CONNECTA, MITAD Y CUARTO

Acelgas Rehogadas con Chistorra, Bistec con Cuscús y Pisto, Ensalada de Hortalzias, Merluza en Pepitoria.

CONNECTA navega cuesta abajo después de culminar el puerto de montaña que han sido los veintiún primeros días de campaña. En su conquista ha habido repechos fuertes -el calor intenso, el ritmo machacón Mocness-Bongos-Patín y, de vez en  cuando, mesopelágica, tormentas eléctricas que parecían la guerra de los mundos, aguaceros tropicales…-

y falsos llanos -días de brisas y sol, mar en calma, maniobras sin problemas…-.

Pasamos bajo la pancarta del puerto y se me ocurrió celebrarlo con una tarta -rellena de bienmesabe y naranja amarga, cubierta de chocolate- , utilizando medio enchufe como avatar de “medio connecta”. Se sirvió mientras yo cantaba a voz en grito una tonadilla inventada para la ocasión (con base rítmica del archiconocido “cumpleaños feliz”:

“Connectaaa la mitaaad,

Connectaaa la mitaaad,

Si coneeectaaa enteeeraaa,

Nos da laaa Naaaviiidaaad”

CONNECTA sigue buscando larvas de Aristeus antennatus, la sabrosa gamba rosada por las que se pagan buenos dineros en los restaurantes de la costa. Mientras no lleven las muestras a tierra y los genetistas ayuden a comprobar si se da o no la conectividad entre poblaciones de zonas contiguas, no pueden hacer otra cosa que seguir muestreando mientras el barco sigue el ritmo pegadizo de “un, dos, tres, un pasito pa’lante, María; un, dos, tres, un pasito pa’tras”.

Por mi parte, me aprovecho del tresbolillo que estamos tejiendo para seguir observando la mar, dispuesto a asombrarme, a reafirmar mi enamoramiento y mi compromiso con ella.

Así, descubro un fumarel común joven (Chlidonias niger) posado sobre un bidón, un pez luna (Mola mola) tomando el sol…

Y en el laboratorio, una pequeña medusa del mar profundo, Perifilia perifilia, de unos 5 cm de diámetro… ¡Pero si hasta nos hemos encontrado una hamaca a la deriva!…

El paso del ecuador de CONNECTA casi coincidió con la lluvia de las Perseidas. La cubierta de botes se convirtió en observatorio astronómico y pozo de los deseos por una noche. A CONNECTA, las Perseidas le concedieron acabar felizmente el segundo tramo de la campaña, y hacerlo en La Rápita, puerto ya hollado por el GdC en años pasados. Un buen puerto, muy cerca del delta del Ebro, que aún mantiene reminiscencias de su antiguo esplendor fruto del mundo del petróleo.

Hartos de padecer las ocurrencias de los provisionistas, decidimos aprovisionarnos contactando con un supermercado perteneciente a la cadena con la que solemos trabajar en Barcelona. El único inconveniente es que, al ser un supermercado con clientela mayoritariamente turista, no tenía servicio de reparto. Lo solucionamos alquilando una furgoneta y yendo nosotros a buscar las provisiones. Todo iba a salir bien… hasta que dejó de ir. Cuando llegamos al establecimiento la mayoría de lo solicitado ya estaba agrupado en palés… pero sin pasar por caja. Consecuencia: hasta las 23:30 no acabamos de estibar la mercancía.

“No comment”

Con los restos de energía que me quedaba, durante la tarde siguiente alquilé una bici y me fui a pasear entre los arrozales del delta.  Un par de horas oliendo el dulce aroma del cereal verde, descubriendo las aves y los insectos que medran en él, me hicieron olvidar la noche anterior. Unas cervezas con Félix, antiguo cocinero del GdC, mi mentor y amigo, me ayudaron a no olvidar las cosas buenas que me ha dado este trabajo.

Después me encontré con las luces rojas y verdes, el camino de vuelta a la mar. Ya llevamos medio y cuarto de CONNECTA.

Esta noche la luz cenicienta de Barcelona marca el horizonte. Mañana seguiremos ganando latitud. El Golfo de León nos espera.

