CERRANDO CÍRCULOS

Ensalada con Crujiente de Jamón y Vinagreta de Salmorejo, Chuleta de Cerdo Agridulce con Pimientos Fritos, Sopa de Pollo y Verduras, Caldeirada de Pescadilla del Pincho

El círculo se cerró y lo hizo Marta, la misma que lo iniciara algunos días antes, al decirme: “tengo algo para ti… es de Florence”. Así comenzó para mí y para los que quisieron involucrarse -“para los que todavía tienen su alma de niño”, decía Florence en la carta que me entregó Marta- un viaje por todo el barco, buscando las pistas que Florence, con sigilo y astucia gatuna, había dejando por rincones que habían pasado desapercibidos para todos hasta saber que guardaban un secreto.

La cubierta de la Magistral, la de Botes, la Principal, la de Popa, la lavandería, el laboratorio, el comedor… Las pistas aparecían escritas a lápiz en pequeños papeles pegados con cinta aislante, invisibles si no te contorsionabas, te arrodillabas, reptabas… “el ojo del barco”, “estoy con el bebé García”, “¿Una ducha salada?”, “tu, tu, tu tu, tu tu tu tu…”, una pista llevaba a la siguiente.

Y al final, la última: “¿Alguna duda en música?… ¡Pregúntame!”. Bajé de la Magistral, donde había encontrado la penúltima, pasé junto a los botes, el mástil de la bandera, la grúa, el chigre, la maquinilla… Recorrí el pasillo, entré en el comedor pequeño, donde sabía que estaría Marta, y le presenté mi mano abierta, lista para recibir el tesoro.

Marta, licenciada en Ciencias Ambientales, cantante, directora de orquesta… En cubierta, algunas tardes, su voz -que a mí me trae reminiscencias celtas- suena en contrapunto de la guitarra, jugando con el rumor de la mar, que rompe calladamente en la roda. ¿A quién preguntar sobre música, si no a ella?

Florence, conchabada con Marta, nos hizo dos regalos: un juego que rompió la aparente monotonía de la campaña, y un tesoro de chocolate que hizo que quien no encontró en primera instancia su “alma de niño”, lo hiciera ipso facto en cuanto las tabletas se pusieron sobre la mesa. Gracias, Florence, por ese milagro.

El regalo de Florence no ha sido el único en las últimas horas. Laia, que está haciendo la tesis sobre los estudios de genética del parentesco necesarios para el proyecto CONECTA, nos dio una charla sobre dicho tema. El mundo de la Genética es un campo de difícil comprensión para los no iniciados. Laia nos lo explicó con una claridad y pedagogía tal que los aplausos  que recibió al acabar su exposición a punto estuvieron de obligarle a un bis. Mientras, anochecía frente al Cap de Creus.

Un nuevo amanecer, y de nuevo a muestrear. Desde que atravesamos el frente que se forma en las aguas cercanas a Palamós y nos adentramos en aguas comparativamente más frías, la biomasa recogida en los lances de todas las redes ha aumentado. Si eso conlleva un aumento en la presencia de larvas de Aristeus antennatus, no se sabrá hasta que Laia, Marta y la
Genética entren en acción, como ya se ha dicho en estas crónicas anteriormente.

A nuestro alrededor, la vida circula en sentido contrario al rumbo del GdC. Plancton gelatinoso se muestra con regularidad a banda y banda del barco. Una medusa Pelagia noctiluca extiende sus tentáculos y nos recuerda que no conviene acercarse a ella. Y a veces, más lejanos, grandes seres marinos se asoman a la superficie: mantas, atunes, peces luna, tintoreras…  Claudio revisa las fotos que hice, exigiéndole  un 110% a las posibilidades de la cámara, a unas aletas que se movían en la lejanía, sólo observables a través de los prismáticos. Las fotos son horrendas, borrosas, pero Claudio no duda: Prionace glauca, tintorera o tiburón azul. He puesto la foto no para demostrar la identificación, sino para demostrar lo malas que eran las fotos y, de paso, el conocimiento enciclopédico de Claudio.

Tanto rato observando la mar, esperando un nuevo avistamiento, hace que al final uno se los imagine, le parezca que entre los reflejos de la luz del sol penetrando hacia las profundidades, algo se mueve lentamente. Quizás vaya siendo hora de tomarse un descanso. CONECTA está acabando su campaña a bordo del GdC. Dentro de menos de setenta y dos horas deberemos entrar en Barcelona con los congeladores repletos de muestras. Otro círculo está a punto de cerrarse.

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3 comentarios sobre “CERRANDO CÍRCULOS

  1. Vaya vaya Van Rap,

    Cómo os lo pasáis con los juegos y el premio de chocolate, eh?

    Un barco como el GdC debe ser como una mini cuidad. Un micro cosmos entre las gambitas de Connecta.

    Yo mejor en tierra jijiji ya sabes que me mareo un montón.

    Saludos,

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