El guardaespaldas

Tortellini di Formaggio al Pesto, Chuletitas de Ternasco con Patatas, Gazpacho, Pulpo a Feira.

Descargo las fotos almacenadas en la tarjeta de memoria durante los últimos dos días, descarto las que no merecen ser guardadas, paso de formato RAW a JPEG las que preselecciono como candidatas para ilustrar estas crónicas…

Apenas he tardado unos minutos. Durante las cuatro horas de observación acumuladas en dos días de navegación no he conseguido más que cinco fotos. Dos días con el SdG por la proa, a unas cuatro millas de nosotros. Dos días siguiéndole, a una distancia de seguridad de la boya en el extremo del streamer de cinco km de longitud, y todo lo que he conseguido es alguna foto del SdC en la que se ve, confundida con el oleaje, la boya de final del streamer, y un par de fotos del ocaso.

Durante las cuatro horas de observación no he visto más que un par de pardelas cenicientas… y nada más: ni cetáceos, ni peces, ni otras aves, ni barcos… Pregunto en el puente si ellos han visto algo digno de ser consignado, ser vivos, naturaleza muerta… nada. Pregunto si hemos tenido que maniobrar para interceptar a algún barco que fuera a cruzar la línea imaginaria que une al SdG y al GdC… nada; que si hemos tenido que mandar el mensaje preparado en el que se avisa a cualquier barco que no debe cruzar esa línea imaginaria bajo la cual, entere diez y quince metros de profundidad, se encuentra el streamer con los hidrófonos y los cañones de aire… nada.

Pero nosotros seguimos ahí, aproximadamente a cuatro millas del SdG, como un perro pastor detrás del rebaño. Acostumbrados como estamos a cotillear por el laboratorio, echando un vistazo de cuando en cuando a las pantallas donde se reflejan las señales que los hidrófonos captan del subsuelo marino cuando impacta en él la onda de choque producida por los cañones de aire.

En el paroxismo de la inquisición por recabar datos, intento sustituir las conversaciones de café que se dan con cotidianidad a bordo del GdC con los técnicos y científicos, de donde saco la información que después intento plasmar aquí, con correos electrónicos dirigidos a esos mismos técnicos, a ver si me aclaran varias dudas que tengo sobre el funcionamiento de la tecnología usada en este proyecto.

Algunas cosas que sí sé sobre esta campaña:

Uno:

La campaña ha pasado de realizarse en aguas del Mar Egeo, como parte del proyecto HADES, a realizarse en aguas del Mar Jónico, dentro del proyecto CHANTI (Calabrian Arc Hazards in Ionian and Thyrrenian Seas). Este cambio fue provocado por las dificultades en conseguir los permisos pertinentes para trabajar en unas aguas cuya territorialidad provoca, además, un conflicto permanente entre el Estado griego y el turco. Hay que reconocer que la habilidad para reconfigurar la campaña y aprovechar las sinergias, la coyuntura y los medios movilizados es digno de alabanza… tanto como la imaginación del que ideó el acrónimo: no hay nada como una buena copa de vino para sobreponerse a los riegos y peligros que acechan bajo las aguas de estos mares milenarios.

Dos:

El proyecto CHANTI, del cual esta es su segunda campaña, se enmarca dentro proyecto ZIP, liderado por 14 universidades y centros de investigación pertenecientes a diez países de la UE, incluida España, que trata de descifrar la naturaleza de la relación entre placas implicadas en fenómenos de subducción. El proyecto HADES también pertenece al ámbito de dicho proyecto ZIP.

Tres:

El objetivo de la segunda campaña de CHANTI es realizar varios transectos recopilando datos de la sísmica de multicanal de gran penetración –estos son los cañones de aire y los hidrófonos del streamer cuya integridad vigilamos día y noche-, junto con los del perfilador de sedimentos, los de la batimetría multihaz y los de las muestras de sedimento recogidas mediante cores de gravedad. Además, se han fondeado doce OBMT –Ocean Bottom Magnetotelluric- que registran las anomalías que se puedan dar en el subsuelo, tales como presencias de fluidos, etc. Como se puede ver, no falta de nada, o sea, que se va con todo.

Cuatro:

CHANTI pretende, en definitiva, investigar la relación entre la tectónica, el magmatismo y la dinámica de sedimentos, y su influencia en los geo-riesgos –grandes terremotos, deslizamientos de laderas de volcanes submarinos, erupciones volcánicas y tsunamis, etc.- en el área tectónicamente activa del Sistema del Arco Calabriano.

Como es fácilmente apreciable, es un proyecto de gran envergadura, cuyos resultados pueden ser de gran importancia para un gran abanico de intereses.

Y el GdC y su tripulación tienen el honor de formar parte de él aunque sólo sea protegiendo, hasta con nuestro casco si fuera necesario, la integridad del streamer. (Aquí iría muy bien la musiquilla de la película “El guardaespaldas”, pero no pago suficiente a mi servidor como para introducir bandas sonoras en las entradas del blog). Estamos muy agradecidos: el aburrimiento en Barcelona estaba tomando dimensiones descomunales.

Noticia de alcance:

Justo mientras cerraba esta crónica, se ha producido un hecho de importancia relevante: Hasta ahora el GdC navegaba a popa del SdG; ahora lo hacemos a proa… Continuaré informando.

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2 comentarios sobre “El guardaespaldas

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