CAMEOS EN CONNECTA

Pipeteando huevos de boquerón

Pipeteando huevos de boquerón

Ensalada Verde con Atún y Vinagreta de Mejillón, Fideuá de Costilla y Alitas, Gazpacho, Pescado Adobado con Ensalada de Pepino a la Menta

La mar es así. Está tranquila, su superficie levemente rizada por la brisa, con zonas de calma chicha donde alguna criatura minúscula es detectada por la estela que deja  mientras escapa de los bigotes del GdC. Miríadas de polillas yacen flotando, inertes, víctimas de un viaje demasiado largo para sus fuerzas. Algunas, con un resto de energía, reposan entre los hierros del barco. De vez en cuando, medusas con apariencia de huevo con su yema y todo  (Cotylorhiza tuberculata) pasan rozando el casco y siguen su camino.

Cotylorhiza tuberculata y una polilla difunta

Cotylorhiza tuberculata y una polilla difunta

La mar está tranquila, pero sabemos que mañana los efectos de la tramontana que sopla en el Golfo de León llegarán hasta nuestra ubicación -ahora mismo, a pocas millas a levante de las Islas  Columbretes-. La previsión es que no se podrá trabajar, al menos en las estaciones más exteriores. Así que esta noche los científicos redoblan las fuerzas, intentando minimizar el retraso que supondría otro parón forzado por la meteorología. Esperemos que no ocurra como anoche, que entraron multitud de Pelagia noctiluca, esa medusa que ocasiona que se cierren playas cuando su presencia es masiva.

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Pelagia noctiluca acechando al GdC

Batis sufrió en su mano la caricia de una de ellas, pero quizás el estrés de ser capturada hizo que disparara sus nematodos mientras estaba en la red, de modo que cuando la mano de Batis la tocó ya estaba casi desarmada.

En las redes, diseñadas para la captura de plancton, acaban cayendo toda clase de seres, incluidos los cadáveres de las polillas, que son conservados como un espécimen más de la muestra, por si acaso. En las redes de muestro caen, además de plancton, alevines y juveniles de peces, cefalópodos de difícil clasificación…

Argyropelecus hemigymnus, hacha de plata

Argyropelecus hemigymnus, hacha de plata

Cefalópodo desconocido

Cefalópodo desconocido

Syngnathus phlegon

Syngnathus phlegon

Los congeladores del laboratorio se van llenando de frascos y bolsas con ejemplares de todo tipo de seres, sumergidos en formol, o en alcohol si se pretende identificarlo mediante Genética taxonómica. Es una especie de arca necrológica. Uno de los ejemplares es un juvenil  de túnido. Pido que me lo enseñen para poderlo fotografiar. Hace sólo un rato he fotografiado un atún saltando majestuosamente fuera del agua. A pesar de la lejanía la cámara consigue captar el momento con un mínimo de calidad. Ver ambas fotografías a la vez impresiona.

juvenil de Túnido

Juvenil de túnido, ya congelado. Tamaño real

Thunnus thynnus, atún

Thunnus thynnus, atún

El juvenil, de unos 5 cm de largo; el adulto, quizás de dos metros desde el morro hasta la aleta caudal. Eso me hace recordar el consejo de Anna Bozzano, de El Peix al Plat: cuanto más grande es el pez, más tiempo ha tenido de acumular metales pesados a través de su dieta. Mejor comer especies que no crezcan mucho. En vez de atún, bonito

Mañana, para comer, lenguaditos a la plancha.

MAME, TU PEUX ÊTRE FIÈRE

Ocaso particular

Ocaso particular

Ensalada de Arroz, Tortilla de Bacon y Setas con Espárragos, Soup au Pistau, San Jacobo con Pimientos de Padrón

Con el Cabo de la Nao e Ibiza definitivamente por popa tras una estación que duró doce horas -se muestreó con todo el arsenal; sólo faltó arrastrar un cubo de fregar (y la fregona) por la popa, a ver qué hubiera traído-, el GdC ha entrado hoy en el Golfo de Valencia. Nos quedan aproximadamente treinta estaciones hasta llegar a la más próxima a Sant Carles de la Ràpita, el puerto que cada vez de manera más clara se postula como el siguiente punto de abastecimiento y relevo de personal.

