MEDIMAX Y LOS EXTRAÑOS HALLAZGOS

Extraños hallazgos

Extraños hallazgos. Foto: Van Rap

Macarrones boloñesa, Tortilla de Queso con Rollitos de Primavera, Ensalada de Tomate, Marmitako

El GdC se ha comportado en Alicante como lo hubiera hecho un containero en una terminal con grandes medios de manipulación, como la de Algeciras, por ejemplo: en tres horas volvíamos a la mar, con los científicos embarcados montando a toda prisa el laboratorio en el que, durante apenas cuatro días, van a muestrear más de tres toneladas de agua de mar, tomadas a diferentes profundidades, desde la superficie hasta los 2500 metros.
MEDIMAX –que no MADIMAX, como erróneamente escribí en la anterior entrada (gracias, Anne, por la involuntaria ayuda)- es un proyecto liderado por Francisco Rodríguez-Valera, del Departamento de Producción Vegetal y Microbiología de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante. El proyecto estudia el máximo de clorofila profundo del Mediterráneo. Creo que vale la pena explicar un poco cuál es el objetivo de este proyecto:
El máximo de clorofila profundo es el hábitat de la Tierra más importante. Es la región de la columna de agua en la que se concentra los niveles máximos de producción primaria (producción realizada por la fotosíntesis) y de absorción de CO2. Estas características se ven favorecidas por la relativa calma de la zona, sin el hidrodinamismo de la superficie, lo cual permite a los microorganismos formar comunidades mucho más estables que las de la superficie. MEDIMAX busca descifrar la biología de la microbiota presente en esa zona de la columna de agua, incluidos los virus.
El GdC y el técnico de la UTM presente a bordo van a extraer para MEDIMAX 200 litros de agua cada diez metros de profundidad, desde la superficie hasta los 100 metros, en un punto situado a 13 millas mar adentro de la isla de Tabarca, sobre la plataforma continental. En otro punto, situado a unas 44 millas del primero y en el mismo eje, se extraerán 1000 litros más de agua, también a diferentes profundidades.
Es muy común que los proyectos que estudian la producción primaria y la microbiota de la columna de agua extraigan grandes cantidades de agua que filtran después en el laboratorio de a bordo. Esta vez, sin embargo, utilizan un método que no recuerdo haberlo visto antes en el GdC. El CTD, instrumento de investigación oceanográfica que recopila en tiempo real los valores de temperatura, salinidad, turbidez, etc., lleva incorporada una roseta de botellas que, accionadas por control remoto, permiten capturar agua a la profundidad deseada. Una vez a bordo, los científicos se afanan – como si fueran ordeñadores de vacas sentados sobre sus típicos taburetes- en recoger esa agua en bidones identificados para cada profundidad. Esos bidones son llevados al laboratorio de a bordo para su filtrado. Pero MEDIMAX filtra inmediatamente el agua, antes de introducirla en los bidones, mediante unos aparatosos filtros que acarrean hasta los pies del CTD. No he podido refrenarme y he preguntado el por qué de ese procedimiento. Al parecer, se trata de extraer cuanto antes los microorganismos presentes en la muestra de agua para poder trabajar con su ADN.
Tras una noche de lluvia intensa, que dejó al GdC baldeado como para el paseo dominical, el día ha sido luminoso, con la mar pícaramente juguetona, con el gesto travieso justo para hacerse notar, pero sin llegar a tener que regañarla. Ausentes la aves marinas –esperaba poder observar, al menos, ejemplares de Larus audouinii (gaviota de Audouin, con su pico rojo intenso surcado por unos tiznes negros) y Puffinus mauretanicus (pardela balear, de aleteo nervioso y tripa blancuzca, como manchada de aceite)-, me dediqué a buscar entre los rincones de la cubierta aves migradoras que estuvieran usando el barco como oasis móvil en su camino hacia África, siguiendo a los insectos también migradores, sin los cuales no pueden sobrevivir. Sin embargo, con quien me encontré fue con una lavandera blanca (Motacilla alba), con su librea invernal, atiborrándose de mariposas que revoloteaban por el barco en una parada de su épico viaje hacia el sur. Fue un extraño hallazgo, porque las poblaciones de lavanderas blancas de la Península no migran, quizás porque durante el invierno son capaces de encontrar dietas sustitutivas a la insectívora, quizás porque los insectos de los que se alimentan tampoco emigran…
Pero, para hallazgo extraño, el de dos enormes grúas embarcadas en una plataforma remolcada con las que nos cruzamos mientras nos acercábamos al lugar de trabajo. A lo lejos, parecían flotar con una magia emanada de las profundidades.
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2 comentarios sobre “MEDIMAX Y LOS EXTRAÑOS HALLAZGOS

  1. Van Rap:

    Yo tomaré una tortilla de queso con rollitos de primavera….por fi 🙂

    Vaya …. Me di max. .. prefería MadMax. ..pero es verdad…este suena más cercano al Mediterráneo.

    Es interesante. Seguiremos leyendo.

    En cuanto a la fotografía de las grúas me parece increíble, espectacular, es como una especie de puente colgante inútil en medio del mar.

    Saludos.

    1. ¡Es verdad! Yo lo asociaba con las imágenes de las plataformas en el puerto de Las Palmas, como si la estuvieran sitiando y éstas fueran refuerzos… Pero la imagen del puente inútil es, por lo menos, tan inquietante como la otra…

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