LA MARMOTA HA MUERTO… ¿O SÓLO ESTÁ DORMIDA?

Frente a la bocana del puerto de Barcelona

El GdC ha navegado desde Palamós a Barcelona buscando consuelo, como el mero herido lo busca en su guarida.

El GdC fondeado, mientras el oleaje barría la escollera de Palamós

Mañana será día de gestiones: habrá que presentar una protesta de mar,  el acto jurídico por el que el capitán presta declaración sobre los hechos que produjeron los daños en el barco; se tendrá que informar en Capitanía Marítima de la situación en la que se encuentra el GdC;  y un perito deberá comprobar si el barco puede continuar con su actividad y posponer las reparaciones hasta que realice la entrada en astillero programada para este invierno, o debe adelantar ésta y realizarlas inmediatamente.

Daños en el costado, a la altura del laboratorio

No sólo hay daños en la pintura. Hay deformaciones en el forro y las cuadernas

La zona de abordaje y la gatera cercana han quedado deformadas

La zona del laboratorio seco y la contigua de la lavandería son las más afectadas

Detalle de la deformación del mamparo de proa del laboratorio seco

Si el perito declara al barco como navegable, quizás se pueda retomar la actividad de WINFISH donde lo dejamos. Parece que,  independientemente de la situación del barco, el mal tiempo va a seguir entrando y saliendo de los mapas meteorológicos durante algunos días. Mañana entra un temporal que durará hasta el miércoles. Quizás el jueves o el viernes  WINFISH y el GdC vuelvan a navegar juntos…

¿Estará muerta la marmota, o sólo estará durmiendo? 

ESTO SE PAGA APARTE

El GdC está siempre pensando en cómo dar un mejor servicio a las campañas, incluido el capítulo de entretenimiento. 

Pero esta vez creo que nos hemos pasado.

El oleaje barre el muelle de Pescadores.. (foto: Bob Morane )

… ¡ y la cubierta! (Foto: Bob Morane )

Contratamos con Eolo un discreto aumento súbito de viento  para darle algo de tensión a la enésima entrada en Palamós, pero o Eolo no nos entendió bien, o se está cobrando alguna deuda que no recordamos. La cosa es que en vez de “un discreto aumento de viento “, nos ha enviado casi 60 nudos que han barrido el puerto y el pueblo. Se han perdido estachas y defensas, y el barco ha tenido que abandonar el atraque y mantenerse al pairo en medio de la dársena. Pero antes, científicos y técnicos han desembarcado por seguridad,  acompañados de los tripulantes que en situación de emergencia deben controlar su seguridad.

En el bar del mercado, a las 05:30, esperando (foto : Bob Morane )

Son las 08:20, llevamos tres horas desembarcados, y desde el bar de la Casa del Mar -antes estuvimos en el del mercado – vemos al GdC estático a un cable del muelle, mientras las olas barren la escollera.  Lo peor ya ha pasado.

Las olas batiendo la escollera, y el GdC, al pairo

Ahora sólo queda decirle a Ana Sabatés,  IP del proyecto,  que esto se paga aparte. 

SALPASARNA

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El GdC en Palamós

Garbanzos Estofados, con Comino y Huevo Duro, Calamares Fritos, Paletilla de cordero al Horno

Pensaba que en esta campaña me iba a hartar de ver larvas de sardina y bacaladilla, pero por ahora, lo que más estoy viendo ni siquiera son gaviotas, charranes, pardelas y págalos… son marmotas.

No, no he descubierto ninguna nueva especie de la familia de los Esciúridos que, emulando a la nutria, haya decidido conquistar el océano.

Es que, esto de entrar en Palamós, juraría que ya lo he vivido. Nuestro rítmico zarpar y arribar a este puerto está comenzando a tener la exactitud de una línea regular de transbordadores costeros. No me extrañaría nada que cualquier día de estos se acercara una familia de turistas preguntando qué calas tocamos.

Pero así es la mar y el tiempo, y nosotros no hacemos otra cosa que seguir sus dictados y aprovechar todo lo que podemos el intervalo entre Palamós y Palamós.