Mientras CONNECTA sigue buscando desesperadamente larvas de Aristeus antennatus, el espectáculo olímpico da comienzo y en la televisión del comedor casi no se ve otra cosa. De pronto todo el mundo es entendido en todos los deportes, y todos los deportes son interesantísimos, espectaculares, atractivos. Pero en un país con las carencias y las desigualdades de Brasil, al menos uno de los que estamos embarcados en el GdC también estaría protestando por un montaje que sólo favorece a los que normalmente ya son favorecidos por el sistema. Y si el COI decide presentar a doce deportistas refugiados bajo su bandera, y una de ellas -una nadadora siria- afirma que al participar en los Juegos podrá demostrar que “los refugiados somos buenas personas”, entonces la manipulación y la desvergüenza hacen que, al menos uno, aparte la mirada por pudor. Por lo visto, atendiendo a cómo los trata la comunidad internacional, lo que tienen que demostrar quienes huyen de las guerras y la desesperanza es que son personas. ¿O somos nosotros, los del primer mundo, los que tenemos que demostrarlo?

Personalmente, prefiero el espectáculo del laboratorio. Ayer, en la estación eterna, se pescó con la red mesopelágica una miríada de crustáceos, anfípodos y plancton gelatinoso

Clasificando la muestra

Clasificando la muestra

Agrupados en montones como si fuera en una pescadería, diferentes familias son identificadas, pesadas, controladas. Me muestran un ejemplar del anfípodo Phronima sedentaria, un bichito encantador en el que se hubiera podido basar H. R. Giger para diseñar el personaje central de “Alien, el octavo pasajero».

anfípodo Phronima sedentaria

Phronima sedentaria

También me enseñan una larva con el aspecto de que una apisonadora hubiera pasado por encima de su cabeza. ¿Quién podría adivinar que era la larva de una langosta?

Larva de langosta

Larva de langosta, Palinurus elephas

Además de estas maravillas, hemos tenido dos sorpresas:

  1. Durante algunos minutos una familia de Tursipos truncatus, delfines mulares, no muy fáciles de ver últimamente. En el grupo había una cría que seguía el ritmo de los adultos sin aparentes esfuerzos.
Familia de delfines mulares

Familia de delfines mulares, Tursiops truncatus

Y Florence, que estudia Ingeniería de Fluidos en París, se ha liado la manta a la cabeza -bueno, el gorro- y nos ha preparado la sopa de su abuela, una soup au Pistau que estaba como para repetir dos veces. Lleva pochas -como no las conseguimos en Alicante, las hemos tenido que sustituir por alubia blanca seca-, judía tierna, patata, tomate, ajo, albahaca y queso.

Et voilà!

Et voilà!

Podemos decir sin temor a equivocarnos que su abuela puede estar orgullosa de Florence…

Mame, tu peux être fière!”

MAQUILLANDO LA COTIDIANIDAD

Atardeciendo camino de la siguiente estación

Atardeciendo hacia la sigueinte estación

Galette de Pontivy Rellena de Gambas, Setas y Puerros, Sardinas en Escabeche, Crema de Espinacas, Teriyaki y Wasabi, Espalda de Ternasco al Horno

Desde que salimos de Alicante la noche del pasado martes, han ocurrido varias cosas dignas de ser citadas en estas crónicas.

Hubo un gran revuelo en el laboratorio cuando descubrieron, medio escondida entre la maraña de bichos de una muestra de plancton capturada por la Mocness, una larva de decápodo en su fase Mysis II, cuyas característica más obvia es que es la primera fase larvaria en la que el bichito en cuestión se parece a lo que acabará siendo, o sea, una gamba:

Mysis II

Mysis II

Dicho lo cual, creo que es imprescindible aclarar que ni en esa fase se puede asegurar a ciencia cierta -que es la única afirmación valiosa en el método científico- que se trata de un ejemplar de Aristeus antennatus, dados los medios disponibles a bordo. De ahí que una de las científicas, que trabaja actualmente en Genética Taxonómica, clamara insistentemente “¡¡¿por qué no puedo hacer Genética a bordo?!!”, con el mismo tono perentorio de Ricardo III cuando clamaba por un caballo.

Por otro lado, y desde otro departamento, el mío, hemos tenido un serio percance. El abuelo se atragantó y entró en coma. No sabíamos qué pensar, dado que lo cuidamos con todo esmero. El equipo habitual realizó una rápida intervención gracias a la cual volvió a la normalidad. Al parecer, el causante del atragantamiento y el colapso era un rabito de uva. Tan poca cosa y el estropicio que provocó.

