PUESTA A PUNTO

Ensalada de Tomate, Mozzarella di Bufala y Pesto, Lubina al Horno con Patatas y Verduritas, Sopa de Verduras, Chuletitas de Ternasco con Pisto y Arroz Basmati

Aún no son las seis de la mañana, pero después de leer durante una hora en la litera tras desvelarme por la estridente llamada de la alarma general -cuando suena el protocolo dicta que hay que levantarse de la cama y estar preparado por si es necesario actuar; en este caso, nada de importancia: algo de la Máquina, pero que no ha necesitado ni siquiera interrumpir el transecto hacia el siguiente punto de muestreo-, he decidido tirar la toalla y aprovechar para ponerme al día con este diario que anda un poco desmadejado.

Tras dos meses y medio en tierra firme, desde que a mediados de Noviembre pasado la tripulación se desembarcara para disfrutar de las vacaciones invernales, volvemos a nuestro hogar flotante dispuestos a hincarle el diente a un nuevo año de campañas oceanográficas. Pero la meteorología decide que no nos da su plácet, y la primera campaña del proyecto ABIDES, del Dr. Pere Puig, de Geociencias Marinas del ICM-CMIMA (CSIC), es su víctima. De los siete días asignados para ese trabajo, sólo pudimos trabajar uno. Un temporal nos mantuvo amarrados durante los otros seis. Durante esa ventana de veinticuatro horas pudimos fondear los tres anclajes montados por el proyecto, e iniciamos la serie de multicores -que muestrean los sedimentos lodosos del fondo marino respetando su estratificación-, aunque sólo conseguimos extraer tres: al comenzar a entrar la marejada el multicore dejó de llegar al fondo con la suficiente estabilidad como para que sus tubos pudieran penetrar en los sedimentos.

Como el proyecto ABIDES pasará por el GdC en dos ocasiones más -Junio y Octubre-, tendremos tiempo para profundizar sobre sus propósitos. Baste por ahora comentar que ABIDES pretende estudiar los procesos sedimentarios actuales asociados a la actividad de la pesca de arrastre, que si bien ha sido investigada en los ambientes costeros, se sabe muy poco de los que ocurren en el talud continental, en donde el ecosistema bentónico es más vulnerable al tener menor capacidad de recuperación. El estrés que la pesca de arrastre genera en los fondos marinos es dramático en las zonas donde la actividad pesquera es intensa, continuada y amplia a nivel geográfico, como ocurre en la franja continental del Mediterráneo noroccidental (costa y talud adyacente a las provincias de Barcelona y Girona).

La siguiente campaña -salidas de prácticas con estudiantes del máster de Oceanografía de la Universidad de Barcelona- también sufrió los efectos del temporal, aunque en menor grado: la sinergia entre el profesorado de la UB y el GdC consiguió que se recupera el día perdido por el mal tiempo mediante el sencillo método de trabajar el doble uno de los días que si se pudo salir a navegar. Cinco profesores de la UB estuvieron adiestrando a más de veinticinco estudiantes del máster, realizando prácticas de Geología, Biogeoquímica, etc.

Tras constatar que más de uno poco se debió enterar de lo que le explicaban, absorto como estaba en intentar que su estómago entrara en resonancia con el vaivén del oleaje en vez de ir por su cuenta, negándose a contener nada en su interior -porque llana, lo que se dice llana, la mar no estaba-, propongo a la UB que además de profesores embarque un operador de cámara para que grabe las prácticas, de tal manera que en la tranquilidad del aula los ya recuperados alumnos puedan contemplar lo que los compañeros no afectados por el mareo realizaron en cubierta y en el laboratorio del GdC.

Es sólo una idea.

ACE, ETAPA FINALIZADA

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Foto: @ACEexpedition

Según se informa en #ACEexpedition, @ACEexpedition, @SuperScienceMe y, desde ahora, Recerca en Acció ( http://www.recercaenaccio.cat/aventures-cientifiques/expedicio-a-lantartida-natura-i-regulacio-del-clima/#comment-1678 , @RecercaEnAccio ), la expedición hace está reponiendo fuerzas en Hobart, Tasmania, tras un mes de muestreos a bordo del Akademik Tryoshnikov.

