LA PROA ESTÁ PARA ROMPER LA OLA

Mar en contra

Rompiendo la mar

Huevos Rellenos con Mayonesa “Genovesa”, Arroz a la Cazuela con Pollo y Costilla, Cazón en Adobo

Hacía tiempo que no veía la ola rompiendo contra la proa del GdC.

¿O es la proa la que rompe contra la mar?…  Sí, quizás sea así. Al fin y al cabo, la mar va a donde le manda el viento, que a su vez no hace sino obedecer los designios de la Tierra que gira y del Sol, que le calienta.

Pero, ¿no hace eso también el barco? Somos, también, obedientes. Vamos hacia donde nos dirige quien nos necesita para seguir estudiando la mar. Porque, si no tuviéramos que llegar el lunes a Palma de Mallorca para salir ese mismo día hacia el ESE, como si quisiéramos ir a Malta, ¿hacia dónde hubiéramos aproado? No sé si nos hubiéramos puesto de acuerdo. Quizás a casa, para no volver nunca. O tal vez sí que hubiéramos puesto rumbo al 112º, al ESE, pero no para saber más sobre la mar, sino para intentar disminuir en alguna medida en lo que la están convirtiendo: una zanja en el borde de una carretera, una fosa común propia de un genocidio de guante blanco.

Vamos a Palma, donde comenzaremos un circuito en sentido antihorario, que nos llevará a rodear Sicilia, Cerdeña y Córcega, hasta regresar  de nuevo a Palma el 25 de este mes. Mientras recorramos el circuito, iremos haciendo un CTD profundo cada día, muestreando la columna de agua. Se pretende, básicamente, estudiar el balance entre el consumo de O2 en la respiración bacteriana, frente a la liberación de ese mismo elemento a través de la fotosíntesis del fitoplancton, utilizando los índices de presencia de argón –un gas de características muy similares, incluida la velocidad de intercambio entre la atmósfera y el océano- al oxígeno, pero inerte, o sea, que no interviene en los procesos metabólicos de respiración y fotosíntesis. También se estudiará el balance atmósfera-mar del CO2.

Vamos en busca de datos, pero ¿qué encontraremos? Todos tenemos muy presente que vamos a cruzar  caminos que miles de personas están haciendo en sentido sur-norte, en embarcaciones de todo tipo, huyendo de la guerra y la desesperación, una zanja de cientos de kilómetros que está acogiendo la inocencia, la desvergüenza y la ignominia a partes iguales.

Todos a bordo conocemos las leyes del mar. Todos a bordo sabemos que mañana la bacteria seguirá respirando y el alga seguirá creando oxígeno, tanto para los inocentes como para los perversos. Todos a bordo sabemos nuestra obligación. Todos a bordo tenemos claras nuestras prioridades, y hacia dónde dirigir la proa. Hay olas que merecen ser rotas.

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