Desde que zarpamos la última vez de nuestro atraque en el muelle de Pescadores de esta pintoresca localidad gerundense -ya, suena a NODO, pero es por no repetir por enésima vez su nombre- hemos realizado nuestro primer ciclo de 24 horas, en esta ocasión a unas diez millas al Este del Golfo de Rosas. O sea, que hemos estado muestreando 24 horas en la misma localización GPS. Es importante entender que, de la misma manera que estando un día entero sentados en una silla, inmóviles, no respiramos el mismo aire porque éste circula a nuestro alrededor, la columna de agua bajo el casco del GdC va cambiando durante esas 24 horas. Además los organismos planctónicos y con ellos toda la cadena trófica prsente en esa columna de agua migran verticalmente en función de la luz. Es, por lo tanto, un sistema complejo con muchas variables que se interrelacionan.

En las últimas horas parece que ha aumentado algo la presencia de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla. Estás últimas están apareciendo, sin embargo, en la zona de la plataforma, a profundidades menores de lo que es estadísticamente normal. Las razones de esta circunstancia quizás se puedan adivinar tras el ánalisis sistemático de los datos oceanográficos y el estudio minucioso de las muestras, una vez WINFISH se traslade a sus laboratorios del ICM. Por ahora, sabemos que el régimen de vientos no ha sido, ni está siendo, el esperable en estas fechas; que, debido a ello, la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas no ha sido de la envergadura habitual; que, tal vez por esa razón, la presencia de plancton gelatinoso en las redes de muestreo está siendo masiva, y la densidad presencial de huevos y larvas de sardina y bacaladilla está siendo menor de lo previsto…

Apareció la marmota, volvimos a puerto, y ya sabemos que mañana sábado, por la noche, volveremos a zarpar. Sabemos eso y sabemos, incluso, que la marmota volverá a aparecer 24 horas después. Hoy ha habido varias personas del equipo científico que han decidido pasar por casa, ya que Barcelona está a hora y media en autobús. Los demás, ya se sabe: paseos, bareteos, cine -si no se es muy exigente con la cartelera-, lectura, películas p2p, TV -futbolera, sobre todo-… Sí, somos humanos, para lo bueno y para lo malo.

A los animalillos se les acaba cogiendo, con el tiempo, cariño. Incluso a las marmotas. A esta le he puesto el nombre de Salpasarna, en recuerdo de que su presencia está siendo tan molesta como la de las salpas en las redes, tan irritante como la sarna perniciosa.

EL EMPECINAMIENTO DE LO INMUTABLE

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La mar en la amura de Br

Ensalada de Quinoa, Trigo, Surimi y Champiñones, Huevos Fritos con Bacon y Pimientos, Crema de Calabaza, Pescado Variado a la Plancha, con Mojo Verde y Rollitos de Primavera

La mar hace que el barco se balancee moderadamente, ayudando a conciliar el sueño. Salvo unas horas en el que el viento del NW sopló con fuerza en el Golfo de León, obligándonos a volver a Palamós, la mar predominante ha sido de componente sur, lo cual no ayuda a que la superficie se enfríe y se active la mezcla vertical y el afloramiento de agua profunda.

Eso explica en parte el estado oceanográfico de la zona, y quizás la empecinada falta de bacaladilla sobre todo, pero también de sardina. El agua en superficie de esta parte del Golfo de León está 1°C más caliente que la media de los registros  para estas fechas. Lejos de ser despreciable, ese grado de más supone una situación biogeoquímica diferente a lo que se considera normal, cuando cada temporal predominantemente del NW que sopla durante el invierno en el Golfo de León, que suele durar días, enfría un poco más la superficie hasta que esas aguas acaban hundiéndose y haciendo que su lugar sea ocupado por aguas profundas, ricas en nutrientes, que son las que favorecen la reproducción de varias de las especies frecuentes en la zona.

No sólo la temperatura afecta a las condiciones ecológicas de estas aguas. Utilizando los datos de temperatura y salinidad que de manera continua va recopilando el barco, y cotejándolos con las imágenes de satélite en las que se exponen los niveles de clorofila de las capas superficiales de la columna de agua, Jordi Salat, uno de los científicos con más experiencia del ICM, pudo identificar una pluma de agua menos salada, probablemente proveniente del Ródano, que penetraba en el Golfo de León siguiendo un eje con dirección SW. Hay que puntualizar que la diferencia de salinidad de las aguas de la pluma con las que le envuelven era de 0,2 grados. Para hacerse una idea, basta imaginar que a un litro de agua le añadimos 38 gramos de sal y a otro litro le añadimos 36 gramos, y que hacemos una cata ciega. ¿Seríamos capaces de detectar cuál era el agua más salada? Probablemente no, pero para muchos organismos marinos esa diferencia puede ser crucial para determinar la viabilidad o no de sus poblaciones.