Por primera vez, la Antártida se va a circunnavegar gracias a la expedición ACE, en la que participan 30 países. Durante dicha circunnavegación, que tiene previsto acabar antes de Abril de este año, se van a desarrollar más de 20 proyectos de investigación sobre Biodiversidad, Biogeoquímica, climatología, etc.

Fascinante expedición que vale la pena seguir allá donde sus peripecias queden publicadas.

Y pronto, el GdC vuelve a arrancar la Máquina principal, así que habrá que ir preparando el menú de mareas, por si les apetece acompañarle.

 

ESPERANDO TIERRA ADENTRO

Imagínense que una mañana abren el periódico y leen que ha sido descubierta en Suiza una nueva cordillera con picos de más de tres mil metros de altitud…

Imagínense que una noche, en las noticias de la TV, se comentara que había sido descubierta una nueva especie de árbol, pero no en lo más recóndito de la selva impenetrable, sino en un parque urbano, y que tras anunciarlo en las revistas científicas empezara una lluvia de identificaciones de esa especie en la mayoría de los parques del mundo, y no sólo eso, sino que además se identificara la importancia vital de esa especie de árbol en la regulación del clima del planeta…

¿Qué locura, verdad?  ¡Qué increíble!

Pero hay un lugar en la Tierra donde aún están por descubrir nuevas montañas de más de tres mil metros de altitud…

…Un lugar donde se seguirán identificando nuevas especies, no sólo de aquellas de las que queda pocos especímenes, sino también de especies con poblaciones abundantes, o con muchos especímenes, pero desperdigados…

Ese lugar es el océano.

2.035 millones de kilómetros cúbicos de agua cubriendo 263 millones de kilómetros cuadrados de fondo oceánico, siete décimas partes de la superficie del planeta.

Un ejemplo de lo incipiente del conocimiento sobre el océano: hasta 1950, sólo dos personas (Beebe y Barton) habían descendido más allá de la reflejo de la luz, cerca de los mil metros de profundidad.

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Imagen: NOAA/Wikimedia Commons

Otro: ejemplares de calamar gigante, del género Architeuthis, han sido recogidos tradicionalmente como muestras de arribazón, o flotando en la superficie, o capturados en las redes. El Instituto Smithsoniano, durante 1999, en aguas de Nueva Zelanda, y Ángel Guerra, del CSIC, a 30 millas al NE de Gijón (2001-2003), entre otros, intentaron encontrar a esos esquivos cefalópodos, los invertebrados más grandes del planeta, y fotografiarlos vivos y en libertad. Pero no fue hasta 2004, cerca de las islas japonesas de Ogasawara, donde se fotografió por primera vez uno de ellos, enganchado a un anzuelo cebado para la ocasión. Y hasta 2012 no se consiguió filmar en video a un ejemplar vivo en libertad.

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Imagen: Dylanmonch Vigote/Wikimedia Commons

 

Cuando en 1950 la famosa naturalista Rachel Carson publicó su libro “The Sea Around Us”, los humanos apenas se habían adentrado en la profundidad oceánica. No se conocía la dorsal mesooceánica, ni se había mapeado la red global de corrientes superficiales y profundas. No se había cartografiado el fondo marino, que se entendía como la superficie más antigua e inalterable de la Tierra. Ahora se sabe que es justamente al contrario: en las dorsales mesooceánicas es donde nace continuamente nueva corteza terrestre.

Durante miles de años la Humanidad no alteró apenas al océano. Pero en pocas generaciones todo ha cambiado. Actualmente la zona anóxica -carente de oxígeno- del Golfo de México, alimentada por el agua contaminada que vierte el Mississippi, cubre una superficie de 20.000 kilómetros cuadrados, más o menos como el País Vasco, Navarra y La Rioja juntos. El estómago de un rorcual adulto muerto albergaba más de 16 kilogramos de plásticos, lo que le produjo una oclusión que acabó con él. Se ha constatado -y yo soy testigo- que en ciertas partes del Mediterráneo se puede navegar durante muchas millas observando plásticos cada pocos metros. Sí, la salud del océano no es la de hace unas cuantas generaciones.