El abuelo es el triturador del fregadero. Lamento el equívoco que haya podido causar, totalmente ajeno a mi voluntad.

Morane, una participante de la campaña que está realizando la tesis sobre la distribución en comunidades de la gamba rosada, tuvo la amabilidad de ofrecernos una muestra de la cocina de su tierra natal, Bretaña. Hizo unas galette de Pontivy, una especie de crepe hecha con patata y harina de trigo sarraceno. Se rellenan, como si fuera un bocadillo, con lo que a uno le apetezca; hoy lo hemos hecho con una combinación de gambas, setas, puerros y una bechamel especiada. Ha sido un éxito de crítica y público, incluso en el sector de comensales más reacio a las novedades y los retos organolépticos.

Morane, saludando al respetable

Morane, saludando al respetable

Tuvo tanto éxito que cuando fui a montar un plato para poder fotografiarlo, ya habían volado todas las galette. Así que sólo puedo exponer el gesto de agradecimiento por los aplausos cosechados por Morane en el comedor, ante una galette a punto de ser cubierta de Nutella por un tripulante recién embarcado.

Y, como plato principal, el viento de componente soplando con suficiente intensidad como para paralizar las actividades en cubierta e ir a buscar refugio al socaire del sur de Ibiza, concretamente en Cala d’Hort. Hasta mañana temprano no podremos retomar la actividad científica.

Como siempre en estos casos, parte del personal no ha perdido el tiempo y ha sido desembarcado con la zodiac en la playa de la cala, a escasos metros de un bar donde tomarse la cerveza sin el ruido incesante del motor auxiliar, por el que seremos largamente recordados entre el vecindario yatero de la cala. Otros nos hemos quedado a bordo. En mi caso, en cuanto he acabado de dar la cena a los presentes, he hecho una pequeña inmersión para poder grabar y hacer fotos al barco desde la cadena del ancla, al contraluz de la tarde:

El GdC y su zodiac, al contraluz

El GdC y su zodiac, al contraluz

Pequeños acontecimientos que maquillan la cotidianidad.

P.S.: Permítanme recomendarles la lectura del blog

https://elventilespapallones.wordpress.com/

El Mediterráneo a bordo del velero GoOn, dando testimonio de una realidad que intenté plasmar en estas crónicas mientras estuvimos navegando por el Mediterráneo occidental hasta el Estrecho de Sicilia. En estas páginas, de forma casi tangencial. En Elventilespapallones, en primera línea. En mi modesta opinión, imprescindible.

 

CONNECTING SMILES

Dendrobranquiata

Dendrobranquiata

Ensalada Alemana, Chuletas de Cordero con Setas Salteadas, Sopa de Verdura, Caballa al Orio, y Espárragos

A menos de veinticuatro horas de llegar a Alicante los científicos de CONNECTA me enseñan la cápsula de Petri en la que reposan, ya inertes, unas cuantas larvas del orden de los Decápodos. Me señalan una de ellas, una dendrobranchiata, el suborden al que pertenece Aristeus antennatus, la gamba rosada objeto del interés de CONNECTA.

Me aseguran que eso es lo máximo a lo que se pueden acercar en la Sistemática de las muestras, con los medios ópticos que llevan a bordo. Fuera de su alcance queda la familia -Aristeidae-, y el género –Aristeus-, que en el Mediterráneo sólo está representado por nuestra querida antennatus. Así que acerco el ojo al ocular de la lupa y me quedo ensimismado contemplando ese pequeño alien que me observa con mirada de tiburón martillo y lo que parece una melena de Rod Stewart, que no es sino la ramificación de las branquias de la larva (dendro- = árbol). Después saco lo mejor de micámara y tras ene disparos consigo esta instantánea, que como les pasa a los científicos con la Sistemática, es lo máximo que  puedo conseguir con los medios ópticos que llevo a bordo -que, por cierto, son todo lo que tengo-.

Mocness funciona, la mar y el viento nos dejan trabajar, el puente lleva ahora una aplicación del programa de navegación que representa en la pantalla la batimetría básica de la zona por donde navega el barco, así que las pescas son más precisas y eficaces… y mañana podremos estirar las piernas y darnos un baño en la playa.

