MAR DE VIDA

Paloma nos muestra el oxígeno recolectado

Paloma nos enseña el oxígeno recolectado en una muestra

Ensalada con Pulpo y Vinagreta de Membrillo, Chuleta de Cerdo Asada con Teriyaki y Limón, Crema de Calabacín y Jengibre, Calamares en su Tinta, con Arroz Basmati

Día de tranquilidad y trabajo rutinario en el GdC. Por la tarde le he preguntado a Viña, el segundo oficial de Puente, si se habían radiado avisos de presencia de embarcaciones a la deriva. Nada. Silencio en la radio.

Los científicos han seguido muestreando la columna de agua, desde la zona más profunda hasta la superficie. Realizan tres CTD en el mismo punto y después se pasan horas en un laboratorio abarrotado de baterías de instrumentación, propias de cualquier campaña de Biogeoquímica que se precie.

En cubierta las piscinas montadas por ARGON contienen botellitas de diferentes formas y materiales, como si fueran las cervezas que uno pone a refrescar en un remanso del río mientras ve pasar las nubes, los insectos y las aves. Contienen muestras del plancton capturado a tres diferentes profundidades: la superficie, el DCM (Máximo de Clorofila Profundo), y una profundidad media entre ambas. Las piscinas intentan reproducir las condiciones ambientales en las que se encontraban dichas muestras. Por eso algunas de ellas son nutridas con agua procedente de un enfriador: el agua estaba hoy a unos 15ºC en la profundidad donde se localizaba el DCM.

Hablo con Paloma, la responsable del experimento con cultivos para cálculo del metabolismo, que muy amablemente me explica el procedimiento.

De cada profundidad se generan veintiuna muestras, una en cada botellita:

Siete de ellas son fijadas, o sea, se mata a todo bicho viviente. Por lo tanto, en ellas no habrá fotosíntesis ni respiración. No habrá más o menos oxígeno disuelto en su agua que el que había en el momento de la fijación.

A otras siete muestras se les deja vivir y medrar–pura ilusión: la suerte de ellas y de todas será la misma- en un ambiente de luz. Estas siete viven en un apartamento de lujo, una botellita de cuarzo, material que deja pasar los rayos ultravioletas. El fitoplancton de estas muestras libera oxígeno producido por la fotosíntesis, mientras que el zooplancton respira oxígeno.

A las siete restantes también se les deja vivir, pero muy malamente, en una cochambre donde no entra ni un fotón. Así que, respirar sí que respiran, pero de fotosintetizar y liberar oxígeno, nada de nada.

Al final, las poblaciones vivas de las catorce botellitas pasan por el cadalso –se veía venir-, y entonces es cuando Paloma se sienta –como puede: la ergonomía coyuntural del laboratorio es mejorable- delante de un órgano de pipetas, minimatraces, agitadores, sensores, y productos químicos varios –sulfato de manganeso, ioduro e hidróxido de sodio, ácido sulfúrico- y, cuatro gotas de esto, cinco de aquello, una pizca de lo otro, bien batidito, ¡et voilà!, de pronto en los minimatraces aparece un purecillo, una cremita más bien, con apariencia de natilla artesana, que no es más que el oxígeno capturado entre aniones y cationes liberados por el cóctel químico.

La medición de la cantidad de oxígeno recolectado en las muestras nos permite conocer -mediante la aplicación de sesudas ecuaciones- parámetros como la Producción Primaria Neta (NCP), el coeficiente de Respiración (CR) y la Producción Primaria Bruta (GPP)… o sea, el metabolismo de la comunidad planctónica. Hay que recordar que el verdadero pulmón del planeta es el océano, que es donde se produce dos tercios del oxígeno atmosférico, además de fijar buena parte del CO2 antropogénico.

El GdC navega siempre hacia el Este, acercándose al Estrecho de Sicilia, el lugar donde África y Europa se encuentran más cerca después del Estrecho de Gibraltar. Entre dos aguas diviso lo que parece un escualo, de dos o tres metros de largo –tal vez un tiburón azul-, alejándose de nuestra proa. En el cielo, una rapaz que no acierto a identificar –quizás un falcónido- vuela a media altura, en dirección SE, ignorando al barco. Y sigo buscando.

Un mar de vida.

P.S.: Mientras acabo estas líneas, Paloma me comenta los resultados de los análisis de las muestras de hoy: la zona es realmente oligotrófica, o sea, muy pobre. Es la naturaleza del Mediterráneo. Y sin embargo, no puedo evitar verlo, quiero verlo, como un mar de vida.

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4 comentarios sobre “MAR DE VIDA

  1. Gracias por acercarnos el trabajo que hacéis!!Paloma nos lo intenta explicar mil veces pero hoy me ha resultado muy gráfico!! y qué rica comida por favor…..
    Respecto al dia de ayer…..qué duro debe ser vivir lo que en la tele parece una rutina

  2. Van Rapppppppppp

    Please, yo tomaré la chuleta de cerdo con salsa Teriyaki.

    Ummm carne…

    Ya sabes que tengo cerca a los tres cerditos nadadores pero ….la amigos no son comestibles.

    La carne de cerdo no es oligotrófica. Es una pena que algunas zonas del Mediterráneo si lo sean.

    Saludos y espero tu botella,

    1. Tanto reflejo en la mar afectó mi visión y durante un tiempo perdí de vista las botellas provenientes de Cabo Leeuwin.
      Ahora vuelvo a estar atento. Mañana hay salchichas, que cuestan menos de meter en una botella. Espero que te gusten ¿Añado patatitas?
      Salud y suerte, Anne.

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