Es fácil ser un astrónomo aficionado: las estrellas son observables desde la superficie terrestre -si conseguimos vencer la contaminación lumínica-. Pero las profundidades marinas siempre están ocultas. A 150 metros de profundidad sólo llega un 1% de la luz que llega a la superficie; a 900 metros de profundidad la oscuridad es absoluta -salvo por la bioluminiscencia-. Con aire comprimido, un buceador sólo puede llegar a una profundidad de 90 metros.

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Imagen: Juegosmusicalesenelaula.blogspot.com

Las propiedades físico-químicas de la molécula del agua le permiten conservar el estado líquido y formar el océano. Las corrientes oceánicas son las principales distribuidoras del calor absorbido por el planeta. Si no fuera por la corriente del Golfo, por ejemplo, que baña las aguas de las Islas Británicas, éstas serían una tierra helada buena parte del año.

 

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Imagen: D. Reed, San Jose State Geology

Pero esas mismas propiedades son las que hacen que el océano sea opaco. La Humanidad sólo puede ver el 30% de la superficie del planeta; el 70% restante está sumergido.

Hasta el 1 de Febrero, fecha en la que la tripulación del GdC volverá a embarcar -veremos  para cuánta navegación-, falta mucho. Para matar el gusanillo, releo el libro “La Exploración Del Mar”, de Robert Kunzig (Ed. Laetoli, 2007). Robert Kunzig es un periodista especializado en la divulgación oceanográfica. Dirige la revista Discover y colabora habitualmente con National Geographic.

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Imagen: Ed. Laetoli

En fin, he pensado que quizás podría interesarles que les resumiera el libro, resaltando los conceptos más relevantes. Iré subiendo post cada pocos días.

¿Les apetece?

ARRIANDO EL PABELLÓN

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Buscando fotografías para ilustrar la primera de una serie de entradas sobre la historia de la Oceanografía (¡con lo fácil que es, casi siempre, tirar de «gatillo» fotográfico para ilustrar las entradas durante las campañas a bordo del GdC!), me he topado con esta noticia sacada por «Diario Marítimo» en Julio de este año: «El Instituto Español de Oceanografía realiza un acto de homenaje al buque oceanográfico Cornide de Saavedra».

Sinceramente, me he emocionado. Pasé junto al CdS la primavera de este año, cuando fuí a embarcar a Marín después de que el GdC pasara por los obligatorios trabajos de inspección y mantenimiento propios de un barco de la su edad. El CdS tenía buena pinta, al menos desde el muelle. Quienes trabajamos en barcos sabemos que su estado de salud no se puede conocer viendo el casco. Si el casco está en muy mal estado no hay que mirar más, pero un casco recién pintado puede ser el lavado de cara de un candray, una chatarra flotante. El CdS ha salido a subasta junto con otro barco del IEO, el «Odón de Buen». El pliego de condiciones es de Mayo de este año, pero por más que busco no encuentro la resolución de la subasta. Desconozco el destino de ambos, pero me temo que el desgüace no es el menos probable.

No me decidí a acceder al barco: los tripulantes que conocía se jubilaron hace tiempo. Pero recordé las veces que lo había visitado para hablar con su delegado de tripulación, cuando ambos barcos andábamos en conflictos de negociación colectiva -sí, esa figura entrañable, desaparecida tras la reforma laboral-, cada uno frente a su organismo -IEO y CSIC-. Actualmente el GdC ostenta el título honorífico de buque decano de la oceanografía española. Pero hasta 2013 fue el CdS quien lo ostentó. Fue construido en 1972, siete años antes que el GdC y un año antes que el «Odón de Buen». Su nombre le fue puesto en honor a José Andrés Cornide de Folgueira y Saavedra, geógrafo y naturalista gallego del s.XVIII, uno de los ilustrados más conocidos de Galicia.

La foto que ilustra la noticia es de José Ignacio Diaz -espero que no le moleste que se la haya cogido prestada-, un viejo conocido del GdC. El actualmente coordinador de la flota del IEO -organismo que, por cierto ostenta la secretaría de la COCSABO (Comisión de Coordinación y Seguimiento de la Actividad de los Buques Oceanográficos, del Ministerio de Economía y Competitividad)- fue, durante parte de los noventa, director de la UGBO, Unidad de Gestión de Buques Oceanográficos, la precursora de la actual UTM, que gestiona la operatividad del GdC, de los demás buques del CSIC y de la Base Juan Carlos I. Incluso estuvo como Jefe de Campaña en algunas campañas, cuando yo era un novato que babeaba mirando a la mar, a la actividad del laboratorio, al horizonte desde la magistral. Más de veinte años después, creo poder afirmar que ya no soy novato. Lo de babear… bueno, me temo que eso se ha cronificado.