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Con la esperanza de que un cambio en la salinidad de los primeros metros de la columna de agua –aproximadamente, los veinte primeros metros-, se muestrearon las aguas de la pluma y las colindantes, más saladas, repetidas veces. Pero el resultado no vario apenas. Se mantuvo la baja concentración de larvas, y la alta densidad de plancton gelatinoso.

Después aumentó el viento y la mar, y el GdC se apresuró a buscar refugio en Palamós. Nadie se sorprendió. Hacía varios días que ese cambio de tiempo estaba anunciado, de la misma manera que ahora mismo, poco antes de medianoche del miércoles, sabemos que el viernes tendremos que volver a Palamós para huir del mal tiempo, que probablemente podamos volver a la zona de trabajo el domingo –con lo cual me quedo sin poder celebrar con mi familia el cumpleaños de mi hijo-, y que el buen tiempo disponible acabará pronto: el martes que viene volveremos a replegarnos ante otra intensificación de la marejadas.

Palamós en invierno es un puerto tranquilo –salvo en carnaval, cuando miríadas de decibelios en forma de música “Los40” son liberados arbitrariamente con el pretexto de que la vida se va a volver un asco con la exigencia de penitencia y constricción (exigencia que muy poca gente cumple todavía, afortunadamente)-. Se echa de menos el poder utilizar la playa como lugar donde dejar pasar las horas, adormilado en la arena o, como en mi caso, observando el fondo rocoso del litoral (observar, siempre: el cielo, la superficie de la mar, su fondo… ¿una obsesión?… quizás; un remedio para abstraerse de todo y encontrar la serenidad, seguro). Pero, por contra, uno puede tomarse un vino y comerse unas tapas sin tener que sufrir las aglomeraciones estivales. Y eso es de agradecer. O puede sentarse en el borde del camino de ronda que sigue la línea litoral, observando las aves jugar con el viento que ha llevado al GdC a puerto, sin que continuamente te corten la visión una hilera interminable de paseantes con tonos alangostados y olor a crema hidratante a granel. Cines, de dos que había sólo queda uno. Ambos ofrecían la programación más comercial, pero de vez en cuando era agradable repantigarse en la butaca y dejar que, en verano, pasaran las horas de mal calor. Pero lo que nunca perderá Palamós son sus bellos crepúsculos en los días de viento.

las-medas-y-el-crepusculo-por-estribor

Nos quedan, tal vez, menos de cuarenta y ocho horas de muestreo antes de tener que abandonar la zona por tercera vez. Ahora mismo estamos pescando con una red mesopelágica de arrastre que puede capturar organismos a partir de tamaños mayores de 4 mm. El primer lance ha venido embotado de plancton gelatinoso, sobre todo de grandes salpas, de más de 10 cm de longitud.

Es, definitivamente, el empecinamiento de lo inmutable.

EL YUGO DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Pan con Tomate, Jamón y Espárragos, Butifarra con Alubias Salteadas y Pimientos de Padrón, Sopa de Verduras e Hinojo, Sancocho de Bacalao.

El viento del norte nos llevó a buscar refugio en Palamós pero el GdC, con Palamós, ya tenía una cita. Uno de los dos motores auxiliares había sufrido una avería que obligaba a buscar ayuda en puerto para repararlo. Los motores auxiliares son los que producen toda la energía eléctrica necesaria para que el barco funcione. Salvo cuando el barco está conectado a tierra por un umbilical conectado a un poste eléctrico, siempre tiene que haber un motor auxiliar funcionando, incluso cuando estamos navegando. El motor principal es sólo propulsor: su único cometido es hacer girar el eje de la hélice para que ésta dé empuje al casco. Los dos motores auxiliares funcionan alternadamente, de modo que cada uno es el motor de emergencia cuando es el otro el que está proporcionando la energía eléctrica. Si se estropea uno de los motores auxiliares, el que le sustituye no tendrá ninguno que le suceda si él también se avería. Por ello, no conviene estar mucho tiempo con un motor auxiliar averiado.

Así que en cuanto se supo que debido al mal tiempo  íbamos a tener que buscar refugio en Palamós, el departamento ee Máquinas lo organizó todo para aprovechar la circunstancia.

