201503 LA ISLETA

Egretta garzetta, garceta común

Egretta garzetta, garceta común

Caminar hasta sentir a tus piernas pidiendo cuartel. Esa es una de las maneras más reconfortantes de disponer del tiempo libre cuando el barco está atracado.

La ciudad de Las Palmas oferta varios recorridos en los que poder alargar el paso, harto de la corta zancada que se practica a bordo, intentando minimizar los efectos perniciosos del balance mientras navegamos.

Recorrer La Isleta es uno de los paseos más gratificantes. Caminando por esa península, de menos de once kilómetros cuadrados, descubrimos paisajes diferenciados, microcosmos que atraen por razones diametralmente opuestas:

En la parte occidental la playa de El Confital, donde hasta no hace muchos años existía un barrio de chabolas con fama de poco recomendable, Actualmente el lugar ha sido acondicionado para el paseo, muy frecuentado por gente haciendo ejercicio, o paseando al perro, o… fotografiando las aves que se alimentan entre las rocas durante la bajamar. En esta zona la mar del Noroeste, predominante en la zona, no bate con fuerza, y el promontorio proporciona socaire a los paseantes.

Su lado oriental está ocupado por el puerto de La Luz, donde gran parte del espacio, de las instalaciones y de las empresas ahí ubicadas están relacionadas, directa o indirectamente, con el negocio del petróleo. En sus descampados se acumulan miles de tramos de conducciones utilizadas en la prospección petrolífera, y en sus muelles atracan buques y plataformas de perforación.

En el sector septentrional de la península el oleaje provocado por los alisios rompe con fuerza, y a veces cuesta llegar hasta el final del paseo caminando contra el viento, donde unas alambradas lúgubres delimitan la zona militar de La Isleta.

Pinchando el siguiente enlace se puede entrar en el álbum de fotografías tomadas en La Isleta durante varios paseos, vespertinos y nocturnos: durante la mañana tocaba cocinar:

https://www.flickr.com/photos/van_rap/sets/72157651515265152/

Un día, sin embargo, me tomé la mañana libre para poder tomar fotografía con luz diurna. Fue cuando pude fotografiar el lado norte, donde la mar rompía, y las alambradas militares, oxidadas y odiosas. Pero ¡ay!, esas fotos quedaron a bordo del GdC por un error mío a la hora de arranchar para el desembarque. Esas fotos serán añadidas al álbum, pero no será hasta Mayo, me temo.

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