Ojalá hubiéramos tenido la oportunidad de arriar el pabellón ante el B.O. «Cornide de Saavedra» y el B.O. «Odón de Buen», en señal de respeto y saludo, un homenaje a los barcos, a sus tripulaciones y a las víctimas de la explosión que sufrió el CdS en 1989, mientras estaba en un muelle de reparaciones de Vigo.

Buena proa, compañeros, sea cual sea vuestro puerto de destino.

VACIANDO, CRECIENDO

Como las mareas en las bahías, llenándolas y vaciándolas de océano con un ritmo casi tan viejo como el tiempo, la Luna ha vaciado esta vez al GdC poco a poco, ola tras ola, hasta quedarnos sólo unos cuantos, pocos, agarrados a sus mamparos como tomates de mar a las rocas intermareales. Esa luna grande y luminosa, que parecía recién sacada de la matriz donde el Universo se inventa a sí mismo, alumbró la madrugada y los pasos de los tripulantes por la pasarela, en busca de sus otros hogares. Recorrió el cielo jugando entre los hierros del barco hasta perderse por poniente, tras la silueta del Tibidabo.

 

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La Luna entre los hierros del GdC

Los que quedamos a bordo nos preparamos para recibir a colegios y ciudadanos que aceptaron la invitación a visitarnos, nacida de la Semana de la Ciencia, como Jornada de Puertas Abiertas.

Puertas y pasarela abiertas para un barco en apariencia vacío y aletargado. Las mañanas, para alumnos de 5º y 6º de Primaria -Escola Vedruna, Escola El Brusi, Escola Institució Montserrat- y del grado de Biología de la Universidad de Vic; las tardes, para el público en general. Queríamos acercar la realidad del GdC a quienes algún día lo necesiten para su actividad científica, a él o a sus sucesores, y a quienes ponen el dinero para que siga realizando sus funciones  -como lo hace este blog, al fin y al cabo-. Para ello disponíamos de tres herramientas:

  1. el propio barco, fascinante para quien no se haya adentrado en uno en su vida, visitando el puente, la sala de máquinas, el laboratorio, el comedor, la cocina y la gambuza, un camarote sobre la línea de flotación, y otro bajo ella.
  2. Las fotos que fuimos colocando en la cubierta y el laboratorio, en donde realmente trascurre la acción científica, escogidas de entre la miríada de ellas que guardo en el disco duro, crónica gráfica de muchos años de transectos, de estaciones, de pescas…
  3. Nuestros conocimientos y nuestros recuerdos, nuestra capacidad de contar historias, de responder preguntas. Somos marinos, no educadores, pero amamos lo que hacemos, y ese es el primer cimiento para transmitir conocimiento: el amor y la pasión. Éramos Carlos -el camarero-, Joan Jordi -antiguo primer oficial-, Eduardo -quien fue durante los últimos años el capitán del GdC-, Alberto -alumno de Máquinas-, Toni -buceador de Cadaqués http://www.divingcentercadaques.com/– y un servidor.

La organización del evento corrió a cargo de Elisabetta Broglio, doctora en Ciencias del Mar, responsable de la divulgación científica del Institut de Ciencies del Mar http://divulga.dooz.es/ y coordinadora de Observadores del Mar, un proyecto de fomento de Ciencia Ciudadana http://www.observadoresdelmar.es/ Elisabetta y María Vicioso, también de ICM Divulga, se ocuparon de admitir las solicitudes de visita, generar los grupos y ocupar los horarios disponibles, estudiar la geografía del barco para organizar el tráfico ordenado de los visitantes, escoger y encargar las copias en papel de las fotografías al Servicio de Reprografía del ICM…

Así que los tripulantes sólo teníamos que recordar, hablar y responder preguntas.

Ha sido una experiencia deliciosa. No sé, la verdad, quiénes han salido más beneficiados de la actividad, si los visitantes o los tripulantes. Quiero pensar que por igual.

