GRACIAS POR LOS REGALOS

Crepúsculo tras el Montseny

Crepúsculo tras el Montseny

Potaje Vegetariano de Garbanzos, Brocheta de Cerdo con Patatas Fritas, Gazpacho, Lubina Asada con Papas y Mojo Picón

Zarpamos de Palamós con los JJ.OO. ya acabados, al fin. A bordo vuelven a interesar las noticias, de una manera convulsiva, además. Vuelve el canal 24 de RTVE en sentido estricto: casi 24 horas viendo el “24 horas”, si no fuera porque algunos nos rebelamos -con escaso éxito, por cierto-. En cualquier caso, no tengo mucho tiempo para ver la tv. Si uno se encuentra con la mar como un plato de caldo aceitoso, no puede perder el tiempo viendo en dos dimensiones, y menos unos noticieros tendenciosos.

En ese estado de calma la mar se nos ofrece, pero hay que asomarse a la amura, hay que estar patrullando con la mirada los 90º a banda y banda, desde la máxima distancia a la que la reflexión no nos impide penetrar con la mirada más allá de la superficie, hasta justo las aguas que rodean la roda, porque no se sabe por dónde aparecerá la maravilla. Hay que estar atentos con el oído porque cualquier ruido de chapoteo puede significar un avistamiento. Prismáticos, cámara de fotos, GoPro… todo vale para encontrar, para reconocer, para identificar.

Siempre acaban apareciendo esas maravillas… si uno tiene una buena predisposición a maravillarse. Pero, ¿a quién no maravillaría ver por primera vez una manta? Una enorme Mobula mobular, con sus apéndices laterobucales bien desarrollados. ¿Y si, en vez de una, ves tres? ¿Y si las ves acompañado de un especialista en tiburones y rayas, como es el caso de Claudio, embarcado en el GdC como parte del equipo de CONECTA? Bueno, creo que ya se pueden ir imaginando el estado de catarsis en el que aún estoy.

Observar estos enormes peces de reproducción ovovivípara y vida pelágica, que están amenazados de extinción, es un privilegio.

La reducida velocidad del barco cuando arrastra la red Mocness permite arriesgarse a introducir la GoPro bajo el agua utilizando la pértiga (originalmente diseñada para pintar techos altos). Gracias a ello he podido filmar el paso efímero de ctenóforos y medusas,  a veces confundidas entre los plásticos y demás basura que las corrientes acumulan en esta zona.

Esa imagen ayuda a comprender por qué los animales que se alimentan de medusas -tortugas, peces luna…- sucumben al ingerir repetidamente plásticos que confunden con su alimento. Y eso no pasa sólo con esas especies. Cada año muere un número  indeterminado de aves marinas que ingieren plástico. No es tan difícil encontrar cadáveres de dichas aves -sobre todo gaviotas- pudriéndose en playas recónditas, donde no hay servicio de acondicionamiento. Es de sorprender lo frecuente que es encontrar plástico en el contenido de sus tractos digestivos. Tan frecuente como encontrar plásticos en la mar. Cuesta acostumbrarse a que el plástico sea el elemento más avistado mientras se observa la mar. Y eso se debe a la ingente y descontrolada cantidad de plástico que consumimos. Si consumiéramos una décima parte de plástico, contaminaríamos una décima parte.

Seguimos trabajando, muestreando machaconamente el área fría al norte del frente, con la esperanza de adquirir datos que ayuden a entender el por qué de la presencia anormalmente importante de juveniles de Aristeus antennatus en los lances de los pesqueros de Palamós. Muestreamos con todas las redes disponibles a bordo, y de vez en cuando largamos el CTD para saber en dónde nos encontramos respecto al frente que separa las aguas relativamente cálidas al sur con las más frías, al norte. Utilizamos  boyas SVP para determinar el movimiento de las capas superficiales de la columna de agua, aunque no haría falta: cada cierto tiempo encontramos abandonados unos flotadores de playa que perfectamente podrían servir como boyas SVP económicas.

Y así seguimos. En mi caso, con una nueva obsesión: la de ver mantas y tiburones  y poderlos fotografiar y grabar con la GoPro. Hasta ahora mi vista se enfocaba más bien hacia el infinito; ahora vivo en un estado bipolar que acabará llevándome al oftalmólogo. Es lo que pasa cuando uno tiene la suerte de poder contactar con especialistas en campos relacionados con la vida marina. Gracias, Claudio, por tu regalo.

Otra nueva obsesión: encontrar las pistas que Florence, desembarcada en Palamós, dejó para que nos devanáramos los sesos en la búsqueda de un tesoro tan prometedor como esquivo. Y todo por haberle preparado platos vegetarianos, como es mi obligación. O sea, que mi mirada va paulatinamente del infinito al plano corto, pasando por el escaneo de todos los rincones que puedan encajar con las pistas que fue dejando la muchacha. Al oftalmólogo, seguro. Gracias, Florence, por tu regalo.

¡Ahora que estoy intentando eliminar obsesiones…! ¡Dos más!… Ssstupendo.

El 'regalito' de Florence

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2 comentarios sobre “GRACIAS POR LOS REGALOS

  1. jajaja ! Era super divertido de ver la tribulación buscando los papeles ! Ahora puedo entender el reír de Florence cuando ella ha confiado la carta a Marta.
    Felix, vendré comentar tu blog cuando yo acabaré mi blog y todos los artículos que tarden !

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