PARTE MÉDICO

Traveling

Visto desde babor, el GdC tiene el aspecto lozano de casi siempre.

Pero el parte médico contradice la primera impresión.

Y eso que, a pesar de que los marineros se han aplicado a la hora de darle a estribor una buena capa de maquillaje. Sólo una mirada detallista detectaría los daños en el forro, con las costillas -las cuadernas- marcándose como las de yogui después de un ayuno…

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El maquillaje no oculta los daños a una mirada escrutadora

Las cosas están así: Bureau Veritas nos da dos meses y medio para reparar los daños. Eso significa que lo antes posible debemos encontrar un astillero que acepte el trabajo, o un taller que esté dispuesto a hacer la reparación con el barco a flote: se escora el barco a babor todo lo posible para dejar la herida -que afortunadamente está por encima de la linea de flotación- lo más alejada del agua; entonces se opera y cuando todo ha cicatrizado se adriza el barco y listo. Desde luego, como sea así como reparan a nuestro querido GdC, paralizo mis vacaciones y me vengo a Barcelona a documentar el proceso.

Mientras, Capitanía retiene nuestro despacho -el visto bueno de la Autoridad Marítima para salir a navegar-, así que si el GdC ha de salir a navegar, habrá que pedir que nos lo devuelva… nos ha prometido que así será.

Que el GdC salga a navegar puede ser por varias causas, a saber:

  1. Que se tenga que desplazar al astillero asignado para realizar la reparación…
  2. Que se decida continuar con la campaña de WINFISH. El miércoles se había decidido darla por finalizada, pero los viejos del lugar sabemos que el concepto donde dije “digo”, digo “Diego” es un leitmotiv en la actividad científica, por tantas causas que su enumeración no cabría en esta entrada. Eso sí, mientras el barco no esté en disposición deba cumplir con el punto 1, y el viento y la mar lo permitan… ¡casi nada!
  3. Que, no dándose el número 2, salgan otros trabajillos para pasar el rato mientras se da orden de cumplir el número 1…
  4. Otros…

A todo esto, la cofa de nuestras vacaciones asoma por el horizonte: el 1 de Abril deberíamos estar en casa. Confiamos firmemente en que se cumpla ese plazo, peeero… atiéndase al punto 2 anterior…

En fin, como dice mi cuñado, “es todo muy complicado”, que junto con lo que dice mi sobrino -“la vida es dura”-, refleja perfectamente la situación en la que se encuentra el GdC y su tripulación.

Visto así, quién diría que…

Mientras, el tiempo va pasando, para angustia de muchos. Pero no para nuestro compañero Anxo, que el miércoles cumplió años con un talante alegre y despreocupado, convirtiéndose durante un momento en ejemplo para todos:

Anxo, soplando… ¿o resoplando?. Foto: Cristina

En fin, veremos cómo acaba todo. Por ahora, el fin de semana lo pasamos amarrados a nuestro manso y protector atraque en el Maremágnum de Barcelona.

Podría ser peor, ¿verdad, doctor?

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PRONÓSTICO RESERVADO

El GdC sigue amarrado en su atraque habitual de Barcelona, junto al Maremágnum, desde que llegara el domingo pasado tras abandonar la dársena de Palamós, después del temporal huracanado que le castigó golpeándolo contra el hormigón del muelle de Pescadores, tras reventar sus defensas, romper (faltar, se dice en el argot marinero) varias estachas y dejar claro que las defensas propias del muelle son insuficientes por su tamaño, por su número, o por ambas cosas, cuando las cosas se ponen realmente mal.

En los momentos más duros del temporal la aguja del anemómetro quedó pegada en el límite de su escala, que está en 60 nudos. O sea, que durante un buen rato estuvo soplando a más de 60 nudos, probablemente con ráfagas que debieron acercarse a los 70 nudos. Esos son casi 130 km/h. La suerte y la profesionalidad de mis compañeros que estuvieron maniobrando el barco, desde el Puente y la Máquina, y en cubierta, trabajando con estachas y defensas de respeto, hicieron que no hubieran daños personales. El comportamiento de los científicos y técnicos que estaban a bordo, a la hora de abandonar el barco y seguir las indicaciones de quienes debíamos ocuparnos de su seguridad, también es necesario reconocer y agradecer.

Durante la jornada de hoy, diferentes técnicos han estado evaluando los daños producidos en el forro y estructura del GdC, que está a la espera de que la Autoridad Marítima mantenga o revoque el Certificado de Navegabilidad, indispensable para que el barco pueda hacerse a la mar y seguir con sus actividades oceanográficas.