El buen trabajo de Elisabetta y María hizo que La Vanguardia se interesara por estas jornadas en el GdC, y desplazó a una de sus periodistas -Elsa Velasco- para realizar un pequeño reportaje http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20161118/411969808601/semana-ciencia-abre-facetas-publico.html

Al final se consiguió lo que se quería: que el GdC se hiciera visible, y que se mantuviera el reto de intentar informar sobre sus actividades.

Pasaron las jornadas y ahora sólo quedan a bordo los dos vigilantes que cuidarán del barco mientras la tripulación esté en sus hogares de tierra firme.

El GdC no volverá a hacerse a la mar hasta Febrero. De nuevo se presenta un próximo año en el que se constata la actitud pacata y cortoplacista por parte del Gobierno, que sigue sin comprender que la inversión en Ciencia es una de las armas para remontar la dramática situación en la que nos encontramos. Una parte no despreciable de la disponibilidad del GdC -208 días al año- para realizar campañas oceanográficas será de nuevo desperdiciada ante la falta de financiación a proyectos.

Pero volveremos a embarcar con la misma ilusión. Y volveremos a montar unas jornadas de puertas abiertas, aún más interesantes, esperamos. ¿Les voy reservando una plaza ;-)?

SIDRA COMO EXCUSA

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¿Bautizando un yate?…  ¿Muestreando el agua del puerto?…¡Escanciando sidra!

Humus, Gambas rebozadas, Chorizos Criollos, Chistorra, Alitas de Pollo, Chuletón de Ternera, Papas Arrugás, Mojo, Pesto… ¡y sidra!

Todo comenzó con un mensaje de Morane, científica del proyecto CONECTA… «¡Tengo tres botellas de sidra bretona!».

Claro, la mente, necesitada de retos tras varios días de aburrido stand by, en seguida encontró cómo sacarle jugo al tema… «¡Organicemos una cata de sidras!»… «¡Convoquemos a los integrantes de CONECTA!»…  «¡Montemos un almuerzo en cubierta!»

Y así fue. La tripulación y quien quiso venir de CONECTA. En familia, disfrutando del fresco ventoso de una mañana dominical libre de lluvia, degustando sidra bretona -dulce, gasificada, muy aromática-, vasca -ácida, refrescante- y asturiana -seca, ligeramente astringente-.

La coyuntura de estas ocasiones hace que apenas pueda estar en cubierta, departiendo con el personal. En la cocina, entre vuelta y vuelta a la carne, brindé en silencio por el futuro del Mar de Ross, al sur del continente antártico, conocido como «el último océano», uno  de los pocos ecosistemas marinos intactos. El organismo internacional encargado de proteger las las aguas antárticas, el CCAMLR, ha decidido al fin crear un santuario de 1,5 millones de km cuadrados -3 veces la superficie de España-, el mayor área marina protegida del mundo.

Quería brindar también por la supervivencia de los cetáceos, pero tal como está el asunto, casi mejor poner un cirio en señal de duelo. Una vez más, se ha intentado crear un santuario de cetáceos en el Atlántico, pero veinticuatro países -Islandia, Japón y Noruega, entre ellos-, más de un 25% de los países votantes, han desestimado la propuesta. Y todo ello a pesar de la miríada de firmas presentadas.

El impulso de la sociedad civil a estas iniciativas es el mejor ariete para que al fin, en el futuro, la postura internacional consiga un consenso respecto a la salvaguarda de la biodiversidad.

A veces un pequeño gesto pesa mucho. Un  ejemplo:

http://icmdivulga.icm.csic.es/que-piensas-de-los-tiburones/

Entender lo que piensan las personas acerca de los tiburones es fundamental para formular políticas que desemboquen en una buena gestión y, en muchos casos, a una mejor conservación de estos animales.

Es sólo un minuto. Es empujar. Busquemos causas por las que brindar.

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SOLOS

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DEEP VISION Staff

Pa amb Tomàquet i Pernil, Pulpo Blanco en Salsa con Arroz, Entrecot con Patatas y All i Oli

La tripulación del GdC se ha quedado sola. Sola como el centinela en la isla de Perejil; sola como Will Kane en las calles de Hadleyville, esperando la llegada de Miller y sus compinches; sola como Scarlett O’Hara a contraluz, en la colina de Tara; sola como el cellista ante la suite nº 1 de Bach: todo depende de cómo viva uno estos momentos.