La vida nos sonríe. Estamos CONNECTAdos.

BAILANDO CON UN ELEFANTE

A Toni le ha tocado bailar con la menos guapa

A Toni le ha tocado bailar con la menos guapa

Ensalada con Picadillo de Surimi, Butifarra con Garbanzos en Salsa de Tomate, Crema de Hortalizas, Marmitako

¿Pueden imaginar que juegan a bailar con un elefante africano, montándose el animalito sobre su pie?

Pues eso es lo que soportaban las cajas estancas del aparejo Mocness, donde se alojan las baterías y la electrónica que controla la sucesiva obturación de las nueve redes cuando se sumerge a 600 metros de profundidad: 60 kg/cm2.

¿Se atreverían con la polka, u optarían por el modoso vals?¿Aguantarían uds. a la madre de Dumbo mucho tiempo sobre su pie?

Pues Mocness sí que aguanta… casi siempre.  Ayer las juntas tóricas y el par de apriete de las tapas de sus cilindros estancos no pudieron aguantar, y una pequeña cantidad de agua entró en su interior. Y ya sabemos todos lo que le pasa a la electrónica cuando se relaciona con el agua, salada para mayor inri: el sensor de presión -que es lo que permite saber a qué profundidad está el aparejo- dejó de funcionar. Sin él,  el muestreo sería a ciegas, sin saber a qué profundidad se había capturado cada muestra.

La Mocness es la joya de la corona de esta campaña. Su capacidad para pescar en toda la columna de agua, obedeciendo al momento las órdenes que se le dan desde el laboratorio, y presentando en una misma pesca hasta nueve muestras tomadas a diferentes profundidades, la convierten en el mejor muestreador de plancton que llevamos a bordo. Así que aunque se hubiera podido seguir trabajando con la red mesopelágica (La Verda, me corrigen los científicos; la Blava fue su antecesora), con los bongos y el patín neustónico, se ha preferido parar el muestreo durante unas horas y acercarnos a Alicante para recoger el recambio que enviaba la UTM.

El barco ha quedado a media milla de la bocana del puerto de Alicante, y ha sido la zodiac la que se ha acercado a tierra a buscar el envío. De paso, se ha conseguido suficiente agua de botella -aunque el agua dulce que genera el barco es potable- para aguantar hasta que el lunes por la tarde atraquemos para relevo de parte del equipo científico y aprovisionarnos para otros doce días de navegación.

Mientras el barco quedaba al pairo, motos acuáticas salían por la bocana y nos rodeaban como si fueran pieles rojas en torno a una carreta, y yates de todo tipo iban y venían en un tráfico propio del verano. En estas ocasiones la sensación es extraña. A bordo todo el mundo esperando la pieza de la Mocness para volver al trabajo lo antes posible; a nuestro alrededor, un ritmo y una consistencia diametralmente opuesta.

En un reportaje televisivo mostraban lo que es una descarga de combate: un avión carguero aterriza y sin dejar de rodar por la pista hace circular los palés con la carga por la compuerta trasera hasta que acaban rodando por la pista. Entonces el avión cierra la compuerta y despega.

Nosotros hemos hecho algo parecido. Hemos realizado una carga de combate.

El GdC es un barco de acción. Siete horas después de llegar a las inmediaciones de Alicante, volvemos a pescar. Volvemos a bailar con un elefante.

Frente a Alicante, por Babor

Frente a Alicante, por babor

LA CARROZA NO ESPERA

Mirándonos.jpg

Huevos Rellenos, Fusilli con Salmón Marinado, Vichyssoise, Merluza en Salsa Verde Canaria

Esta campaña nos acabará pareciendo más larga que la Larga Marcha del Ejército Rojo. A todos nos  llegará esa epifanía, antes o más tarde en función de tantos factores que no habría ecuación psicohistórica (saga de Fundación, de Isaac Asimov) que pudiera compilarlos. La mayoría de científicos van a ir siendo relevados durante las paradas que tenga la campaña (la primera el próximo día 1, en Alicante), así que esos posiblemente no lleguen a percibir esa sensación eónica. Pero el resto no se ha de salvar de esa sensación de haber caído en un agujero negro, en estar atrapados en el Tiempo muestreando una y otra vez a la misma larva de vaya ud. a saber qué especie de decápodo…

A mí también me pasará, como a todo quisque. Por ahora, ya me ha pasado a pequeña escala. Parecía que hoy no iba a acabar nunca.

