VACIANDO, CRECIENDO

Como las mareas en las bahías, llenándolas y vaciándolas de océano con un ritmo casi tan viejo como el tiempo, la Luna ha vaciado esta vez al GdC poco a poco, ola tras ola, hasta quedarnos sólo unos cuantos, pocos, agarrados a sus mamparos como tomates de mar a las rocas intermareales. Esa luna grande y luminosa, que parecía recién sacada de la matriz donde el Universo se inventa a sí mismo, alumbró la madrugada y los pasos de los tripulantes por la pasarela, en busca de sus otros hogares. Recorrió el cielo jugando entre los hierros del barco hasta perderse por poniente, tras la silueta del Tibidabo.

 

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La Luna entre los hierros del GdC

Los que quedamos a bordo nos preparamos para recibir a colegios y ciudadanos que aceptaron la invitación a visitarnos, nacida de la Semana de la Ciencia, como Jornada de Puertas Abiertas.

Puertas y pasarela abiertas para un barco en apariencia vacío y aletargado. Las mañanas, para alumnos de 5º y 6º de Primaria -Escola Vedruna, Escola El Brusi, Escola Institució Montserrat- y del grado de Biología de la Universidad de Vic; las tardes, para el público en general. Queríamos acercar la realidad del GdC a quienes algún día lo necesiten para su actividad científica, a él o a sus sucesores, y a quienes ponen el dinero para que siga realizando sus funciones  -como lo hace este blog, al fin y al cabo-. Para ello disponíamos de tres herramientas:

  1. el propio barco, fascinante para quien no se haya adentrado en uno en su vida, visitando el puente, la sala de máquinas, el laboratorio, el comedor, la cocina y la gambuza, un camarote sobre la línea de flotación, y otro bajo ella.
  2. Las fotos que fuimos colocando en la cubierta y el laboratorio, en donde realmente trascurre la acción científica, escogidas de entre la miríada de ellas que guardo en el disco duro, crónica gráfica de muchos años de transectos, de estaciones, de pescas…
  3. Nuestros conocimientos y nuestros recuerdos, nuestra capacidad de contar historias, de responder preguntas. Somos marinos, no educadores, pero amamos lo que hacemos, y ese es el primer cimiento para transmitir conocimiento: el amor y la pasión. Éramos Carlos -el camarero-, Joan Jordi -antiguo primer oficial-, Eduardo -quien fue durante los últimos años el capitán del GdC-, Alberto -alumno de Máquinas-, Toni -buceador de Cadaqués http://www.divingcentercadaques.com/– y un servidor.

La organización del evento corrió a cargo de Elisabetta Broglio, doctora en Ciencias del Mar, responsable de la divulgación científica del Institut de Ciencies del Mar http://divulga.dooz.es/ y coordinadora de Observadores del Mar, un proyecto de fomento de Ciencia Ciudadana http://www.observadoresdelmar.es/ Elisabetta y María Vicioso, también de ICM Divulga, se ocuparon de admitir las solicitudes de visita, generar los grupos y ocupar los horarios disponibles, estudiar la geografía del barco para organizar el tráfico ordenado de los visitantes, escoger y encargar las copias en papel de las fotografías al Servicio de Reprografía del ICM…

Así que los tripulantes sólo teníamos que recordar, hablar y responder preguntas.

Ha sido una experiencia deliciosa. No sé, la verdad, quiénes han salido más beneficiados de la actividad, si los visitantes o los tripulantes. Quiero pensar que por igual.

El buen trabajo de Elisabetta y María hizo que La Vanguardia se interesara por estas jornadas en el GdC, y desplazó a una de sus periodistas -Elsa Velasco- para realizar un pequeño reportaje http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20161118/411969808601/semana-ciencia-abre-facetas-publico.html

Al final se consiguió lo que se quería: que el GdC se hiciera visible, y que se mantuviera el reto de intentar informar sobre sus actividades.

Pasaron las jornadas y ahora sólo quedan a bordo los dos vigilantes que cuidarán del barco mientras la tripulación esté en sus hogares de tierra firme.

El GdC no volverá a hacerse a la mar hasta Febrero. De nuevo se presenta un próximo año en el que se constata la actitud pacata y cortoplacista por parte del Gobierno, que sigue sin comprender que la inversión en Ciencia es una de las armas para remontar la dramática situación en la que nos encontramos. Una parte no despreciable de la disponibilidad del GdC -208 días al año- para realizar campañas oceanográficas será de nuevo desperdiciada ante la falta de financiación a proyectos.

Pero volveremos a embarcar con la misma ilusión. Y volveremos a montar unas jornadas de puertas abiertas, aún más interesantes, esperamos. ¿Les voy reservando una plaza ;-)?

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