Hay que esperar.

Mientras, a modo de confabulación de energías positivas para sobrellevar estos momentos de incertidumbre, y aprovechando mi escapada para pasar en familia la celebración de la mayoría de edad de Eduard, mi hijo, dejo aquí algunos archivos gif que por su peso he preferido no subir con los limitados recursos del barco.

CORMORÁN GRANDE

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con su librea nupcial

Rompiente I en la escollera de Palamos

La mar de fondo, tras el temporal nocturno, rompiendo en la escollera de Palamós

Atraque en Barcelona

Maniobra de atraque en el Marmágnum de Barcelona

Tres meses alrededor de la Antártida

Cada vez que entro en las páginas de Superscienceme para leer sobre el proyecto ACE de circunnavegación antártica me emociono. Hoy casi se me saltan las lágrimas… será que estoy especialmente sensible, en estas últimas horas.

Salud y buena proa a ACE, a Akademik Tryoshnikov, a Superscienceme

Super Science Me

  • La expedición para la circunnavegación antártica (ACE) reúne 22 proyectos de seis continentes.
  • Un proyecto de investigación español entre los seleccionados.
  • Los científicos surcan el océano Austral durante tres meses de navegación.

Un objetivo ambicioso, como el de recopilar información que permita entender mejor el impacto del cambio climático en el océano Austral; un buque oceanográfico ruso, el Akademik  Tryoshnikov; 22 proyectos con sus 55 investigadores, procedentes de seis continentes; y tres meses para un viaje alrededor de la Antártida. Estos son los ingredientes con los que nace la primera expedición para la circunnavegación completa de la Antártida y las islas subantárticas con fines científicos (ACE, por sus siglas en inglés).

La expedición ACE partió el pasado diciembre de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, para comenzar un viaje sin precedentes alrededor de la Antártida. La travesía se subdivide en tres etapas (leg 1, leg 2 y leg 3)…

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LA MARMOTA HA MUERTO… ¿O SÓLO ESTÁ DORMIDA?

Frente a la bocana del puerto de Barcelona

El GdC ha navegado desde Palamós a Barcelona buscando consuelo, como el mero herido lo busca en su guarida.

El GdC fondeado, mientras el oleaje barría la escollera de Palamós

Mañana será día de gestiones: habrá que presentar una protesta de mar,  el acto jurídico por el que el capitán presta declaración sobre los hechos que produjeron los daños en el barco; se tendrá que informar en Capitanía Marítima de la situación en la que se encuentra el GdC;  y un perito deberá comprobar si el barco puede continuar con su actividad y posponer las reparaciones hasta que realice la entrada en astillero programada para este invierno, o debe adelantar ésta y realizarlas inmediatamente.

Daños en el costado, a la altura del laboratorio

No sólo hay daños en la pintura. Hay deformaciones en el forro y las cuadernas

La zona de abordaje y la gatera cercana han quedado deformadas

La zona del laboratorio seco y la contigua de la lavandería son las más afectadas

Detalle de la deformación del mamparo de proa del laboratorio seco

Si el perito declara al barco como navegable, quizás se pueda retomar la actividad de WINFISH donde lo dejamos. Parece que,  independientemente de la situación del barco, el mal tiempo va a seguir entrando y saliendo de los mapas meteorológicos durante algunos días. Mañana entra un temporal que durará hasta el miércoles. Quizás el jueves o el viernes  WINFISH y el GdC vuelvan a navegar juntos…

¿Estará muerta la marmota, o sólo estará durmiendo? 

ESTO SE PAGA APARTE

El GdC está siempre pensando en cómo dar un mejor servicio a las campañas, incluido el capítulo de entretenimiento. 

Pero esta vez creo que nos hemos pasado.

El oleaje barre el muelle de Pescadores.. (foto: Bob Morane )

… ¡ y la cubierta! (Foto: Bob Morane )

Contratamos con Eolo un discreto aumento súbito de viento  para darle algo de tensión a la enésima entrada en Palamós, pero o Eolo no nos entendió bien, o se está cobrando alguna deuda que no recordamos. La cosa es que en vez de “un discreto aumento de viento “, nos ha enviado casi 60 nudos que han barrido el puerto y el pueblo. Se han perdido estachas y defensas, y el barco ha tenido que abandonar el atraque y mantenerse al pairo en medio de la dársena. Pero antes, científicos y técnicos han desembarcado por seguridad,  acompañados de los tripulantes que en situación de emergencia deben controlar su seguridad.