No voy a decir que la jornada en la cocina ha sido asfixiante, ni mucho menos. Algo de trabajo de cuchillo, picando los ingredientes del relleno de los huevos (variantes, atún, olivas rellenas, olivas negras, pimientos del piquillo…), picando el salmón marinado a bordo… removiendo con muñeca de tenista las cazuelas… En fin, un día normal en la cocina.

Pero  hoy había que entregar el pedido para el provisionista de Alicante y, ay, quien siga estas crónicas quizás recuerde algún comentario anterior sobre el tema. No, no hay que utilizar la regla de cálculo, pero hay que hilar muuuy fino: cualquier generalización en la inclusión de un producto puede producir una reacción en cadena de consecuencias trágicamente incalculables. ¿Un ejemplo? ¡Cómo no! Recuerdo, por ejemplo, cuando en Bizerta (Túnez) se me ocurrió pedir cuatro bolsas -di por sobreentendido que se tratarían de bolsitas- de menta -di por sobrentendido que sería menta fresca-, y me encontré en cubierta con cuatro bolsas de las de cubo de comunidad llenas hasta arriba de menta tan reseca que parecía haber sido hallada en alguna prospección arqueológica de por ahí cerca, y el provisionista junto a ellas, gesticulando airado y protestando en un inglés no mejor que el mío -que ya es decir-, que eso es lo que había pedido y que me lo tenía que quedar -pagándolo a precio oro, por supuesto-… y lo lamentable es que tenía razón: yo había pedido cuatro bolsas de menta, y él me había traído cuatro bolsas de menta. Así que los pedidos a provisionistas desconocidos, despacito y con buena letra.

Como no tenía bastante, he tenido que realizar gestiones propias del representante de la tripulación y delegado de Prevención, que lo soy porque nadie más quiere serlo (y porque me va la marcha, para qué voy a negarlo).

Así que aquí estoy, escribiendo esta crónica con toda la velocidad que mis dedos de pelotari me permiten, intentando poder subirla antes de que suene la media noche, como si fuera un Ceniciento amanuense.

Y como de lo que se trata es de que les cuente los hits de la campaña, les diré que hoy ha sido utilizada por segunda vez la red pelágica -la Blava, para los amigos-, esta vez con notable éxito, exuberante éxito, tanto éxito que se ha abotagado de plancton gelatinoso, sobre todo de Salpa sp., el tunicado en forma de bolsa transparente con una nuez en su interior que tanto se está prodigando estos días.

La red pelágica va separando las muestras de diferentes tramos de profundidad, alojándolos en receptáculos que van alineándose -previamente programados- con la red a medida que esta asciende desde la máxima profundidad configurada. En la redada de hoy, la Blava ha pescado a 1000, 900, 650, 350, 100 y en superficie. El éxito de hoy pronostica que esta red va a acaparar más protagonismo del que ha tenido hasta ahora.

Y ahora, al fin, respondo a su pregunta “¿a qué viene la foto de calderones en esta crónica?”… ¿No adivinan la respuesta?… Ya no me daba tiempo de descargar y editar las últimas fotos, así que he tirado de archivo. De archivo fresco, ojo: son los calderones –Globicephala melas­- que nos visitaron el otro día. La foto no es muy buena, pero es que es una captura del video, y con los medios técnicos disponibles -de poco serviría tener otros de mayor enjundia: entonces, lo que fallaría, serían mis conocimientos-, no puedo ofrecer mayor nitidez.

¡Son casi las doce! ¿Dónde está mi carroza?

ANTE TODO, EL DEBER

Decápodos desconocidos.jpg

Pa amb Tomàquet i Pernil, Noodles con Ternera y Cerdo, Crema de Calabaza, Sepia Guisada con Guisantes y Patatas

Repasando las fotos hechas durante las últimas horas me ha asaltado una duda: ¿cuál utilizar para ilustrar esta entrada?

