UN GRAN SALTO PARA UN HOMBRE; ¿UN PASO ATRÁS PARA LA CIENCIA?

Escapando hacia el azul

Saltando hacia el Azul

Ensalada con Escabeche y Salmón Ahumado, Entrecotte con Salteado de Setas, Gazpacho, Merluza en Salsa Verde

El barco realiza un ejercicio de seguridad, un M.O.B. (Men Over Board, hombre al agua), y la gente se lo toma en serio. Se lanzan por la popa –qué más da si es por la popa, por la borda o por favor: la cosa es bañarse- con premeditación –de ahí la presencia de bañadores- y alevosía –a ver quién arranca con toda esa gente en el agua, estando el primer oficial y el jefe de Máquinas en ella, encima-.

No hay que perder el detalle de la energía con la que el científico en cuestión se lanza al agua. Es una explosión de libertad, de liberación, de alegría. Hasta parece que se coge del borde superior de la foto para darse más impulso, como si fuera un experto en parkour. Más de uno se podría preguntar “¿pero no deberían estar muestreando, analizando, investigando?”, y nada se le podría reprochar ante la falsa impresión que le produce la imagen. Se podría entender, incluso, que viera este salto como un paso atrás para la Ciencia.

Pero para eso están estas crónicas: para aclarar, puntualizar, exponer, presentar, y por eso no deja este servidor de preguntar, inquirir, averiguar y, con toda humildad, investigar.

La verdad es que buena excusa tenía Arsenio para abandonar los aparatos y los ordenadores y zambullirse en el agua pobre pero cristalina por la que navega el GdC, ahora al sur de Sicilia.

A los pocos minutos lo encuentro en el laboratorio, ya seco y de nuevo frente a los cálculos, y me permito pedirle que me ilustre sobre su cometido en el proyecto. Me cuenta que es el responsable técnico del laboratorio de ARGON, diseñado y configurado para estudiar, entre otras cosas, la presencia porcentual de diferentes isótopos del carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y azufre. Normalmente, esos estudios se realizan mediante el análisis con un espectrómetro de masas, que es un aparato que convierte una molécula en iones (trozos de la molécula cargados eléctricamente), separándolos en función de su proporción de masa y carga. Pero los espectrómetros son armatostes que una vez se montan en un laboratorio no se vuelven a mover si no es para llevarlos al chatarrero. Así que ARGON se ha traído a bordo una versión portátil y sencilla del espectrómetro, conocida por su nombre comercial: el Picarro.

Si ARGON se ha obstinado en poder estudiar a bordo la presencia porcentual de ciertos isótopos en las muestras recogidas será por algo, digo yo. Arsenio, muy amablemente, me lo explica: las diferencias porcentuales entre la presencia de, por ejemplo, C12 y C13 en una serie de muestras –que es del orden de tantos por mil- puede ayudar a conocer las rutas metabólicas en el plancton. Otro ejemplo es el del N15: ese isótopo del nitrógeno se acumula peldaño a peldaño en la cadena trófica, de manera que cuanto más arriba estás de la pirámide depredador-depredado, más N15 quedará acumulado en tu cuerpo. Esa información permite colocar en su justo peldaño cada organismo estudiado. O sea, que un atún, que se ha comido a diez caballas, que se han comido a cien boquerones, que se han comido a mil gambitas, que se ha comido todo el plancton que han podido, tiene en sus tejidos mucho más N15 que el plancton depredado por las gambitas.

El estudio de la presencia porcentual de diferentes isótopos se utiliza en muchos sectores de la Ciencia y la industria. Por ejemplo, en el estudio de la adulteración de alimentos (quizás su agua carbónica favorita no provenga de las entrañas de la tierra, surgida a través del manantial conocido ya desde época de los romanos, sino del grifo y del CO2 perfundido desde un botellón industrial);  o en las investigaciones sobre dopaje en el deporte (se puede descubrir si la eritropoyetina de una muestra es de origen endógeno, o es sintética y el deportista se la ha inyectado para hacer trampa); o en el estudio del paleoclima (la presencia porcentual de ciertos isótopos en las muestras óseas analizadas por los paleontólogos puede indicar cuál era su dieta y, por lo tanto, qué clima habitaba); o en las investigaciones de contaminación de ríos (el isótopo del nitrógeno presente en los nitratos vertidos al río permite saber si procede de una granja de gallinas, o de vacas, o es contaminación proveniente del metabolismo humano (uds. ya me entienden).

Estudiar la presencia de isótopos en el plancton marino es interesantísimo; tanto como cansado. ¿Cómo vamos a echarle en cara a Arsenio y a los demás que se echen un bañito de cinco minutos?

Y, más aún, ¿cómo se nos podría echar en cara a mi compañero Carlos y a mí que nos quejáramos porque nueve de cada diez baños se convocan en horas en las que andamos trajinando en la cocina?

Pero no lo hacemos. Misterios de la Ciencia.

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2 comentarios sobre “UN GRAN SALTO PARA UN HOMBRE; ¿UN PASO ATRÁS PARA LA CIENCIA?

  1. Van Rap:

    Tomaré Entrecotte (uno grande) y gazpacho 🙂

    Ya sabes que pese a vivir en una isla, el movimiento del mar y mi sentido del equilibrio no hacen buenas migas. Soy de las que se marea. Y mucho.

    Por eso imagino a los investigadores con sus laboratorios en el GdC y solo de pensarlo se me quita el hambre ( qué ya es difícil). Qué mareo ¡
    Pobrecitos, menos mal que tocaba chapuzón.

    Anne

    1. Anne, necesito una botella, no sé que ha pasado con todas las que guardaba en un rincón secreto del GdC. Desaparecieron en mi ausencia.
      En cuanto reciba una tuya, recibirás tú un menú: comienzo a conocer tus gustos.

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