Casi sin darnos cuenta, los científicos de DEEP VISION desembarcaron las muestras y la instrumentación oceanográfica y se fueron a sus cuarteles de invierno, donde se pasarán revisando los datos y generando más datos hasta, datos de datos, hasta llegar a conclusiones sobre el impacto de la pesca de arrastre en el ecosistema bentónico, preparándose para cuando el DEEP VISION mediterráneo esté listo para entrar en acción y se pueda comprobar si es factible utilizar un arte “inteligente” que capture sólo especímenes de especies comerciales y de talla adecuada.

El día 15 el barco volverá a quedarse casi vacío, con la tripulación desparramándose por el territorio hacia sus posaderos de invierno: una migración más, y como ocurre con las de las aves, que se adaptan como pueden a los cambios en el clima, una migración que se ve afectada por los flujos y reflujos de la inversión pública en Ciencia. Ahora que ya sabemos quién va a dirigir el sentido de las corrientes económicas en el país, mucho me temo que nuestra migración se va a ver seriamente afectada: la cifra 5500 x 106 € planea con perversa soltura sobre la cosa pública como lo hacen los buitres sobre el muladar.

Servidor aún se quedará algo más a bordo. A pesar de todo, o quizás precisamente por eso, por todo, se celebra un año más la Semana de la Ciencia, y entre otros actos, se convoca unas Jornadas de Puertas Abiertas, tanto en el ICM como en el GdC. Las del ICM serán el 22 y 23 de Noviembre; las del GdC, el 17 y 18. Las mañanas están copadas por visitas concertadas con cursos de  5º y 6º de Primaria, de Secundaria y de Bachillerato; las visitas de la tarde serán para el público en general. Más información en:

http://icmdivulga.icm.csic.es/puertas-abiertas/

Es necesario concertar la reserva. ¿Alguien se apunta?

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Barcelona otra vez

REFUGIOS

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CTD al agua

Potaje con Jamón y Chorizo, Salmón en Papillote con Champiñones y Salsa de Roquefort y Yogur, Sopa de Verduras, Pollo Asado con Patatas

El proyecto MINOUW usa, en esta campaña DEEP VISION, cinco herramientas.

La primera es, si se me permite, el GdC, plataforma multipropósito desde la que lo mismo se estudia las corrientes del Estrecho que la paleohistoria escrita en las capas enterradas de fanerógamas marinas.

En el GdC se han embarcado, para la ocasión, las otras cuatro herramientas: el CTD -esta vez sin sus botellas de muestreo de agua-; la draga, que permite extraer muestras de las primeras capas de sedimento del fondo cuando éste es de gravilla o similar; el multicore, para extraer muestras de un fondo fangoso; y el rastrillo, un pequeño arte de arrastre que muestrea la vida del bentos, la que vive en el en el fondo marino.

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Plan de trabajo

El trabajo se ha diseñado siguiendo rondas con un mismo instrumento, de manera que el tiempo que se pierde cambiando de de uno a otro se minimice. Durante toda la mañana, por ejemplo, se ha estado muestreando con el rastrillo. Por la tarde, le ha tocado turno al CTD, y así sucesivamente.

La pretensión de todo este muestreo es determinar el impacto de la pesca, que en esta zona frente al Maresme barcelonés se centra en el arrastre, un arte que si bien es aparentemente provechoso para el colectivo pesquero porque se consigue mucha captura con poco esfuerzo (sobre todo después de haber incrementado la potencia de las máquinas de los barcos), a la larga es perjudicial porque produce un impacto ambiental en los primeros sustratos del fondo marino al “ararlo” con las puertas que abren la boca de la red y la relinga inferior que arrastra por el fondo.

En la anterior campaña DEEP VISION, que se realizó en Mayo, se intentó usar el artilugio Deep Vision, creado para observar en tiempo real qué especies y de qué tamaño entraban en un copo especial cuyo fondo va abierto y que se puede cerrar a voluntad desde el barco cuando los especímenes son del tipo deseado.

