ESTO SE PAGA APARTE

El GdC está siempre pensando en cómo dar un mejor servicio a las campañas, incluido el capítulo de entretenimiento. 

Pero esta vez creo que nos hemos pasado.

El oleaje barre el muelle de Pescadores.. (foto: Bob Morane )

… ¡ y la cubierta! (Foto: Bob Morane )

Contratamos con Eolo un discreto aumento súbito de viento  para darle algo de tensión a la enésima entrada en Palamós, pero o Eolo no nos entendió bien, o se está cobrando alguna deuda que no recordamos. La cosa es que en vez de «un discreto aumento de viento «, nos ha enviado casi 60 nudos que han barrido el puerto y el pueblo. Se han perdido estachas y defensas, y el barco ha tenido que abandonar el atraque y mantenerse al pairo en medio de la dársena. Pero antes, científicos y técnicos han desembarcado por seguridad,  acompañados de los tripulantes que en situación de emergencia deben controlar su seguridad.

En el bar del mercado, a las 05:30, esperando (foto : Bob Morane )

Son las 08:20, llevamos tres horas desembarcados, y desde el bar de la Casa del Mar -antes estuvimos en el del mercado – vemos al GdC estático a un cable del muelle, mientras las olas barren la escollera.  Lo peor ya ha pasado.

Las olas batiendo la escollera, y el GdC, al pairo

Ahora sólo queda decirle a Ana Sabatés,  IP del proyecto,  que esto se paga aparte. 

SALPASARNA

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El GdC en Palamós

Garbanzos Estofados, con Comino y Huevo Duro, Calamares Fritos, Paletilla de cordero al Horno

Pensaba que en esta campaña me iba a hartar de ver larvas de sardina y bacaladilla, pero por ahora, lo que más estoy viendo ni siquiera son gaviotas, charranes, pardelas y págalos… son marmotas.

No, no he descubierto ninguna nueva especie de la familia de los Esciúridos que, emulando a la nutria, haya decidido conquistar el océano.

Es que, esto de entrar en Palamós, juraría que ya lo he vivido. Nuestro rítmico zarpar y arribar a este puerto está comenzando a tener la exactitud de una línea regular de transbordadores costeros. No me extrañaría nada que cualquier día de estos se acercara una familia de turistas preguntando qué calas tocamos.

Pero así es la mar y el tiempo, y nosotros no hacemos otra cosa que seguir sus dictados y aprovechar todo lo que podemos el intervalo entre Palamós y Palamós.

Desde que zarpamos la última vez de nuestro atraque en el muelle de Pescadores de esta pintoresca localidad gerundense -ya, suena a NODO, pero es por no repetir por enésima vez su nombre- hemos realizado nuestro primer ciclo de 24 horas, en esta ocasión a unas diez millas al Este del Golfo de Rosas. O sea, que hemos estado muestreando 24 horas en la misma localización GPS. Es importante entender que, de la misma manera que estando un día entero sentados en una silla, inmóviles, no respiramos el mismo aire porque éste circula a nuestro alrededor, la columna de agua bajo el casco del GdC va cambiando durante esas 24 horas. Además los organismos planctónicos y con ellos toda la cadena trófica prsente en esa columna de agua migran verticalmente en función de la luz. Es, por lo tanto, un sistema complejo con muchas variables que se interrelacionan.

En las últimas horas parece que ha aumentado algo la presencia de larvas de sardina y, sobre todo, de bacaladilla. Estás últimas están apareciendo, sin embargo, en la zona de la plataforma, a profundidades menores de lo que es estadísticamente normal. Las razones de esta circunstancia quizás se puedan adivinar tras el ánalisis sistemático de los datos oceanográficos y el estudio minucioso de las muestras, una vez WINFISH se traslade a sus laboratorios del ICM. Por ahora, sabemos que el régimen de vientos no ha sido, ni está siendo, el esperable en estas fechas; que, debido a ello, la mezcla vertical y el afloramiento de aguas profundas no ha sido de la envergadura habitual; que, tal vez por esa razón, la presencia de plancton gelatinoso en las redes de muestreo está siendo masiva, y la densidad presencial de huevos y larvas de sardina y bacaladilla está siendo menor de lo previsto…

Apareció la marmota, volvimos a puerto, y ya sabemos que mañana sábado, por la noche, volveremos a zarpar. Sabemos eso y sabemos, incluso, que la marmota volverá a aparecer 24 horas después. Hoy ha habido varias personas del equipo científico que han decidido pasar por casa, ya que Barcelona está a hora y media en autobús. Los demás, ya se sabe: paseos, bareteos, cine -si no se es muy exigente con la cartelera-, lectura, películas p2p, TV -futbolera, sobre todo-… Sí, somos humanos, para lo bueno y para lo malo.

A los animalillos se les acaba cogiendo, con el tiempo, cariño. Incluso a las marmotas. A esta le he puesto el nombre de Salpasarna, en recuerdo de que su presencia está siendo tan molesta como la de las salpas en las redes, tan irritante como la sarna perniciosa.

