Entre islas rugen los cincuenta

El Teide al atardecer

El Teide al atardecer

Ensalada con Escabeche y Vinagreta de Frutos Secos; Ternera Empanada, con Patatitas; Sopa de Verduras y Pasta; Merluza en Salsa Verde

Como en todas las cosas cuando uno es permeable a ella, la magia también se manifiesta en el GdC. Canalizada a través del trabajo de mis compañeros, que se van relevando para que siempre esté todo controlado, teje un sortilegio que hace que disfrutemos del crepúsculo vespertino a media milla de Arguineguín, donde la zodiac desembarcó a Jorge, y nos encontremos con el crepúsculo matutino a pocas millas de la costa de Tenerife, trabajando ya con las sondas como hicimos antes en Gran Canaria.

Afortunadamente, esta vez no se trata de nada relacionado con las plataformas (¿para cuándo el derecho de un trabajador a no participar en ciertas operaciones, como lo tienen los médicos de la salud pública a no realizar legrados amparados por la ley, por razones de conciencia?) Al parecer, vamos a estudiar el fondo del canal entre Gomera y Tenerife para que a quien corresponda hacerlo pueda decidir por dónde hacer pasar un cable de Red Eléctrica Española.

Estos días, mientras trabajábamos al sur de Gran Canaria, recordaba la campaña que hicimos hace dos años en aguas tunecinas. Un mes y medio batiendo el fondo con la sonda multihaz y la paramétrica, buscando formaciones geológicas relacionadas con la presencia de gas en el subsuelo. En esa ocasión no conocíamos la opinión de la población tunecina sobre la posibilidad de tener explotaciones de gas en sus aguas, que bastante tenía, por otra parte, con gestionar la energía emanada de la Primavera Árabe. En los trabajos en Canarias –instalación y recogida de OBS, ¿recuerdan?- sí hemos sido conscientes de la oposición de buena parte de la población a que se realicen prospecciones y explotaciones petroleras en el archipiélago. Se supone que el trabajo realizado al sur de Gran Canaria está relacionado con la instalación de plataformas en aguas de países alejados al archipiélago canario, pero…Trabajar con ese lastre emocional provoca tensión y malestar, sobre todo si esa oposición coincide con la opinión personal de uno.

Pero esto es lo que hay. Desmantelada buena parte de la urdimbre que el mundo científico había ido construyendo con fondos públicos es la iniciativa privada, encabezada por los intereses de la industria petrolera –que maneja unos márgenes de beneficio exorbitantes-, la que hace mover buena parte de la oceanografía aplicada de este país, al menos en lo que respecta a los barcos.

Estas aguas son muy bellas para navegar. A un costado tenemos los imponentes acantilados de Los Gigantes, junto a Los Cristianos, en Tenerife. Si se navega cerca de la costa parece que la montaña se nos vaya a caer encima. Si nos alejamos, entonces es el Teide el que, reinando sobre el horizonte como un coloso orogénico. Por la tarde, cuando el sol comienza a ponerse, la isla va quedando a oscuras salvo el Teide, que parece una isla levitando sobre nosotros.

Por el otro costado, Gomera, isla circular y vertical, sajada en toda su superficie por torrenteras y barrancos que hacen de la circulación por carretera un acto de fe en la recompensa que se ha de recibir: el acceso a la belleza.

Y entre ambas islas, el océano que aquí se vuelve una mar bravía, levantada por un viento local que aúlla a más de 50 nudos, haciendo que el barco se escore y se empape de rociones.

Grupos numerosos de pardelas cenicientas –Calonectris diomedea- patrullan las aguas en busca de pescado, confabulados con los delfines, con los que comparten gustos culinarios. Hoy he visto a un grupo de ellas involucradas en la disputa por algo comestible, bastante grande, que parecía un plástico. Cuando hemos estado más cerca he podido hacer fotos que parecen mostrar los restos de un calamar gigante, posibilidad apoyada en el hecho de que esta zona es habitada regularmente por cachalotes y calderones, ambos devoradores de esos cefalópodos.

El trabajo avanza rápido a pesar de los 50 nudos de viento que lleva soplando en las últimas horas. Como es un viento que se crea en las proximidades, la longitud de onda del oleaje es pequeña y no consigue que el barco coja mucho balance. Lo que si consigue es que abatamos mucho, resbalando sobre el agua como un coche que no consigue circular recto por una cuesta helada.

Mañana posiblemente hayamos acabado y pasemos la noche en Las Palmas.

La travesía a Vigo se aproxima. Nuevas oportunidades para maravillarnos con la mar y el cielo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s