, tintoreras…  Claudio revisa las fotos que hice, exigiéndole  un 110% a las posibilidades de la cámara, a unas aletas que se movían en la lejanía, sólo observables a través de los prismáticos. Las fotos son horrendas, borrosas, pero Claudio no duda: Prionace glauca, tintorera o tiburón azul. He puesto la foto no para demostrar la identificación, sino para demostrar lo malas que eran las fotos y, de paso, el conocimiento enciclopédico de Claudio.

Tanto rato observando la mar, esperando un nuevo avistamiento, hace que al final uno se los imagine, le parezca que entre los reflejos de la luz del sol penetrando hacia las profundidades, algo se mueve lentamente. Quizás vaya siendo hora de tomarse un descanso. CONECTA está acabando su campaña a bordo del GdC. Dentro de menos de setenta y dos horas deberemos entrar en Barcelona con los congeladores repletos de muestras. Otro círculo está a punto de cerrarse.

CAMEOS EN CONNECTA

Pipeteando huevos de boquerón

Pipeteando huevos de boquerón

Ensalada Verde con Atún y Vinagreta de Mejillón, Fideuá de Costilla y Alitas, Gazpacho, Pescado Adobado con Ensalada de Pepino a la Menta

La mar es así. Está tranquila, su superficie levemente rizada por la brisa, con zonas de calma chicha donde alguna criatura minúscula es detectada por la estela que deja  mientras escapa de los bigotes del GdC. Miríadas de polillas yacen flotando, inertes, víctimas de un viaje demasiado largo para sus fuerzas. Algunas, con un resto de energía, reposan entre los hierros del barco. De vez en cuando, medusas con apariencia de huevo con su yema y todo  (Cotylorhiza tuberculata) pasan rozando el casco y siguen su camino.

Cotylorhiza tuberculata y una polilla difunta

Cotylorhiza tuberculata y una polilla difunta

La mar está tranquila, pero sabemos que mañana los efectos de la tramontana que sopla en el Golfo de León llegarán hasta nuestra ubicación -ahora mismo, a pocas millas a levante de las Islas  Columbretes-. La previsión es que no se podrá trabajar, al menos en las estaciones más exteriores. Así que esta noche los científicos redoblan las fuerzas, intentando minimizar el retraso que supondría otro parón forzado por la meteorología. Esperemos que no ocurra como anoche, que entraron multitud de Pelagia noctiluca, esa medusa que ocasiona que se cierren playas cuando su presencia es masiva.

DCIM100GOPRO

Pelagia noctiluca acechando al GdC

Batis sufrió en su mano la caricia de una de ellas, pero quizás el estrés de ser capturada hizo que disparara sus nematodos mientras estaba en la red, de modo que cuando la mano de Batis la tocó ya estaba casi desarmada.

En las redes, diseñadas para la captura de plancton, acaban cayendo toda clase de seres, incluidos los cadáveres de las polillas, que son conservados como un espécimen más de la muestra, por si acaso. En las redes de muestro caen, además de plancton, alevines y juveniles de peces, cefalópodos de difícil clasificación…

Argyropelecus hemigymnus, hacha de plata

Argyropelecus hemigymnus, hacha de plata

Cefalópodo desconocido

Cefalópodo desconocido

Syngnathus phlegon

Syngnathus phlegon

Los congeladores del laboratorio se van llenando de frascos y bolsas con ejemplares de todo tipo de seres, sumergidos en formol, o en alcohol si se pretende identificarlo mediante Genética taxonómica. Es una especie de arca necrológica. Uno de los ejemplares es un juvenil  de túnido. Pido que me lo enseñen para poderlo fotografiar. Hace sólo un rato he fotografiado un atún saltando majestuosamente fuera del agua. A pesar de la lejanía la cámara consigue captar el momento con un mínimo de calidad. Ver ambas fotografías a la vez impresiona.

juvenil de Túnido

Juvenil de túnido, ya congelado. Tamaño real

Thunnus thynnus, atún

Thunnus thynnus, atún

El juvenil, de unos 5 cm de largo; el adulto, quizás de dos metros desde el morro hasta la aleta caudal. Eso me hace recordar el consejo de Anna Bozzano, de El Peix al Plat: cuanto más grande es el pez, más tiempo ha tenido de acumular metales pesados a través de su dieta. Mejor comer especies que no crezcan mucho. En vez de atún, bonito

Mañana, para comer, lenguaditos a la plancha.