Al atracar en Palamós nos pudimos comprobar que se había convocado en su puerto un Congreso Internacional de Pelagia noctiluca, la pequeña medusa con toques de color cárdeno que atemoriza a los bañistas cuando se acerca a las playas. O era un congreso, o la mar las había empujado al interior del puerto de Palamós, dejando alta mar libre de ellas, o el bloom de Pelagia era tan desproporcionado que había invadido cualquier rincón, incluído el puerto. Consultado el staff científico, este apostó por la tercera opción, o sea, que había Pelagia por todos sitios. Y eso no era una buena noticia para los huevos y larvas de sardina y bacaladilla ni, a la postre, para WINFISH.

Reconozco que quizás fue una falta de sensibilidad el hecho de que el menú de ayer fuera huevos rellenos y sardinas a la plancha. Tal vez algún científico creyera ver en esos platos una carga de ironía gastronómica. Espero que no fuera así. Por si acaso, en cuanto dí la comida escurrí el bulto con la excusa de ir a pajarear por los riscos que flanquean la playa de el Castell, a ver si veía alcas (Alca torda) invernando en estas aguas. No las ví, pero si vi a un par de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis), uno adulto y otro joven, pescando en la Fosca, y eso ya valió el paseo. El personal del barco se dedicó, en su mayoría, a soportar como pudo la música a todo meter de las carrozas del carnaval mientras intentaban relajarse delante de una cerveza, o paseando por las calles de Palamós.

El mal tiempo amainó y antes de media noche nos hicimos a la mar. Los trabajos de muestreo se han reanudado a partir de las 04:30… con idénticos resultados: los huevos y las larvas de bacaladilla andan prácticamente desaparecidos. El equipo está reunido en un permanente gabinete de crisis, intentando tomar decisiones que optimicen el tiempo de campaña. Las circunstancias que explican esta coyuntura son variadas. Está claro que el hecho de que los temporales que ha habido en la zona durante este invierno hayan sido predominantemente de Levante puede haber significado un insuficiente enfriamiento de la superficie marina para permitir la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas. Se está valorando la posibilidad de aumentar las mediciones de los valores ocenaográficos (temperatura, salinidad, etc.) -incluso aunque eso signifique menos tiempo de muestreo- con tal de tener una idea clara de hasta qué punto se ha realizado esos dos fenómenos que tanto influyen en la biología reproductiva de la sardina y la bacaladilla.

A todo esto, me ha parecido oír por el barco no sé qué de que el miércoles viene otra vez mal tiempo.

Es curiosa, esta campaña: necesitamos que haya mal tiempo para que a continuación la situación oceanográfica favorezca la aparición de huevos y larvas y se pueda medir, entonces, la relación entre ambos fenómenos. Pero el mal tiempo nos obliga a parar los trabajos y buscar refugio en puerto. Y ¿quién puede preferir estar en puerto a estar navegando?

PALAMÓS MON AMOUR

Palamós nos recibe en una mañana gris y húmeda, pero mejor eso que capear el temporal en alta mar. Eso sí, con varias carrozas con la música a todo meter, desfilando ante nadie, supongo que por el carnaval.

A las tres de la mañana ya soplaban 30 nudos,  momento en el que se han paralizado los trabajos y se ha arrumbado a puerto.

¿Los planes de WINFISH para las próximas horas?  Dejar que el temporal haga su trabajo, enfríe las aguas del Golfo de León y las haga más confortables para los arrumacos de las bacaladillas y las sardinas. Y después, a muestrear a lo loco. 

Mientras  paseos, solitarios o gregarios, cine,  gastronomía… para gustos hay planes. 

LOS HUEVOS DE WINFISH

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Maniobra de largado de la red Mocness

Judias Tiernas con Patata y Zanahoria, Chuletas de Cerdo Agridulce con Rollitos de Primavera, Góndola de Pescado y Marisco, Tortilla de Queso con Fritada y Espárragos.

WINFISH -del inglés “winter”, invierno, y “fish”, pescado- anda de aquí para allá, buscando huevos y larvas de sardina –Sardina pilchardus- y bacaladilla – Micromesistius poutassou-. Encontrarlas ahora, que hace días que no hay temporal, es importante. La previsión meteorológica anuncia la entrada de un temporal del NW. Durará poco, apenas unas horas, pero tras él se volverá a muestrear esperando detectar las diferencias respecto a esas muestras recogidas en calma. Mientras tanto, el bloom de fitoplancton es visible a simple vista. El color del agua superficial es tan verde como la cubierta del GdC.

