HECHO A MANO

Ensalada de Surimi y Atún, Pejereyes Fritos, Sopa de Pollo, Cordero Asado, con Patatitas.

Se podría pensar que continuamos inmersos en los trabajos de “SANDÍA” –me he permitido designar así esta misión (nunca había utilizado este término, “misión”; siempre utilizaba el término “campaña”, que reservo para los trabajos que forman parte de un proyecto científico), con el nombre del pozo en torno al que hemos estado revoloteando como un paíño, picoteando el suelo marino y acumulando más y más muestras-. Sigue a bordo el ROV de COPETECH-SM, su chigre y su generador, el CTD de la UTM-Vigo, los dos BoxCore de TECNOAMBIENTE, así como todos los palés de material de repuesto, de respeto, de “más vale que sobre que no que falte”, que atiborran las cubiertas haciendo difícil el tránsito por ellas, y por supuesto las neveras que atesoran las innumerables muestras que se han obtenido. Hasta la mar sigue con su humor, imperturbable durante días, de mar tendida -sobre la que a veces se montaba una marejadilla de viento-, y el barco a son de ella…

Pero no todo continúa igual: el personal de REPSOL, TECNOAMBIENTE y UTM ha desaparecido -hemos recuperado a los tres alumnos en prácticas que se vieron forzados a pasar unos días en Lanzarote –pobrecitos- porque no había espacio para ellos a bordo, con el cartel de “completo” durante toda la misión-, y el barco lleva un rumbo norte que le hace cabecear sobre la marejada y la mar tendida de los alisios, señal inequívoca de que el GdC se aleja de Lanzarote, de las Canarias, para no volver a ellas hasta no se sabe cuándo.

Dejamos atrás SANDÍA, el pozo de prospección que REPSOL perforó a treinta y pico millas al este de Fuerteventura, y que ahora permanece obturado por un hercúleo tapón que tiene la pinta de poder permanecer inalterable durante eones. Han sido unas jornadas de continuo trabajo sobre la cubierta de popa y en los laboratorios, las veinticuatro horas del día. En eso, la misión en “Sandía” se parece a cualquier campaña científica, y no es casualidad: en realidad, SANDÍA es una misión científica, sólo que sufragada con dinero privado y cuyos resultados serán compilados y evaluados por la iniciativa privada. Comparar los datos recolectados durante estos días con los que se obtuvieron antes de la prospección permitirá comprobar que la prospección no ha dañado el fondo marino y su ecosistema, que es lo que aparentemente se aprecia de las imágenes captadas por el ROV, más allá de unas marcas en el sedimento que son de broma comparadas con las que provocan las puertas de un aparejo de pesca al arrastre, que dejan el fondo como si Tritón hubiera arado el fondo con un apero gigantesco. Se parecen más bien a las marcas que dejan los palangres abandonados, que tantas veces hemos visto a través de los ojos de un ROV en las aguas litorales del Cap de Creus o al sur de Mallorca. Ha sido emocionante ver las imágenes del fondo marino que transmitía el ROV mientras navegaba con la agilidad de una libélula, posándose delicadamente delante de cada espécimen para filmarlo con detalle. Creo poder hablar en nombre de toda la tripulación al agradecer a los responsables de la misión que se nos haya permitido mantener la actitud curiosa que nos caracteriza: todo el mundo acudía al laboratorio a ver las imágenes del fondo en cuanto sus tareas se lo permitían, igual que hacemos en las campañas científicas con las que colaboramos.

Personalmente, también agradezco las explicaciones que dichos responsables me han dado sobre el mundo de la industria petrolera y los severísimos protocolos de seguridad del personal y medioambiental que se siguen en esta clase de trabajos. Tengo la sensación de que todos los componentes de esta sinergia hemos aprendido algo de los otros, y eso no puede sino favorecer futuras colaboraciones, sobre todo después de la exhibición que la tripulación ha hecho de sus habilidades, especialmente del posicionamiento dinámico “hecho a mano” de los oficiales del puente, que ha permitido que a bordo todo el mundo se olvidara que este barco estaba maniobrando a las olas y al viento únicamente con una hélice y un timón, nada de hélices acimutales de los barcos modernos, cuyos ordenadores calculan las maniobras del posicionamiento dinámico.

Ojalá en el futuro próximo aparezcan para el GdC nuevas oportunidades para trabajar con la iniciativa privada. Esta misión en Fuerteventura ha demostrado que está preparado para ello, y aún lo estará más cuando se instalen las mejoras que sus clientes han sugerido en cuanto a gestión de residuos y comunicaciones, principalmente. Mientras, el GdC navega hacia Barcelona, con ganas de comenzar la campaña científica que le llevará a visitar las aguas colindantes a Cabrera, en Baleares -otra isla donde no encontraré a Anne Bonny, si se me permite el guiño-.

Seguimos tejiendo la mar con nuestra estela, todo hecho a mano.

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Un comentario sobre “HECHO A MANO

  1. Van Rap;

    Ya han llegado los botes de:

    Ensalada de Surimi y Atún, Pejereyes Fritos, Sopa de Pollo y Cordero Asado con Patatitas.

    Me voy a comer todo menos los Pejereyes…no se qué son, y así dentro del bote no los reconozco, y me dan cosa….con ese nombre tan raro…

    Por cierto, la famosa SANDIA no ha llegado….sigo esperando pero es que si la tíráis al agua desde el GdC me temo que no podrá flotar durante mucho tiempo.

    Saludos,
    Anne

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