Sin embargo, los resultados no fueron del todo satisfactorios porque Deep Vision estaba diseñado para redes mucho más grandes que las que se utilizan en la pesca de arrastre de esta zona. Al parecer se está trabajando para construir un Deep Vision mediterráneo.

A la espera de que el rastrillo traiga a bordo alguna maravilla reseñable, sigo maravillándome por los pequeños seres que nos visitan, buscando un momento de respiro en el largo viaje de migración posnupcial, cuando no asilo ante la presión depredadora de las gaviotas, sobre todo hoy, que no hay barcos de pesca faenando.

Hoy nos han visitado cuatro petirrojos –Erithacus rubecula- que se han quedado todo el día a bordo, alimentándose con los insectos que también migran y que también recalan en el barco. Ayer, fue un estornino pinto inmaduro-Sturnus vulgaris-, una curruca capirotada macho –Sylvia atricapilla- que encontró un refugio ideal dentro de las señales de maniobra restringida-, un pinzón macho –Fringilla coelebs- que murió a bordo, posiblemente por quedarse atrapado en la cinta aislante pegada a un sobrante de cable, y un par de cormoranes grandes –Phalacrocorax carbo- que estuvieron merodeando en torno al barco un buen rato, en una actitud más propia de gaviotas.  Quizás eran de los que han atravesado los Pirineos por el Portalet, muy por encima de los casi 1800 metros que tiene de altitud, en su migración desde Europa septentrional.

Las pequeñas aves que se encuentran con el GdC en su camino encuentran en él refugio e incluso alimento.

¿Dónde encontraremos nosotros refugio, mañana cuando la oscuridad y la ignominia vuelvan a campar por sus fueros? ¿Tendremos que buscar asilo, o deberemos enfrentarnos a las gaviotas en cielo abierto? El GdC es un hogar, pero dudo que pueda protegernos de eso.

8 DE 8, 48 DE 48

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¿Luscinia megarhynchos, ruiseñor común?

Judías Tiernas con  Patata y Zanahoria, Lenguado Frito con Espárragos y Mojo Verde, Sopa de Pescado y Marisco con Algas y Wasabi, Carrillada de Cerdo Asado con Salsa Barbacoa, y Puré de Patatas y Mascarpone.

Mientras los profesores repiten una vez más las explicaciones sobre el instrumental de muestreo geológico a un grupo, y otro es paseado por el oficial de turno de un espacio a otro del barco, intentando entre todos que los estudiantes del grado de Geología de la Universidad de Barcelona aprovechen al máximo su corta estancia a bordo del GdC, yo me dedico a mirar de dentro a fuera, al cielo, a la mar, siempre buscando esa maravilla que espera ser descubierta.

A veces la escena que me llama la atención se muestra poco a poco, viniendo desde el horizonte a ras de la ola o a gran altura, en dirección al zenit.

Otras ocasiones, es por el rabillo del ojo por donde salta la sorpresa. Como hoy, cuando un pajarito ha pasado fulgurante junto al costado. La foto es mala, fue un disparo intuitivo desde la cintura, como me eneñaron en la mili (¡mira, al final sí que tengo algo que agradecer por haber sido obligado a perder dieciocho meses de mi vida al servicio de «la Patria»!), pero casi -casi- se aprecia la cara de terror del perseguido. No me extraña, detrás de su cola tenía una gaviota patiamarilla de mirada rapaz:

 

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Larus michahellis, gaviota patiamarilla de 1er. invierno

Quizás por su inexperiencia -y porque estaba sola- no ha logrado su objetivo y el pajarillo -¿un ruiseñor?… ¡cómo hecho de menos el conocimiento enciclopédico de Marco, de Pilar, de Héctor, que trabajan a menudo con la Sociedad Española de Ornitología!- ha escapado. Algunas gaviotas -las patiamarillas, las argénteas, las sombrías, los gaviones atlánticos…- tienen mirada rapaz, pero ninguna de ellas tiene garras para asir en vuelo a su presa, así que lo que hacen es obligarla con maniobras rasantes a que pierda altura hasta que acaba por posarse en el agua, donde dura menos que -como diría mi padre- una soletilla en la puerta de una escuela.