Eso es lo que pretende WINFISH, comprobar hasta qué punto el cambio en las condiciones oceanográficas generado por los temporales de componente norte, que enfrían las aguas superficiales hasta provocar la mezcla de la columna de agua y el afloramiento de aguas profundas cargadas de nutrientes, favorecen la puesta de las especies de peces que se reproducen en aguas frías.

Pero por ahora, se han visto más huevos en la mesa -en forma de tortilla de queso- que los que han acabado bajo la lupa del laboratorio, sobre todo en lo que se refiere a los de bacaladilla. Esta especie se reproduce en aguas más profundas que la sardina, que está más presente en la zona de la plataforma continental. WINFISH ya ha muestreado en estaciones más allá de la plataforma y el talud -el terraplén que conecta la plataforma con la llanura abisal- pero, paradójicamente, las unicas larvas de bacaladilla que se conservan a bordo han sido capturadas en estaciones de la zona de la plataforma. Quizás esté relacionado con la proliferación de plancton gelatinoso -medusas, saupas, pterópodos- que ciegan las redes de muestreo,y que se alimentan, entre otros organismos, de huevos y larvas de pez. Todo el mundo a bordo espera que tras el temporal previsto para las próximas horas -y que nos va a obligar a buscar refugio en Palamós durante 36 horas- tengamos huevos de bacaladilla como para montar un pequeño negocio de caviar poutássico. Es el sueño de WINFISH… Me refiero a lo de conseguir huevos de bacaladilla; no me consta que quieran montar ningún negocio al hilo de sus muestras… Aunque tampoco sería tan mala idea, tal como está en este país la inversión en investigación científica… ¡si hasta el presiedente del CSIC recomendó a sus científicos que buscaran su propia financiación!

Sobre las condiciones óptimas necesarias para que especies como la sardina y la bacaladilla se reproduzcan en las aguas del Mediterráneo noroccidental -y, por lo tanto, se mantengan sus pesquerías sostenibles- , ciertos datos podrían considerarse preocupantes. El calentamiento de los océanos, y del Mediterráneo especialmente, es un hecho probado. Desde 1947, el incremento medio de la temperatura de sus aguas superficiales ha aumentado 0,5⁰C; en profundidades medias (de los 200 m. a los 600 m.), la temperatura ha aumentado entre 0,05⁰C y 0,2⁰C; en las capas profundas (1000-2000 m.), el aumento ha sido de entre 0,03⁰C y 0,1⁰C. Este aumento de temperatura, que parece insignificante, supone un incremento inmenso de la energía acumulada en la columna de agua. La salinidad, otro parámetro fundamental a la hora de interpretar el estado del océano, también ha ido aumentando, principalmente debido a la disminución de la pluviometría y de los aportes de aguas continentales.

Qué rango de cambios en la temperatura del agua están dispuestas a soportar especies como la sardina y la bacaladilla, que necesitan aguas frías y ricas en nutrientes para reproducirse, es una pregunta que WINFISH quizás pueda ayudar a contestar. Un dato incuestionable es que en aguas del Atlántico norte el periodo de reproducción de la bacaladilla es sensiblemente más largo que en el Mediterráneo. La diferencia entre las temperaturas medias de ambas zonas geográficas está relacionada con este hecho. Otro dato inquietante es la captura cada vez más frecuente de especies consideradas como tropicales en aguas del Mediterráneo oriental.

El Mediterráneo está cambiando, y sus habitantes con él.

¿Huevos de qué especies de peces se muestrearán en las próximas generaciones?¿Qué pescados de proximidad encontraremos dentro de algunos años en las pescaderías del litoral mediterráneo español?

 

SEXO EN EL FRÍO

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Coliflor con Patatitas y Salsa de Tomate, Merluza Cocida con Pimentón, Aceite Crudo y Espárragos Trigueros, Hamburguesa con Gírgolas.