En el bar del mercado, a las 05:30, esperando (foto : Bob Morane )

Son las 08:20, llevamos tres horas desembarcados, y desde el bar de la Casa del Mar -antes estuvimos en el del mercado – vemos al GdC estático a un cable del muelle, mientras las olas barren la escollera.  Lo peor ya ha pasado.

Las olas batiendo la escollera, y el GdC, al pairo

Ahora sólo queda decirle a Ana Sabatés,  IP del proyecto,  que esto se paga aparte. 

SALPASARNA

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El GdC en Palamós

Garbanzos Estofados, con Comino y Huevo Duro, Calamares Fritos, Paletilla de cordero al Horno

Pensaba que en esta campaña me iba a hartar de ver larvas de sardina y bacaladilla, pero por ahora, lo que más estoy viendo ni siquiera son gaviotas, charranes, pardelas y págalos… son marmotas.

No, no he descubierto ninguna nueva especie de la familia de los Esciúridos que, emulando a la nutria, haya decidido conquistar el océano.

Es que, esto de entrar en Palamós, juraría que ya lo he vivido. Nuestro rítmico zarpar y arribar a este puerto está comenzando a tener la exactitud de una línea regular de transbordadores costeros. No me extrañaría nada que cualquier día de estos se acercara una familia de turistas preguntando qué calas tocamos.

Pero así es la mar y el tiempo, y nosotros no hacemos otra cosa que seguir sus dictados y aprovechar todo lo que podemos el intervalo entre Palamós y Palamós.

Desde que zarpamos la última vez de nuestro atraque en el muelle de Pescadores de esta pintoresca localidad gerundense -ya, suena a NODO, pero es por no repetir por enésima vez su nombre- hemos realizado nuestro primer ciclo de 24 horas, en esta ocasión a unas diez millas al Este del Golfo de Rosas. O sea, que hemos estado muestreando 24 horas en la misma localización GPS. Es importante entender que, de la misma manera que estando un día entero sentados en una silla, inmóviles, no respiramos el mismo aire porque éste circula a nuestro alrededor, la columna de agua bajo el casco del GdC va cambiando durante esas 24 horas. Además los organismos planctónicos y con ellos toda la cadena trófica prsente en esa columna de agua migran verticalmente en función de la luz. Es, por lo tanto, un sistema complejo con muchas variables que se interrelacionan.

En las últimas horas parece que ha aumentado algo la presencia de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla. Estás últimas están apareciendo, sin embargo, en la zona de la plataforma, a profundidades menores de lo que es estadísticamente normal. Las razones de esta circunstancia quizás se puedan adivinar tras el ánalisis sistemático de los datos oceanográficos y el estudio minucioso de las muestras, una vez WINFISH se traslade a sus laboratorios del ICM. Por ahora, sabemos que el régimen de vientos no ha sido, ni está siendo, el esperable en estas fechas; que, debido a ello, la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas no ha sido de la envergadura habitual; que, tal vez por esa razón, la presencia de plancton gelatinoso en las redes de muestreo está siendo masiva, y la densidad presencial de huevos y larvas de sardina y bacaladilla está siendo menor de lo previsto…

Apareció la marmota, volvimos a puerto, y ya sabemos que mañana sábado, por la noche, volveremos a zarpar. Sabemos eso y sabemos, incluso, que la marmota volverá a aparecer 24 horas después. Hoy ha habido varias personas del equipo científico que han decidido pasar por casa, ya que Barcelona está a hora y media en autobús. Los demás, ya se sabe: paseos, bareteos, cine -si no se es muy exigente con la cartelera-, lectura, películas p2p, TV -futbolera, sobre todo-… Sí, somos humanos, para lo bueno y para lo malo.

A los animalillos se les acaba cogiendo, con el tiempo, cariño. Incluso a las marmotas. A esta le he puesto el nombre de Salpasarna, en recuerdo de que su presencia está siendo tan molesta como la de las salpas en las redes, tan irritante como la sarna perniciosa.

EL EMPECINAMIENTO DE LO INMUTABLE

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La mar en la amura de Br

Ensalada de Quinoa, Trigo, Surimi y Champiñones, Huevos Fritos con Bacon y Pimientos, Crema de Calabaza, Pescado Variado a la Plancha, con Mojo Verde y Rollitos de Primavera

La mar hace que el barco se balancee moderadamente, ayudando a conciliar el sueño. Salvo unas horas en el que el viento del NW sopló con fuerza en el Golfo de León, obligándonos a volver a Palamós, la mar predominante ha sido de componente sur, lo cual no ayuda a que la superficie se enfríe y se active la mezcla vertical y el afloramiento de agua profunda.

