Bailando el vals de Coriolis

Zooplancton migrando a superficie durante la noche, listo para cazar

 

Tortellini al Pesto Rojo, Pechuga de Pollo con Ensalada de Endibias y Pimientos de Padrón, Sopa de Verduras y Ternera, Gallineta en Caldeirada

Buscando inspiración en el escenario que contemplo busco en las llaves del saxo el camino que marca “The first time even I saw your face”, cantada por George Michael en “Songs from the Last Century”  -o por la eterna Nina Simone-, y a medida que el sol va acortando su distancia al horizonte me atrevo a poner los pies fuera del camino improvisando un sendero alternativo, procurando que se cruce regularmente con la melodía -como lo hace el perro que corretea alrededor de su amo sin dejar de seguir el camino de éste-, consciente de que no debo explicación alguna a nadie porque es, simplemente, un asunto entre mi saxo, mi memoria melódica, el mundo que me rodea, y yo, y si suena mal lo asumo, paro y vuelvo a empezar. Estoy sin maestra, soy como el náufrago que sigue nadando aunque sea de noche e ignore cuál es su rumbo.

En proa, yo toco el saxo –u observo qué flota, nada o vuela en, bajo, sobre la mar, con los prismáticos y la cámara listos para reconocer el objetivo o reconocer que no tengo idea de lo que es-; Óscar toma, medio adormecido, su bañito de sol vespertino; Eva medita con el semblante transfigurado de serenidad. Más arriba, en la magistral, algunos científicos esperan: Nerea otea el horizonte armada también con una cámara de potente zoom; Fran y Antonio charlan relajadamente… mientras el sol pierde más y más altura sobre el horizonte, tiñendo el cielo poniente de un naranja marciano. El sol desciende, y una de las mayores migraciones del planeta –quizás la mayor- asciende, un anochecer más.

Cada anochecer, en todos los mares y océanos del planeta Tierra, un número incontable –sea de individuos, de toneladas, de metros cúbicos- de zooplancton emigra desde las profundidades oscuras en las que se oculta de sus depredadores y asciende hacia la superficie, en busca de comida: zooplancton de menor tamaño y fitoplancton, que se encuentra en la capa superficial donde puede recibir la energía solar necesaria para realizar la fotosíntesis. Se trata de un viaje de unos quinientos metros, realizados por seres de diferentes tamaños -en torno a un centímetro de largo, aunque los hay bastante más pequeños y grandes-. Comparativamente, es como nosotros tuviéramos que andar cada día ochenta y cinco kilómetros montaña arriba para alimentarnos, y nos lanzáramos en paracaídas para que la gravedad nos llevara de nuevo a la seguridad de la cueva donde ocultarnos de nuestros depredadores. Me pregunto qué cantidad de calorías deberíamos ingerir para que el balance energético fuera, al menos, cero.

En zonas oceánicas de mayor profundidad se encuentran otra capa más de zooplancton –en Canarias, por ejemplo, hay una tercera capa a ochocientos metros-. De hecho, como pudo comprobar el proyecto Malaspina, hay plancton en toda la columna de agua, sea del tamaño que sea ésta.

El zooplancton se oculta de sus depredadores escondiéndose en la oscuridad de las zonas profundas. Cuando anochece comienza a ascender hacia la superficie, con la esperanza de que en la oscuridad de la noche no pueda ser detectado por los peces que se alimentan de él, y pueda alimentarse del plancton que habita permanentemente la capa superficial marina. Dicha relación entre la luz y el comportamiento del zooplancton es tan íntima que si en una noche nublada aparece de pronto la Luna entre los jirones de nubes, inmediatamente dicho zooplancton se bate en retirada y emprende el regreso hacia zonas oscuras, consciente de que la intensidad de la luz lunar puede ser suficiente como para que sus depredadores le detecten.

El plancton marino es primordial para el sostenimiento de la vida en el planeta. Buena parte del oxígeno liberado a la atmósfera y del CO2 que no llega hasta ella están relacionados con el metabolismo planctónico: el fitoplancton –en todos los océanos y mares de la Tierra- libera oxígeno durante el proceso de fotosíntesis, y las necesidades de carbono del plancton fijan toneladas y toneladas de CO2 que de otro modo se añadiría al vector químico implicado en el calentamiento global del planeta. El plancton, además, ocupa los primeros escalones de la pirámide de depredados-depredadores. El plancton es consumido por los humanos no sólo indirectamente al depredar especies depredadoras de plancton, sino que lo consumimos directamente en varias zonas del planeta: en Chile se ha consumido durante mucho tiempo el mismo krill del que se alimentan las ballenas, hasta que se demostró que el exceso de flúor aportado por esa dieta era nocivo para el ser humano. Japón sabe mucho, desgrsaciadamente, de estos efectos.

Se entiende por plancton la comunidad de seres vivos que son incapaces de luchar contra las corrientes, se puedan desplazar verticalmente o no. Si lo hacen, aun así siguen expuestos al devenir del movimiento de las masas de agua y las corrientes que las transportan.

Mientras muestreamos al plancton en su migración diaria y nos convertimos en espectadores pasivos de los dramas por la supervivencia de esta ingente biomasa, ésta sigue bailando, sin perder el compás, el vals de Coriolis.

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4 comentarios sobre “Bailando el vals de Coriolis

  1. Qué bien me lo he pasado leyendo tus palabras, me ha hecho recordar buenos momentos en alta mar… Solo tengo que decir chapó!! Ahora toca analizar todas esas muestras colectada y probar que estamos en lo cierto… Sin más, un placer😄

    1. Estimada Inma:
      Utilizando una frase muy usada por mi padre… “¡al toro, que es una mona!”
      Buena suerte con el trabajo ingente que tenéis por delante.
      ¿No tenéis una página web donde se pueda seguir el proyecto? Se podría publicitar aquí.
      Salud y un abrazo.

  2. Estupenda narración científica, eh Inma? Le ha faltado mencionar las masterclass de salsa a cargo de Inma en la proa. Me ha parecido estupenda la descripción de la situación de tarde en la proa de la primera parte.

    1. Muy cierto, amigo Fran.
      Sin embargo, hay ocasiones en que una imagen vale más que mil palabras… Atento al enlace que aparecerá próximamente para entrar en el álbum de fotos de la campaña… je,je,je

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