A las dos y media de la tarde el GdC se mece al ritmo de la mar de fondo del norte, señal de que en el Golfo de León la tramontana está soplando. Estamos a unas veinte millas al SE de Tossa, y la mar parece vacía. Tras salir de Barcelona en dirección al primer punto de muestreo, fueron pasando junto al barco diferentes aves, de una en una, como si fuera la presentación de credenciales del cuerpo diplomático destacado en estas aguas: gaviota reidora –Croicocephalus ridibundus-, gaviota patiamarilla –Larus michahellis-, gaviota cabecinegra –Larus melanocephalus-, gaviota de Audouin –Larus audouinii-, págalo grande –Stercorarius skua-, alcatraz –Morus bassanus-, pardela balear –Puffinus mauretanicus-… A lo lejos, casi en el límite de mi capacidad de identificación, un pequeño grupo de delfines mulares –Tursiops truncatus- nos ignoró y continuó su nadar indolente, sin ni siquiera venir a surfear ante la estela del barco.

Mientras, celebramos el cumpleaños de Toni -un compañero de la UTM- y Viña -el segundo de a bordo-, cada uno soplando las velas de una tarta, faltaría más. Todos a bordo votaríamos por que los únicos soplidos durante la campaña fueran esos. Pero todos sabemos que eso no va a ser así, que es cuestión de tiempo, y no me refiero precisamente a que llegue otro cumpleaños.

A medida que hemos ido separándonos de la costa -muy lentamente: los muestreos con diferentes redes y las lecturas con el CTD implican que sólo se puedan realizar una media de tres estaciones al día-, la presencia de aves y no digamos de cetáceos ha ido haciéndose cada vez más rala. Estamos en invierno y deberíamos estar encontrando larvas de bacaladilla –Micromesistius poutassou, una de las dos especies objetivo del proyecto-, pero tampoco.

WINFISH, el proyecto para el que el GdC va a navegar durante veinticuatro días por la zona norte del Mediterráneo occidental, al norte de Baleares y sur del Golfo de León, con el límite en el punto MEDOC (42ºN, 5ºE), que es el punto de intersección del eje del golfo de León con la vertical de Marsella, aproximadamente), trata de identificar los efectos de la mezcla vertical y la formación de agua profunda -producida por la meteorología invernal- en la estrategia de puesta y reclutamiento  de algunas especies de peces.

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Carta de estaciones de muestreo de WINFISH

Para que todos sepamos de qué estamos hablando, quizás convenga explicar por encima los términos expuestos hasta ahora.

En invierno, los vientos intensos, fríos y recurrentes que soplan del NW sobre el Golfo de León enfrían las aguas superficiales haciendo que ganen densidad hasta ser más pesadas que las de capas más profundas. Debido a ello van hundiéndose, provocando la mezcla de toda la columna de agua, tanto de la que hay sobre la plataforma continental como de la que llega a mayores profundidades. Fruto de esa mezcla emergen aguas profundas, cargadas de nutrientes, a la zona fótica.

Nutrientes en presencia de luz son aprovechados por las algas unicelulares como si fuera abono, de tal manera que esos organismos medran hasta convertirse en lo que en Biogeoquímica se denomina bloom de fitoplancton, iniciando una reacción en cadena de toda la red trófica.

bloom

Imagen de satélite en la que se representa mediante colores la concentración de clorofila (colores fríos, menos clorofila; colores cálidos, más) La fecha azul señala la dirección de los vientos predominantes y marca la zona de aguas enfriadas que acabarán hundiéndose.

Como cualquier otro organismo vivo, las especies de peces aprovechan las mejores condiciones ambientales para procear. Cuando los temporales activan la mezcla vertical de la columna de agua, contribuyendo a que la densidad de fitoplancton crezca, los peces deben percibir “la llamada de la naturaleza”, por así decirlo… o al menos eso sospecha la Dra. Ana Sabatés y su equipo, del ICM/CMIMA (CSIC), y por ello han ideado el proyecto WINFISH. Aunque cabe esperar que esa dinámica afecte a todas las especies de peces que se reproducen en invierno, WINFISH centrará el foco en la sardina –Sardina pilchardus, en aguas de la plataforma continental- y la bacaladilla –Micromesistius poutassou, propia de aguas más profundas-. Durante la campaña a bordo del GdC WINFISH tiene pensado muestrear en 87 estaciones distribuidas en el área de estudio, buscando huevos y larvas de dichas especies, buscando la relación entre su densidad y los efectos de los temporales que haya padecido la zona.

