Errores de procedimiento

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Intentando deshacer el entuerto

Empedrat, Pulpo a la Gallega, Sopa con Albondiguillas y Hortalizas, Cordero Estofado

Ya había dado la cena. Incluso había cenado yo. Era el momento de salir a cubierta, cámara y prismáticos en ristre, esperando descubrir el latido de la mar, que hoy ha estado de un talante meditativo del que apenas se percibía su respirar acompasado y sereno. Pensaba que en ese trance sería fácil descubrir detalles que otros días no tan calmados escapaban de nuestros sentidos.

Pero no. Su abstracción era tan profunda que nada sobresalía de su superficie. En una ocasión me pareció ver el caparazón de una tortuga, pero estaba demasiado lejos, era apenas un destello entre millones de brillos de millones de pequeñas ondulaciones en la mar, y no me atrevería ahora a asegurar que la vi.

Mientras, pensaba en qué podría contar hoy en el diario. Sólo se me ocurría explicar que en el barco seguimos siendo muchos los seguidores del mundial de motociclismo, y que hoy hemos vuelto a estar pendientes como bobalicones de lo que pasaba en el circuito de Montmeló. Reconozco que en mi caso dicha afición pudiera parecer una contradicción, y seguramente lo sea. Pero no puedo evitarlo, me gusta la velocidad, y los pilotos de GP me parecen portentos, héroes de proezas fútiles, pero bellas.

Sin embargo, el día ha dado un giro melodramático. Hemos parado el barco para volver a adujar (enrollar un cable, hilo o cabo, a fin de guardarlo ordenadamente) el cable coaxial con el que se maniobra el CTD, porque en el astillero de Marín se hizo corriendo y deprisa, o sea, mal (el GdC parecía un maniquí segundos antes de salir a la pasarela), y no queremos que surjan problemas cuando estemos operando con el CTD. En principio no habría más que largar el cable por la popa, con un peso en su extremo, hasta que las adujas mal estibadas salieran del carretel. Después se volverían a adujar, esta vez bien.

Pero, ah, infortunio: son seis mil metros de cable, y sólo tenemos un fondo de dos mil quinientos metros; si el cable empezara a descansar en el fondo marino, muy posiblemente se podrían formar cocas (vueltas que toma un cabo que se somete a una torsión, como pasa cuando recogemos una manguera, por ejemplo). Así que la situación es suficientemente compleja, y puede dar lugar a tantas disquisiciones, que he pensado que valía la pena comentarlo en estas páginas, sobre todo después de ver discurrir a media tripulación –yo incluido- sobre qué método sería el apropiado para deshacer el entuerto, como un brain storm de feria, para desesperación de Álex, el capitán, en cuyas espaldas recae la responsabilidad de tomar la decisión adecuada.

Llegaremos a Palma mañana a mediodía para recoger el resto del equipo de científicos y acabar de embarcar  provisiones, y solucionar lo del cable.

Palma de Mallorca, el lugar de origen de Luís Salom, un piloto de moto2 que ayer perdió la vida mientras se entrenaba para la carrera de hoy. Una muerte ni menos ni más importante que la de una fresadora de segunda clase atrapada bajo la prensa, un pagés aprisionado por su tractor, un albañil de primera caído desde lo más alto de la obra o una policía, abatida por los disparos de un atracador, todas bajo la sospecha de un error de procedimiento.

Pero muchos a bordo somos moteros, y no podemos sino pensar en cruzar una uve y ráfagas con un chico que vivía para correr montado en una moto.

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