EL EMPECINAMIENTO DE LO INMUTABLE

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La mar en la amura de Br

Ensalada de Quinoa, Trigo, Surimi y Champiñones, Huevos Fritos con Bacon y Pimientos, Crema de Calabaza, Pescado Variado a la Plancha, con Mojo Verde y Rollitos de Primavera

La mar hace que el barco se balancee moderadamente, ayudando a conciliar el sueño. Salvo unas horas en el que el viento del NW sopló con fuerza en el Golfo de León, obligándonos a volver a Palamós, la mar predominante ha sido de componente sur, lo cual no ayuda a que la superficie se enfríe y se active la mezcla vertical y el afloramiento de agua profunda.

Eso explica en parte el estado oceanográfico de la zona, y quizás la empecinada falta de bacaladilla sobre todo, pero también de sardina. El agua en superficie de esta parte del Golfo de León está 1°C más caliente que la media de los registros  para estas fechas. Lejos de ser despreciable, ese grado de más supone una situación biogeoquímica diferente a lo que se considera normal, cuando cada temporal predominantemente del NW que sopla durante el invierno en el Golfo de León, que suele durar días, enfría un poco más la superficie hasta que esas aguas acaban hundiéndose y haciendo que su lugar sea ocupado por aguas profundas, ricas en nutrientes, que son las que favorecen la reproducción de varias de las especies frecuentes en la zona.

No sólo la temperatura afecta a las condiciones ecológicas de estas aguas. Utilizando los datos de temperatura y salinidad que de manera continua va recopilando el barco, y cotejándolos con las imágenes de satélite en las que se exponen los niveles de clorofila de las capas superficiales de la columna de agua, Jordi Salat, uno de los científicos con más experiencia del ICM, pudo identificar una pluma de agua menos salada, probablemente proveniente del Ródano, que penetraba en el Golfo de León siguiendo un eje con dirección SW. Hay que puntualizar que la diferencia de salinidad de las aguas de la pluma con las que le envuelven era de 0,2 grados. Para hacerse una idea, basta imaginar que a un litro de agua le añadimos 38 gramos de sal y a otro litro le añadimos 36 gramos, y que hacemos una cata ciega. ¿Seríamos capaces de detectar cuál era el agua más salada? Probablemente no, pero para muchos organismos marinos esa diferencia puede ser crucial para determinar la viabilidad o no de sus poblaciones.

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Con la esperanza de que un cambio en la salinidad de los primeros metros de la columna de agua –aproximadamente, los veinte primeros metros-, se muestrearon las aguas de la pluma y las colindantes, más saladas, repetidas veces. Pero el resultado no vario apenas. Se mantuvo la baja concentración de larvas, y la alta densidad de plancton gelatinoso.

Después aumentó el viento y la mar, y el GdC se apresuró a buscar refugio en Palamós. Nadie se sorprendió. Hacía varios días que ese cambio de tiempo estaba anunciado, de la misma manera que ahora mismo, poco antes de medianoche del miércoles, sabemos que el viernes tendremos que volver a Palamós para huir del mal tiempo, que probablemente podamos volver a la zona de trabajo el domingo –con lo cual me quedo sin poder celebrar con mi familia el cumpleaños de mi hijo-, y que el buen tiempo disponible acabará pronto: el martes que viene volveremos a replegarnos ante otra intensificación de la marejadas.

Palamós en invierno es un puerto tranquilo –salvo en carnaval, cuando miríadas de decibelios en forma de música “Los40” son liberados arbitrariamente con el pretexto de que la vida se va a volver un asco con la exigencia de penitencia y constricción (exigencia que muy poca gente cumple todavía, afortunadamente)-. Se echa de menos el poder utilizar la playa como lugar donde dejar pasar las horas, adormilado en la arena o, como en mi caso, observando el fondo rocoso del litoral (observar, siempre: el cielo, la superficie de la mar, su fondo… ¿una obsesión?… quizás; un remedio para abstraerse de todo y encontrar la serenidad, seguro). Pero, por contra, uno puede tomarse un vino y comerse unas tapas sin tener que sufrir las aglomeraciones estivales. Y eso es de agradecer. O puede sentarse en el borde del camino de ronda que sigue la línea litoral, observando las aves jugar con el viento que ha llevado al GdC a puerto, sin que continuamente te corten la visión una hilera interminable de paseantes con tonos alangostados y olor a crema hidratante a granel. Cines, de dos que había sólo queda uno. Ambos ofrecían la programación más comercial, pero de vez en cuando era agradable repantigarse en la butaca y dejar que, en verano, pasaran las horas de mal calor. Pero lo que nunca perderá Palamós son sus bellos crepúsculos en los días de viento.

las-medas-y-el-crepusculo-por-estribor

Nos quedan, tal vez, menos de cuarenta y ocho horas de muestreo antes de tener que abandonar la zona por tercera vez. Ahora mismo estamos pescando con una red mesopelágica de arrastre que puede capturar organismos a partir de tamaños mayores de 4 mm. El primer lance ha venido embotado de plancton gelatinoso, sobre todo de grandes salpas, de más de 10 cm de longitud.

Es, definitivamente, el empecinamiento de lo inmutable.