Así que, curiosamente, los peces del Golfo de León son como las personas: el frío, lejos de inhibir el instinto, lo activa: en los humanos, amparados bajo una manta; en los peces, rodeados de un cielo líquido, vivo y comestible.

PUESTA A PUNTO

Ensalada de Tomate, Mozzarella di Bufala y Pesto, Lubina al Horno con Patatas y Verduritas, Sopa de Verduras, Chuletitas de Ternasco con Pisto y Arroz Basmati

Aún no son las seis de la mañana, pero después de leer durante una hora en la litera tras desvelarme por la estridente llamada de la alarma general -cuando suena el protocolo dicta que hay que levantarse de la cama y estar preparado por si es necesario actuar; en este caso, nada de importancia: algo de la Máquina, pero que no ha necesitado ni siquiera interrumpir el transecto hacia el siguiente punto de muestreo-, he decidido tirar la toalla y aprovechar para ponerme al día con este diario que anda un poco desmadejado.

Tras dos meses y medio en tierra firme, desde que a mediados de Noviembre pasado la tripulación se desembarcara para disfrutar de las vacaciones invernales, volvemos a nuestro hogar flotante dispuestos a hincarle el diente a un nuevo año de campañas oceanográficas. Pero la meteorología decide que no nos da su plácet, y la primera campaña del proyecto ABIDES, del Dr. Pere Puig, de Geociencias Marinas del ICM-CMIMA (CSIC), es su víctima. De los siete días asignados para ese trabajo, sólo pudimos trabajar uno. Un temporal nos mantuvo amarrados durante los otros seis. Durante esa ventana de veinticuatro horas pudimos fondear los tres anclajes montados por el proyecto, e iniciamos la serie de multicores -que muestrean los sedimentos lodosos del fondo marino respetando su estratificación-, aunque sólo conseguimos extraer tres: al comenzar a entrar la marejada el multicore dejó de llegar al fondo con la suficiente estabilidad como para que sus tubos pudieran penetrar en los sedimentos.

Como el proyecto ABIDES pasará por el GdC en dos ocasiones más -Junio y Octubre-, tendremos tiempo para profundizar sobre sus propósitos. Baste por ahora comentar que ABIDES pretende estudiar los procesos sedimentarios actuales asociados a la actividad de la pesca de arrastre, que si bien ha sido investigada en los ambientes costeros, se sabe muy poco de los que ocurren en el talud continental, en donde el ecosistema bentónico es más vulnerable al tener menor capacidad de recuperación. El estrés que la pesca de arrastre genera en los fondos marinos es dramático en las zonas donde la actividad pesquera es intensa, continuada y amplia a nivel geográfico, como ocurre en la franja continental del Mediterráneo noroccidental (costa y talud adyacente a las provincias de Barcelona y Girona).

La siguiente campaña -salidas de prácticas con estudiantes del máster de Oceanografía de la Universidad de Barcelona- también sufrió los efectos del temporal, aunque en menor grado: la sinergia entre el profesorado de la UB y el GdC consiguió que se recupera el día perdido por el mal tiempo mediante el sencillo método de trabajar el doble uno de los días que si se pudo salir a navegar. Cinco profesores de la UB estuvieron adiestrando a más de veinticinco estudiantes del máster, realizando prácticas de Geología, Biogeoquímica, etc.

Tras constatar que más de uno poco se debió enterar de lo que le explicaban, absorto como estaba en intentar que su estómago entrara en resonancia con el vaivén del oleaje en vez de ir por su cuenta, negándose a contener nada en su interior -porque llana, lo que se dice llana, la mar no estaba-, propongo a la UB que además de profesores embarque un operador de cámara para que grabe las prácticas, de tal manera que en la tranquilidad del aula los ya recuperados alumnos puedan contemplar lo que los compañeros no afectados por el mareo realizaron en cubierta y en el laboratorio del GdC.

Es sólo una idea.

EL GOLFO Y WINFISH

Tortellini di Funghi e Succo di Pomodoro, Butifarra con Patata Asada y Queso Azul, Sopa de Legumbres, Trucha a la Navarra.

El GdC se hace a la mar con WINFISH, hacia el Golfo de León. 

Si alguna vez estuvo justificado catalogar una singladura de este barco como “una aventura”, las de esta campaña deberán ser adjetivadas así con méritos propios. Navegar por el Golfo de León en invierno, durante un mes, a bordo de un barco del porte del GdC promete,  al menos,  aventura.