PENSAMIENTOS DESDE LA MAGISTRAL

Palco para un observador

Palco para un observador hechizado

Taboulé, Chuletitas de Cordero con Rollito de Primavera, Crema de Calabaza, Dorada al Horno

El Tirreno brillaba bajo un sol entelado por nubes de arena. Mecido desmadejadamente por dos mares que no se ponían de acuerdo, mar de fondo del SW, mar de viento  del NW, el GdC avanzaba alejándose más y más de la costa Siciliana, arrumbado a la costa oriental de Cerdeña. Entre nosotros y ella, el punto en el que se muestreará mañana. Después, ya veremos. Será más la meteorología que nosotros quien decida qué rumbo poner.

Cuando dos mares –dos oleajes- se cruzan se genera una serie interminable de olas creadas por las resonancias, solapamientos y mitigaciones de una sobre -contra, entre- la otra. Mires hacia donde mires descubres  aletas que aparecen súbitamente y se desintegran con igual rapidez, salpicaduras aparentemente generadas por  criaturas invisibles, estelas que se abalanzan contra el barco y que se disipan como si los monstruos que las crearon se hubieran sumergido como una piedra antes de ser descubiertos.

Hacer de observador en esas circunstancias es harto difícil. Atosigado por los espejismos, quizás acabes obviando el encuentro con un cetáceo al confundirlo con una más de esas ilusiones creadas por el juego entre oleajes.

Pero, es que se pone tan bella la mar con todos esos reflejos titilando como las estrellas en una noche fría, que te dejas engatusar por su hechizo y sigues estelas imaginarias y aletas esquivas, y nada más importa en ese momento.

Navegamos por el Tirreno, lejos ya de esas aguas en las que se la siguen jugando miles de personas. Quién  sabe cuántos habitantes para la eternidad tiene ya ese fondo marino. Ya no se mantienen los prismáticos más atentos a descubrir siluetas de embarcaciones  que a las aves y a los demás seres marinos. Pero eso no ayuda a olvidar que se ha pasado por esas aguas tristes, aunque no se tuviera más que un encuentro. Tal vez sea porque no se quiere olvidar.

Hice una encuesta: de los catorce tripulantes, doce estarían dispuestos a navegar con el GdC si este fuera incluido en un dispositivo de rescate en aguas del Mediterráneo oriental, debidamente instruidos, claro está, para la ocasión.

No creo que eso vaya a pasar. Como ya dije, actualmente no hay ningún dispositivo de rescate de la UE. Sólo algunas organizaciones no gubernamentales están al pie del cañón. Y, francamente, dudo mucho que desde las altas instancias del CSIC –no digamos ya desde el Gobierno- se viera con buenos ojos una iniciativa de ese tipo, aunque el calendario de trabajo del GdC presentara un periodo de inactividad relativamente prolongado.

Pero, quién sabe, muchas cosas pueden cambiar, dentro de poco tiempo. Y existe la posibilidad, incluso, de que sea para bien, incluso para bien de los que ahora lo pasan tan mal.

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