Podría utilizar, por ejemplo, una extraída de los vídeos grabados durante la visita de un grupo de calderones (Globicephala melas) mientras estábamos parados, con el CTD en el agua. Vinieron directos hacia nosotros, con intención. Primero llegó una madre  y una cría, que se pusieron junto al casco, rozándolo, suspendidos a poca profundidad. ¿Estaba enseñando la madre a la cría lo que era un barco, aprovechando que el GdC no se movía? Después llegó el resto del grupo, e iniciaron una inspección en toda regla, en formación cerrada, acercándose y alejándose después a poca distancia, para iniciar inmediatamente otra inspección. Monté a toda prisa la cámara en la pértiga (un palo extensible para pintar techos con rodillo) y, sin tiempo para asegurarla a la muñeca con un cabito -cordel-, empecé a grabar. El resultado, como siempre, mejorable. Pero aún así, verlos nadar a escasamente un metro de la cámara, rotando para que su ojo escudriñara ese otro que le miraba, es emocionante.

Hubo un momento en que uno de los ejemplares más grandes empezó a golpear el agua con su aleta pectoral. En pocos instantes otros individuos del grupo se unieron al grupo, viniendo desde el horizonte a toda velocidad. La escena era contemplada por un grupo de gaviotas de Audouin (Larus audouinii), posadas a poca distancia, quizás esperando a que los calderones les indicaran dónde había peces que echarse al buche.

Largamos el patín neustónico y comenzamos a arrastrarlo por la popa. Los calderones, insaciables en su curiosidad, se pusieron a nadar junto a él. La imagen resultaba inquietante: esos grandes animales parecían acechar al indefenso patín (eso pasa por ver demasiadas películas).

Cuando recogimos la red y dimos todo avante los calderones decidieron que ya tenían bastante y siguieron su camino. Fue un encuentro mágico.

Una alternativa a la foto de los calderones pudiera ser la tomada bajo el agua durante la maniobra de recuperación de la red Mocness. Montada en una estructura metálica que permite que cada una de las nueve redes negras se vaya cerrando a medida que se da la orden desde el barco, la Mocness parece uno de los dementors de Harry Potter, volando entre dos aguas con sus nueve colas ondeando agoreramente.

Finalmente, me he decidido por la que he hecho aproximando el objetivo de la cámara al porta de la lupa binocular, donde había depositado parte de una muestra recolectada con la Mocness, verdadera estrella de la campaña en cuanto a los muestreos se refiere. En ella se puede contemplar dos larvas de decápodos, el orden de crustáceos al que pertenece la Aristeus antennatus de nuestras entretelas… y ahí acaba la máxima aproximación que se puede hacer con los medios instalados a bordo. Para saber si realmente se tratan de dos larvas de esa especie habrá que echar mano de la genética, y eso no se puede hacer a bordo. Así que se introducen en un bote con alcohol, se meten en el congelador… y a esperar.

Sí; ante todo, el deber. Estamos en CONNECTA, buscamos gambas rosadas, y estas de la foto, que parecen volar bajo un sol de justicia, podrían ser el motivo de que estemos aquí.

METER LA GAMBA

No gamba.jpg

Ensalada de Mozzarella di Bufala, Frutos Secos y Pesto, Salmón en Papillotte con Espárragos Trigueros, Crema de Calabacín, Entrecotte con Patatas y Mojo Rojo.

Se trata, justamente, de eso: de meter la gamba, mayormente en su fase larvaria, de meterla o de que se meta; que al sacar la red, sea cual sea, ésta rebose de larvitas rosadas, sólo apreciables bajo la lupa.

Meter la gamba sí; meter la pata, no. De ahí la batería de redes de captura, todas de arrastre, llevadas por la popa:

  1. Patín neustónico: red planctónica que gracias a unos flotadores se arrastra en superficie
  2. Bongos: red planctónica que se arrastra sumergida hasta los 300 metros de profundidad.
  3. Red meso pelágica (la Blava): red de 30 m2 de boca y 4 mm de agujero de malla, con la que se capturan ejemplares juveniles y adultos en la columna de agua, hasta los 1200 metros de profundidad.
  4. Red Mocness: red multisampler de 300 milésimas de milímetro de malla, con nueve bocas que se pueden cerrar desde el laboratorio, tal como se hace con las botellas del CTD. Con ellas se capturan las larvas y se identifica la zona de la columna de agua donde se han capturado.