Eso explica en parte el estado oceanográfico de la zona, y quizás la empecinada falta de bacaladilla sobre todo, pero también de sardina. El agua en superficie de esta parte del Golfo de León está 1°C más caliente que la media de los registros  para estas fechas. Lejos de ser despreciable, ese grado de más supone una situación biogeoquímica diferente a lo que se considera normal, cuando cada temporal predominantemente del NW que sopla durante el invierno en el Golfo de León, que suele durar días, enfría un poco más la superficie hasta que esas aguas acaban hundiéndose y haciendo que su lugar sea ocupado por aguas profundas, ricas en nutrientes, que son las que favorecen la reproducción de varias de las especies frecuentes en la zona.

No sólo la temperatura afecta a las condiciones ecológicas de estas aguas. Utilizando los datos de temperatura y salinidad que de manera continua va recopilando el barco, y cotejándolos con las imágenes de satélite en las que se exponen los niveles de clorofila de las capas superficiales de la columna de agua, Jordi Salat, uno de los científicos con más experiencia del ICM, pudo identificar una pluma de agua menos salada, probablemente proveniente del Ródano, que penetraba en el Golfo de León siguiendo un eje con dirección SW. Hay que puntualizar que la diferencia de salinidad de las aguas de la pluma con las que le envuelven era de 0,2 grados. Para hacerse una idea, basta imaginar que a un litro de agua le añadimos 38 gramos de sal y a otro litro le añadimos 36 gramos, y que hacemos una cata ciega. ¿Seríamos capaces de detectar cuál era el agua más salada? Probablemente no, pero para muchos organismos marinos esa diferencia puede ser crucial para determinar la viabilidad o no de sus poblaciones.

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Con la esperanza de que un cambio en la salinidad de los primeros metros de la columna de agua –aproximadamente, los veinte primeros metros-, se muestrearon las aguas de la pluma y las colindantes, más saladas, repetidas veces. Pero el resultado no vario apenas. Se mantuvo la baja concentración de larvas, y la alta densidad de plancton gelatinoso.

Después aumentó el viento y la mar, y el GdC se apresuró a buscar refugio en Palamós. Nadie se sorprendió. Hacía varios días que ese cambio de tiempo estaba anunciado, de la misma manera que ahora mismo, poco antes de medianoche del miércoles, sabemos que el viernes tendremos que volver a Palamós para huir del mal tiempo, que probablemente podamos volver a la zona de trabajo el domingo –con lo cual me quedo sin poder celebrar con mi familia el cumpleaños de mi hijo-, y que el buen tiempo disponible acabará pronto: el martes que viene volveremos a replegarnos ante otra intensificación de la marejadas.

Palamós en invierno es un puerto tranquilo –salvo en carnaval, cuando miríadas de decibelios en forma de música “Los40” son liberados arbitrariamente con el pretexto de que la vida se va a volver un asco con la exigencia de penitencia y constricción (exigencia que muy poca gente cumple todavía, afortunadamente)-. Se echa de menos el poder utilizar la playa como lugar donde dejar pasar las horas, adormilado en la arena o, como en mi caso, observando el fondo rocoso del litoral (observar, siempre: el cielo, la superficie de la mar, su fondo… ¿una obsesión?… quizás; un remedio para abstraerse de todo y encontrar la serenidad, seguro). Pero, por contra, uno puede tomarse un vino y comerse unas tapas sin tener que sufrir las aglomeraciones estivales. Y eso es de agradecer. O puede sentarse en el borde del camino de ronda que sigue la línea litoral, observando las aves jugar con el viento que ha llevado al GdC a puerto, sin que continuamente te corten la visión una hilera interminable de paseantes con tonos alangostados y olor a crema hidratante a granel. Cines, de dos que había sólo queda uno. Ambos ofrecían la programación más comercial, pero de vez en cuando era agradable repantigarse en la butaca y dejar que, en verano, pasaran las horas de mal calor. Pero lo que nunca perderá Palamós son sus bellos crepúsculos en los días de viento.

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Nos quedan, tal vez, menos de cuarenta y ocho horas de muestreo antes de tener que abandonar la zona por tercera vez. Ahora mismo estamos pescando con una red mesopelágica de arrastre que puede capturar organismos a partir de tamaños mayores de 4 mm. El primer lance ha venido embotado de plancton gelatinoso, sobre todo de grandes salpas, de más de 10 cm de longitud.

Es, definitivamente, el empecinamiento de lo inmutable.