MAGIA ARREMANGADA

Los intentos de Pepe por apagar las llamas mágicas

Los intentos de Pepe por sofocar las llamas

Vinagreta de Lentejas, Lubina a la Plancha, Sopa de Verduras al Hinojo, Osobuco de Ternera con Patatas Fritas.

La magia de la mar es, a veces, extraña. Ayer nos hartábamos de ver ballenas y delfines –es un recurso retórico: ¿quién puede hartarse de eso?-. Hoy, la mar, ha continuado pacífica, calmada. Ha habido ratos en los que su superficie se ha rizado como la piel de los dedos después de pasar mucho rato en el agua; otros,  ha permanecido tan lisa que nuestro reflejo se convertía en un espejismo. Bella y serena, pero aparentemente vacía.

No han venido los delfines a jugar con el empuje de nuestra proa. No ha habido resoplidos, ni rectos de rorcuales ni torcidos de cachalotes. No se han visto tortugas, ni aves marinas. No se ha visto otro ser vivo que algo que saltaba en la lejanía, posiblemente un pez espada, y algunas medusas desperdigadas, Pelagia noctiluca, esos pequeños seres de color morado y largos filamentos que dejan imborrables recuerdos de su caricia.

Los científicos han podido trabajar tranquilamente, sin preocuparse del balance, y en la cocina ni siquiera hemos puesto las bayetas antideslizantes, y hemos trabajado con los dos portillos abiertos de par en par, que es de mucho agradecer. Pero cuando el trabajo había acabado y el personal podía desparramarse por las cubiertas, quedaba claro que todo el mundo esperaba ver algo parecido al espectáculo de ayer, y se quedaba ensimismado, viendo la mar silenciosa, estáticos como las gaviotas cuando se posan junto al barco, esperando impertérritas a que ocurra algo que les sea favorable. No había avistamientos, pero la magia permanecía entre nosotros.

Y al fin, una sorpresa. Por más vueltas que le he dado, no encuentro otra explicación que la resonancia entre la magia de la mar, la de ARGON –que también tiene un gran poder mágico, aunque esté agazapado entre software, muestras, reactivos, agitadores y, cómo no, la sabiduría de sus integrantes-, y la de esta noche de San Juan, que ni los descreídos radicales como yo somos capaces de negar.

La cosa es que, de pronto, el agua contenida en una cazuela que estaba en remojo -se me había pegado un pelín la salsa del osobuco- ha empezado a arder de forma espontánea. Todos nos hemos congregado en torno a ella, sorprendidos por el prodigio. Pepe ha intentado apagarla removiéndola, pero lejos de sofocar el fuego, aún lo ha avivado más. Sin darnos cuenta, hemos ido formando un círculo en torno a ella, y Dafne, como hechizada, ha comenzado a recitar en una lengua incomprensible lo que parecía un mantra que, sorprendentemente, nos ha dado muy buena onda a todos, hasta conseguir que la risa resonara en el grupo.

Descreído, sí, y mucho… pero cuando la magia se pone a la faena… ¡uf!

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2 comentarios sobre “MAGIA ARREMANGADA

    1. Sí, Magailustra. Hace trescientos mil años que los Homo sapiens se quedan ensimismados en torno a cada nueva manifestación de la magia. La diferencia es que ahora la observamos a través del ojo de 3 mm de un móvil.

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