Meter la gamba, pero no la pata: por ello, de las 161 estaciones, algunas se encuentran fuera de la zona objetivo: con ello se pretende encontrar el cero en el que no hay conectividad entre poblaciones vecinas.

Meter la gamba, no la pata: Para evitarlo se muestrea toda la columna de agua, durante las veinticuatro horas del día. Si hay larvas de Aristeus antennatus, la famosa gamba rosada con la que los restaurantes de la Costa Brava hacen su Agosto -todo el mundo debería probar, al menos una vez en la vida, el increíble sabor que encierra el cefalotórax de una gamba rosada tras pasar algunos segundos sobre una plancha caliente y ser rociada con escamas de sal-, la encontraremos.

Pregunto a Batis sobre la presencia de larvas de la gamba objetivo en los muestreos realizados hasta ahora: no hay larvas; al menos, no las que nos interesan. No perdamos la calma: quizás hemos encontrado el cero. Quedan muchas estaciones por muestrear… muchas.

Hemos tenido que atracar durante un par de horas en Cartagena, a fin de desembarcar a un tripulante por motivos de salud y esperar la llegada de su relevo. En estos temas es mejor no meter la gamba. Mientras retomamos el zurcido que estamos dibujando en la carta náutica, yendo de un punto al siguiente, contemplo la última muestra recolectada por los bongos: una salpa, animal primitivo de la clase de los Tunicados, de cuerpo transparente y poco apetecible -o sí… al tiempo-.  Tuvo mala pata, la pobre. Muchos bichos más la tendrán, ni remotamente emparentados con los crustáceos decápodos (de diez patas: cuando la meten, lo hacen a fondo), pero que acabarán igualmente en botecitos traslúcidos, bañados en una solución de formol, en honor a la Ciencia.

CONNECTA 42/161

42-161

161 en 42

Ensalada de Escarola con Vinagreta de Anchoas, Sardinas a la Plancha con Patatas y Mojo Verde, Sopa de Pescado y Marisco, Pollo Asado con Arroz y Chutney

Parece el nombre de un medicamento para aliviar las dolencias de los ligamentos, pero no lo es:

  1. CONNECTA: Proyecto creado por la colaboración entre el Grupo de Recursos Renovables del Institut de Ciencies del Mar (CSIC) y el Laboratorio de Ictiología Genética de la Universitat de Girona. Estudiará la conexión entre las poblaciones de gamba rosada –Aristeus antennatus, la especie que más riqueza aporta a los puertos del Mediterráneo español que explotan pesquerías demersales-. Realizando muestreos de la presencia de ejemplares de A. antennatus en su fase larvaria, juvenil y adulta, desde aguas al norte del Cap de Creus hasta la zona contigua al Cabo de Palos, y comparando la genética de las diferentes poblaciones, intentará aportar datos que ayuden a una gestión global de todas las pesquerías de esa especie en esa costa.
  2. 42: Número de días de duración de la campaña
  3. 161: Número de estaciones a muestrear.

Con estos datos ya estamos en disposición de afirmar que:

  1. La campaña es más larga que un día sin pan.
  2. El calor que vamos a pasar sólo podría atenuarse con baños marinos diarios, y me temo que eso no va a poder ser, teniendo en cuenta el ingente trabajo de muestreo que tenemos por delante. Habrá que ir pensando en sustituir los baños por duchas de campaña, en cubierta.
  3. Casi puedo oír las alarmas marinas avisando a las gambas para que corran a esconderse en sus cuevas y no salgan de ellas mientras que el GdC no ande lejos. La fama del Dr. Joan Batista Company -Batis-, del ICM, como capturador de gambas y otros seres marinos demersales (que viven cerca del fondo), es legendario. De ahí el pánico. Pero en esta fase del proyecto el objetivo es capturar larvas y juveniles, así que me temo que…
  4. …el rito presente en el GdC desde tiempo inmemorial, consistente en hacer el último ágape de la campaña a base de bandejas de gambas rosadas, y no parar hasta que los labios quedan en carne viva de chupar sus cabezas pinchudas, no va a tener lugar en esta ocasión. No sé si seremos capaces de chupar las cabecillas de seres planctónicos… ¿una crema de marisco, quizás?