Muchas veces las aves migratorias encuentran en el barco no sólo un lugar donde descansar y tomar aire. Entre los hierros del barco muchas aves han logrado burlar la vigilancia de las gaviotas, como si se acogieran «a sagrado».

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Phoenicurus ochrurus,colirrojo tizón inmaduro

El refugiado de hoy -el que he visto, al menos- ha sido un colirrojo tizón inmaduro, posiblemente un individuo de las poblaciones centroeuropeas que entre Octubre y Noviembre migran hacia el sur peninsular y hacia el norte de África. El pajarillo en cuestión tenía mucha mejor cara que el que ha tenido que echar mano de su pericia voladora para zafarse de sus depredadoras.

Es casi media noche, el barco está pasando ahora mismo junto a la mole del World Trade Center, tras realizar la última salida de la temporada con la UB.

8 salidas de 8.

48 estudiantes de 48 devueltos sanos y salvos -quizás, alguno, con algo de cinetosis residual-.

Se puede mejorar. Estamos para servir a la Ciencia, aunque sea en su fase larvaria.

EL GdC BOSTEZA

Langostinos Cocidos, Dorada al Horno, Tortilla de Patatas

Recorro el muelle desde la pasarela del barco hasta el otro extremo de la dársena, justo enfrente, buscando una última imagen del GdC antes de que todos nos alejemos hacia nuestras casas. Paso junto a cruceros privados con los que se podría montar un dispositivo de salvamento para reducir drásticamente el número de cuerpos que yacen en el fondo marino en el eje longitudinal mediterráneo, pero que lo que hacen es esperar la llegada del potentado de turno, con la tripulación uniformada en el muelle, como en los viejos tiempos que brillan ahora como nuevos. Zigzagueo con la bicicleta entre la miríada de turistas atraídos por una miel que para otros es amarga, puestos de zapatillas, de imanes, de gafas de sol, de palos para selfies. Es lo que ofrece la UE, es su política global: encerrar a las personas que huyen de las guerras en prisiones-estado, islas-prisiones, mares-fosa común; o convertirlas en vendedores ambulantes, en peones  de la tierra,  en contratados-basura, siempre bajo la amenaza de expulsión de esta Shangri-La de cartón piedra. Paso junto a restaurantes cool, flanqueados por coches cool aparcados invadiendo el espacio público, donde gente guapa y conjuntada brinda por el éxito de la crisis global que tantas alegrías ha traído al clan.

Consigo la foto empinándome sobre vallas y rejas y vuelvo a bordo. Me encuentro el barco como si fuera una nave abandonada en el cosmos, con las estancias vacías ante la diáspora en una noche de verano. Mañana será definitiva: cada uno volverá a su hogar, y alguno abandonará su otro hogar. Lo digo así porque nunca me he atrevido a preguntar a mis compañeros si también lo perciben como yo, que el GdC es el otro hogar, para lo bueno y para lo malo. Temo que me cataloguen como “tío raro”, aunque en el fondo lo sea y lo sepan desde hace tiempo. Pero, sobre todo, temo que nieguen a la familia del GdC. Harían que me sintiera huérfano.

Los científicos y técnicos terminaron con la descarga ayer de todo el material científico y, sobre todo, las muestras de los últimos días (se descargaron muestras en cada una de las paradas de aprovisionamiento realizadas a lo largo de la campaña. Hicimos una foto de familia. No estábamos todos, sólo los del último tramo, pero estoy seguro que todos se sienten representados en esa foto.

Teníamos previsto llegar a las ocho de la mañana del miércoles, pero cuando me levanté no vi las tres chimeneas de la térmica, ni el hotel vela de Barcelona. Estábamos en la zona del cañón de Palamós. Hicimos tres bongos más, a sumar a los ciento y pico que habíamos hecho durante los cuarenta días anteriores, junto con otros tantos lances con la red Mocness y el patín Neuston, y varios muestreos con la red mesopelágica -la «Verda»-. Todos a bordo estamos seguros del valor de esas últimas muestras, que excusa los cambios  provocados en la organización de la Fonda y de todo el barco, realizados a matacaballo ante esas decisiones de última hora.

Ahora sólo nos queda esperar. Últimas noticias confirman que en Otoño tendremos, al menos, dos campañas.

Así que hay vida tras las vacaciones.